Sola

Sola

Por: Asai Luna

Me encanta el aroma de un día en la mañana, me encanta como ese momento en que despierto y comienzo a planear todo lo que será, ese momento me parece que se siente irreal.

Recuerdo como fui a la escuela, pero no recuerdo qué aprendí ese día, ni con quién hablé, ni qué desayuné, fue cuando comencé a replantearme muchas cosas de mi vida, y me di cuenta de que me estaba perdiendo, ya no sabía qué estaba haciendo, estaba perdiendo el sentido de la vida, estaba empezando a hacer las cosas en automático… No sabía qué hacer, me sentí como si estuviera cayendo en un agujero infinito, donde ya ni siquiera gritaba o me asustaba por ir cayendo, si no que me estaba acostumbrando a ello, escuché música, miré fotos, recordé momentos, pero nada me hacía sentir, nada me hacía recordar el porqué estaba aquí, y tengo que decir, que cuando llegué a esa conclusión, me di cuenta de que estaba apagándome lentamente.

Sabía que no estaba bien, sabía que algo estaba mal y que si seguía de esta manera iba a terminar muerta en vida, así que decidí comenzar a leer, empecé a leer cada libro en el estante de mi abuelo, y había un libro muy curioso, no recuerdo muy bien su nombre, pero lo que ocurrió jamás lo olvidaré. El libro trataba de una mujer sumamente feliz y amada por su familia, que por
cuestiones de trabajo tiene que manejar mucho, de repente aparece en su casa, sin brillo, ni sentimiento alguno, honestamente no me pareció muy relevante esa historia, debo de aceptar que hasta me pareció un poco de mala ficción, así que no decidí terminar de leerlo, subo a mi carro y con el propósito de distraerme comienzo a manejar sin rumbo, solo manejaba sin destino alguno.

No recuerdo cuánto tiempo llevaba manejando, no recuerdo absolutamente nada, solo recuerdo en un de repente estar en casa a lado del estante con el libro en mano, con una sensación de vacío sumamente profunda, sumamente fuerte y con un gran sentido de miedo, no entendía absolutamente nada.

Agarré las llaves nuevamente y salí corriendo de casa, prendí el carro y seguí sin rumbo alejándome de todo, lo recuerdo y vuelvo a sentir miedo de ello, pues nuevamente en un de repente estaba en casa sentada con ese libro en mano -¿Cuál es el problema conmigo?- decía yo mientras lloraba desconsoladamente, abrí el libro en la pagina donde me había quedado, cuando
dándole vuelta a la página, me di cuenta de que el dibujo de la persona manejando sin rumbo era yo, era mi rostro, mi carro, era yo sin duda alguna, sentía un miedo y un terror al seguir sosteniendo ese libro en mano, pero sabía que las respuestas estaban ahí, así que seguí pasando las páginas, y me di cuenta de que todo el libro estaba en blanco, no dejaba de leer las 5 páginas que
tenía el libro, dándome cuenta de que la respuesta estaba ahí -Una mujer sumamente feliz y amada por su familia-

Se me había olvidado por completo que no estoy sola en este mundo, que no soy yo contra esto, soy una persona amada que no está sola, le llamé a mi familia, y a mis amigos, llegaron y sin saber nada me abrazaron, sentí una calidez tan bonita y tan sincera, que a veces ese es el problema, nos perdemos porque olvidamos quiénes éramos, somos mucho, y parte de ese
mucho es esas personas que nos rodean y nos hacen crecer, desde ese momento en que comencé a reflexionar y a darme cuenta de lo afortunada que soy, nunca más me volví a perder.

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