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Una pareja de arañas

Tengo a una pareja de arañas que viven en la vieja viga de madera que hay encima de mi cama. Salen de noche, huyen de día, así que se podría decir que son arañas nocturnas. No es que estén siempre allí pero algunas veces cuando me entretengo leyendo antes de dormir, escucho  el rítmico andar de sus patitas por la madera...click...click...click,

Yo hago ver que no las oigo, que no me he dado cuenta que están allí. Así que, con el posado muy serio fingo perderme entra las lineas del libro, y así aguanto un rato. Luego, y como quien no quiere la cosa, apago la vela y me acurruco a oscuras sobre la almohada, con una sonrisa infantil en la cara. Hago el mínimo ruido posible para que piensen que estoy dormido. Y a escondidas las escucho corretear libremente de punta a punta de la viga de madera...click...click...click.

Juegan la una con la otra, incluso a veces creo oírlas reír a hurtadillas, muy suave como para no despertarme. Yo simplemente sonrío, respiro profundo y me relajo. Me siento tranquilo y seguro, allí en mi rincón oscuro escuchando jugar a la pareja de arañas que viven en la vieja viga de madera que hay encima de mi cama...click...click....click

Poco a poco me voy quedando dormido, y de repente siento que ya nada importa. Y es entonces cuando me acuerdo de ti....Y de la vecina del tercero que hablaba a los gritos por el rellano de la escalera y recuerdo los niños jugando en el parque...el olor a comida y a hoguera en las tardes frías de otoño...y siento el viento frio en mis mejillas. Y recuerdo a mi abuela, cantando flamenco mientras subida a la silla, le daba  cuerda al viejo reloj del comedor de la casa del minúsculo pueblo de montaña, que la vio nacer y en el que veraneábamos.
Y, así en medio de todo recuerdo el estremecer, de mi piel cuando tus ojos profundos me desnudaban de dudas, y me llevaban a amarte, de esta forma en la que desde entonces, nos amamos. Lo recuerdo todo, como una vieja fotografía amarillenta que pasó mucho tiempo en un cajón y que de repente alguien encuentra, desempolva y mira con anhelo. Así es como me gusta recordarte, feliz. Escuchando el ruido de las patitas de las arañas que viven en la vieja viga de madera que hay encima de mi cama...click...click...click...

Y me entrego al mundo de los sueños, en el que sin lugar a dudas me manejo mucho mejor que el que empieza por la mañanas, con la luz del sol, donde curiosamente nunca escucho corretear a sus patitas...click...click...click.


Jordi Nomad.

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