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Una mala reunión

     En un día de Primavera mientras el Sol salia en la ciudad el hombre se fue del hotel dejando a su acompañante dormida en la habitación de la suite, había pasado una noche excepcional, pero tenia una reunión de trabajo a la que no podía faltar de manera que fue conduciendo hasta el Casino dell Aurora a Apallavicini donde esta se celebraría. Personalmente odiaba esas reuniones pero sabia que eran necesarias; al menos le aliviaba que no se producían constantemente.

Al llegar al casino aparco en el primer piso del garaje junto al Lamborgini de la persona con quien estaba citado; antes de apearse del coche abrió la guantera de este de donde saco una Beretta 8000 Cougar de 9 mm a la que le quito el seguro para cerciorarse de que estaba bien y de paso comprobó   tener el cargador lleno y una bala en la recamara. Tras salir al final de su Porche abrió el maletero de este de donde saco una sobaquera que se puso debajo de la chaqueta y en la que guardo el arma.

No se fiaba de aquel hombre que le había llamado el día anterior para citarle en el casino urgentemente, y esa era una palabra que ya de por si no le gustaba, su carácter era tranquilo con los negocios y al mismo tiempo precavido y que le metiesen prisa le rompía el karma como solía decir el. Lo bueno del asunto es que había prometido hace tiempo a su acompañante del hotel que la llevaría al mejor restaurante y que se alojarían en el mejor hotel de la cuidad, cosa que había cumplido en parte ya que para ir al restaurante ella tendría que espera a que terminase la reunión.

El hombre cogió el ascensor que le llevo al vestíbulo del casino y de allí fue directamente a los despachos donde ser realizaría la reunión. En el despacho principal se encontraban tres hombres; dos de ellos estaban de pie e inexpresivos mientras que el tercero estaba sentado en un sillón fumando un Montecristo y bebiendo un Limoncello.

- Buenos días Angelo, tu tan puntual como siempre _ dijo el hombre del puro mientras se levantaba para darle dos besos y estrechar la mano de su invitado.

- Ya sabes Tito que me gusta ser puntual y mas con los negocios.

- Claro, claro; ¿una copa o un puro antes de empezar?

- No gracias, preferiría un café bien cargado.

- Cesar, pon un capuchino a nuestras invitado, bien cargado como a el le gusta. _ Cesares especialista haciendo cafés, a parte de ser mi chófer y guardaespaldas.

- ¿Que tal todo por Sicilia? _ pregunto Angelo mientras esperaba el café.

- Podría ir mejor, los napolitanos os estáis quedando con todos los negocios_ contesto Tito.

- Yo soy un simple contable _ se defendió Angelo. _ Por cierto, ¿que es eso tan importante que teníamos que hablar?

- Tranquilo, tomate el café tranquilamente y ahora hablamos.

- Lo siento Tito, pero vine acompañado de una amiga y la prometí llevarla al Restaurante Mirabelle a comer, incluso la deje una nota en la mesilla antes de venir a verte diciéndola  que había conseguido la mejor mesa de todo el restaurante.

- Tienes buen gusto, es de los mejores de la ciudad.

- Es mi favorito, de ahí que tenga tanta prisa.

- Angelo, Angelo, tu siempre con mujeres, seguro que te encantarían las nuevas chicas de mis club.

- Sabes que no me gustan esos locales Tito y no me refiero a los tuyos en particular, si no en general.

- Pues tenemos las mejores chicas de toda Europa del Este en todo el país. Bueno, no me pongas esa cara de desesperación, ya voy al grano. Como sabrás las cosas están jodidas últimamente con esta crisis, de manera que te he echo venir a Roma así estamos en un territorio neutral para intentar establecer un nuevo salario por el blanqueo de dinero que me haces.

- Mi salario no hace falta ser restablecido Tito, esta muy bien como esta.

- Ya, si a mi me gustaría seguir pagándote igual, ya sabes que el 75% de mi capital me lo blanqueas tu y ahora mismo tengo al estado detrás mía dándome por culo como un perro salido y pensé que si te pago menos a ti podría mostrar un tanto por cierto mas amplio de legalidad al estado.

- Gran jugada Tito, pero para eso no hace falta que hagamos el trenecito entre el estado, tu y yo. Así que lo siento pero no accedo. Si te hago ese favor a ti se lo tendré que hacer a otros clientes y al final saldré perjudicado. Mi consejo es que busques a otra persona que te blanquee el dinero de tus club de alterne como he echo yo hasta ahora y yo seguiré cobrando lo mismo de mis otros clientes.

- Angelo deberías ser mas flexible con los negocios que haces con los amigos, te aferras demasiado a las cosas y eso no es bueno.

- Es que yo no hago negocios con amigos Tito, los negocios son una cosa y los amigos otra muy distinta, y nunca los mezclo. Así que no insistas porque no pienso dar mi brazo a torcer.

- Pero yo quiero que trabajes para mi, eres el mejor, ¿como puedo convencerte? _ replico Tito.

- La única manera es dejando las cosas como están.

- No, no es la única, es la mas sencilla y eso no es lo mismo.

- Tito, ¿que estas insinuando?

- Nada, solo digo que se algunas manera con las que conseguiría que te quedases a trabajar conmino, pero  no serian las mejores.

- ¿Me estas amenazando o intentando extorsionar?

- Para nada, solo cuento las cosas como son. Aunque ya conoces el dicho, mas vale una imagen que mil palabras_ contesto Tito mientras cogía el mando del televisor que había en el despacho.

En la pantalla se vio a una mujer exuberante vestida solamente con lencería de color rojo de encajes con transparencia. La mujer estaba cogiendo uno de los albornoces del Hotel Boscolo Exedra donde había pasado la noche en compañía de Angelo.

- Tito, deja a Isabella fuera de este asunto, no mezcles los negocios con algo personal, no te conviene.

- ¿Quién amenaza ahora?, ¿sabes que si no me haces caso no vas a volver a ver a tu putilla?

- ¿Pero quien te crees que eres Michael Corleone?, no por amenazar a Isabella e insultarla me vas a hacer cambiar de parecer.

- Parece que te gusta ver sufrir  a los amigos y a la gente querida, por que es lo que le va a pasar a tu putilla si no accedes a firmar los documentos que tengo en el maletín, Renunciando a un 25% de tu salario actual y solo te quedan cinco minutos para hacerlo, si no lo haces dos de mis hombres, en si los mas pervertidos, se echaran encima de tu puta literalmente.

- De acuerdo, tu ganas, trae los papeles_ dijo Angelo mientras se levantaba tras dejar el capuchino en la mesa.

Con suma rapidez Angelo desenfundo su arma y la disparo cinco veces. La primera bala atravesó la mano de Cesar, el cual había desenfundado un revolver Colt S&W 60, la segunda entro por el ojo derecho de Cesar perforándole el cerebro y el cráneo de este e incrustándose contra la pared, la tercera y cuarta atravesaron las rodillas de Tito y la quinta atravesó la traquea  del otro individuo rompiéndole al mismo tiempo una de las vertebras y matándole en el acto mientras la sangre brotaba de su garganta como si fuese una fuente abierta a toda presión.

- Te dije que no mezclases los negocios con cosas personales Tito, ves lo que te ha pasado por no escucharme_ decía Angelo mientras cogía el revolver de Cesar  y se lo guardaba entre los riñones_. Diles a tus hombres que se marchen del hotel y saldrás de esta.

- Una puta mierda, estas muerto, me entiendes, muerto_ gritaba Tito a causa del dolor y la ira. _ Has firmado tu sentencia de muerte y la de tu furcia.

- Tito, Tito_ decía Angelo mientras se agachaba a su lado y le ponía el cañón de su arma entre los ojos y apretaba el gatillo. _ Por cierto, el café expendido.

Angelo guardo su arma en la sobaquera y salio del despacho como si no hubiese pasado nada, hizo el mismo recorrido que cuando llego, cuando llego a su coche dejo las cosas en su sitio y arranco de nuevo hacia el hotel donde estaba Isabella sola y dos gorilas pervertidos estarían a punto de entrar en su habitación.

Por el camino iba pensando quien le habría vendido, alguien tenia que haber hablado con Tito para que este supiese que había ido acompañado y donde se estaba hospedando, de manera que la pregunta exacta era: ¿Quien querría verle muerto?, una pregunta que dejaba varias puertas abiertas ya que eran varios los enemigos que tenia en Napoles. Aunque si querían matarlo para que tanto teatro con la reunión, ¿porque no le habían matado en el hotel o le colocaron una bomba lapa en el coche?

Desde luego sabia que su acto podría provocar una guerra entre la Camorra y la Cosa Nostra, pero su vida se anteponía a lo que pudiese pasar en el futuro, aunque también estaba la opción de que ambas mafias se uniesen para acabar con el. De todas maneras le debía algún favor a la Sacra Corona y a la Ndrangheta y si la cosa se ponía muy fea les podría pedir ayuda, aunque esa seria la ultima opción ya que no quería deberes nada a ningún otro mafioso, que les hacías favores y al final te tomaban por tonto y terminaría de nuevo como hoy.

El recorrido del casino al hotel se le estaba haciendo eterno, las prisas le hacían que el tiempo fuese mas lento a causa de un atasco, de manera que lo aprovecho para recargar su arma tras ponerle un silenciador y asegurarse que el revolver no había sido disparado y contenía las siete balas de su tambor, de paso limpio la culata de este y se puso unos guantes para seguir conduciendo y no dejar huellas en el revolver, seguro que con las treinta y tres balas que tenían las dos armas seria suficiente para acabar con esos dos cabrones.

Desde luego no pensaba acabar con ellos rápidamente y al igual que a su jefe les haría sufrir si Isabella había sido maltratada física o psiquicamente.

Al llegar al hotel no espero a que viniese el aparcacoches según llego a la plaza derrapo con el Porche y se bajo dejando le donde paro el motor. Según entro en el hotel se fue directamente al ascensor que llevaba al ático y cuando se abrieron las puertas de este saco las armas. De una patada destrozo la puerta de la habitación donde encontró a dos hombres con una mujer entre ellos.

Isabella tenia el miembro de uno en la boca mientras que el otro le introducía su lengua en su sexo.

Una detonación hizo que el rostro de Isabella se manchase de sangre al mismo tiempo que uno de los individuos dio un paso atrás mirándose el hombro y a Angelo convulsivamente, como si no supiese que pasaba.

El otro individuo dejo de lamerse el sexo a Isabella cuando sintió la sangre de su compañero que le había salpicado e intento coger su arma. Eso provoco otra detonación mas fuerte y noto algo que le paso rozando y le quemo la cara.

- Eso es de advertencia, no me hagáis disparar mas_ dijo Angelo

Cuando este vio la cara de Isabella llena de moratones hizo un gesto de negación con la cabeza. Las venas del cuello se le estaban hinchando poco a poco al mismo tiempo que se le tensaban los músculos de los brazos a causa de la ira.

Levanto las armas y empezó a disparar contra los dos individuos en puntos señalados que no eran mortales como hombros, bíceps, tríceps, rodillas y pies.

Isabella se escondió detrás de Angelo para tapar su desnudez y poder al mismo tiempo ver como sufrían sus agresores. Nunca se hubiese imaginado que Angelo seria capaz de hacer eso por ella, eran muy buenos amigos y a parte de las relaciones que mantenían de vez en cuando como la noche anterior y alguna otra salida a comer o cenar nunca habían hablado de sus vidas privadas, lo único que sabia era que hace años cuando la intentaron violar y asesinar  en el barrio de Secondigliano cuando se perdió y entro allí por error.

Al verles agonizar Isabella se echo a reír. _Joderos, hijos de puta, ¿quien esta jodido ahora, eh?

- Déjalo Isabella, no merece la pena. Vete al servicio a lavarte y vístete, por favor_ le pidió Angelo con la voz calmada mientras comprobaba que el revolver se había quedado sin munición.

Mientras Isabella hacia lo que le había pedido escucho dos detonaciones mas pero estas ahogadas y a Angelo pasear por la habitación. Al salir le encontró cogiendo los casquillos y las balas de las armas, luego recogió las armas de los agresores y las guardo en el bolso de Isabella.

- Vayamos, te llevare a un medico privado que conozco el cual te curara y no hará preguntas, de ahí iremos al restaurante Mirabelle como te prometí y volveremos a casa, estas de acuerdo.

- No me apetece ir al restaurante Angelo, quiero volver a casa lo antes posible.

- Primero te tienen que curar bien, eso de seguro, y luego ya veremos. Desde luego hoy no ha sido una buena mañana y tanto esto como lo que me ha pasado a mi traerá consecuencias, vayamos.

A las dos horas el Porsche cogía la autopista que llevaba de Roma a Napoles como si no hubiese pasado nada inusual ese día en Roma.


MIGUEL ÁNGEL SÁNCHEZ

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