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Una botella en el mar

Corre el año 1995.

Matilde tiene ocho años es una niña muy lista para su edad. Tiene dos hermanos uno de apenas cinco meses y otro de diez años, es un pesado, se mete mucho con su hermana, pero sé quieren. Sus padres son un matrimonio muy feliz. La felicidad mueve a la familia.

Su papa es abogado sé llama Rafael y su mama doctora con nombre Rosa.

Ambos trabajan. Cuando sus padres se ausentan, suelen dejar a la tía María, es hermana de la madre, una buena mujer que quiere a sus sobrinos cómo si se tratara de su propia madre.

A Matilde le encanta el mar, lo tiene apenas diez minutos en auto. Es invierno, pero en verano los días los pasa con su familia en la playa.

Hoy es un día especial para Matilde pues va a escribir un mensaje. Sus padres no trabajan. Es sábado.

En su cuarto que suele dejar la puerta abierta, se dispone a escribir en un folio todo cuanto se le pueda ocurrir. Pensativa y a sus ocho años, no quiere poner cualquier cosa. En un principio se le ocurrió algo que tras pensarlo lo desestimo, no le hacía gracia.

Su padre en esos momentos entra en la habitación, no sin antes pedirle permiso a su pequeña.

—puedo entrar hija…

—!!claro papa!!.

Su padre se sienta al lado de su pequeña en la cama. Matilde sentada en su escritorio piensa que puede poner.

—papa no sé me ocurre nada.

—piensa en nosotros, cómo nos va, lo felices que somos y verás cómo algo sé te ocurrirá. No quiero interferir en esa nota, creo que es muy importante para ti. Escribe todo lo que te dicta el corazón.

—gracias papa.

Rafael sé levanta acaricia la cabecita de su hija y antes de salir le dice:

—no existe nada mejor que la sinceridad y la buena bondad —Matilde sonríe a su papa, este sale por la puerta.

La pequeña niña que cómo ya saben está muy adelantada a su edad, es una niña prodigio.

Querido amigo imaginario. Espero que puedas leer está carta —comienza a escribir.

Mientras tanto la vida continua cómo siempre. Solo que en algunas ocasiones la vida no es cómo sé planea. El destino puede jugar en contra de uno.

La familia que sé las veía muy feliz, esa vida les dio un giro de trescientos sesenta y cinco grados.

Corre al año 2000.

Todo ocurrió en una noche tormentosa. Matilde con trece años estaba al cuidado de su hermano pequeño una responsabilidad pequeña, conociendo a Matilde pues con trece años parecía tener veinte.

En el exterior por cada rayo visible le seguía un espantoso trueno que lograba asustar a su hermano de cinco años. Su otro hermano de quince años, supuestamente a de llegar pronto.

Todo ocurrió muy deprisa. Un rayo que debió de ser enorme impacto en la casa.

Él para rayos soporta la mitad de la corriente eléctrica pero la otra mitad sé mueve por la casa cómo una culebrera rápida y mortal.

La corriente sé expandió por toda la casa. Eso provoco enormes desperfectos en todos los electrodomésticos.

Dónde mas sé nota fue en el televisor.

Estaba encendida y el pequeño muy cerca de ella.

El aparato explota y miles de trozos de cristales van a parar, al rostro del niño, muriendo en el acto.

Matilde que en esos momentos estaba en la cocina escucho la explosión.

Corriendo va a ver que ha sucedido.

Su hermanito no estaba dónde debía de estar.

Por la onda expansiva fue lanzado unos metros, cayendo encima de la mesa del comedor y posteriormente termino cayendo al suelo, pero ya estaba muerto, su rostro apenas era reconocible.

Matilde sé queda paralizada. Sin saber qué hacer.

En el exterior la tormenta continuaba imparable.

Un nuevo rayo en está ocasión golpeo un árbol momento que pasaba el hermano de Matilde, el árbol sé parte en dos y unos de los trozos sé desprende a gran velocidad. El hermano de Matilde lo vio todo a cámara lenta.

Segundos después yace muerto con el enorme trozo de árbol encima.

La vida de felicidad de esta familia. Sé volvió oscura cómo la noche. Dos hermanos avían perdido la vida.

Matilde enmudeció para siempre.

Desde ese día, decide que no hablara nunca.

El shock que ha sufrido ha sido terrible.

Corre el año 2002.

Los padres se separaron. No podían verse, el dolor que sufrían eran superior a ellos.

La culpabilidad recaía en los dos con tanta fuerza que no tuvieron otra que divorciarse.

Matilde fue internada en un colegio para personas discapacitadas. No es que fuera una enferma mental, simple mente dejo de comunicarse con el resto del mundo.

Año 2007.

No todo fue dolor para Matilde. Pues a pesar de su condición., nunca dejo de ser una chica inteligente.

Al cumplir los dieciocho años, ingreso en una universidad para sordomudos, la Universidad de Gallaudet.

Tuvieron que apostar por ella. Pues en ninguna otra universidad permitían a gente cómo ella. Incluso en Gallaudet, tubo reticencias que gracias a unos contactos y a sus altas notas pudo entrar.

Cinco años después ya tiene un doctorado en medicina, cirugía plástica.

Año2012.

Matilde tiene veinticinco años.

En algunas ocasiones va a ver el mar.

Sé sienta en la arena y recuerda esos momentos en familia.

Ella tenía seis, siete y ocho años y era feliz junto a sus padres y hermanos.

Las lagrimas le brotan, caen por sus mejillas. La tristeza forma parte de su vida cómo antaño fue la felicidad.

Recuerda cómo la botella lanzada por su padre sé alejaba en el mar.

Recuerdos tan bonitos que nunca volverán.

La felicidad de Matilde está perdida en alguna parte de su mente.

Ha pasado muchos años desde que perdió a sus hermanos. Sus padres ya son historia, su madre se dio a la bebida y a las drogas.

Su padre lo poco que tenia lo perdió. Ahora puede que viva en la calle.

Matilde no sonríe no recuerda cuando fue la última vez que sonrió.

Sola en su apartamento propiedad de la universidad, vive con tres chicas sordomudas.

Se comunica con ellas con el lenguaje de los sordo mudos.

No le quedaba otra que aprenderlo si quería in a la universidad.

La vida privada de Matilde, nadie la conoce.

Demasiado fuerte y triste para contarla.

Solo lo saben algunos de su familia a los que ya no suele ver.

Ignorada por el mundo entero, Matilde vive en su propia amargura.

Pero al igual que la vida cambio tanto en ese maldito día, las cosas pueden cambiar para empeorar aun mas o quizás no.

Por lo pronto y en un futuro cercano, Matilde no va a cambiar.

Su vida en ese día tan terrible, ahí quedo para siempre.

Con el titulo recién adquirido, esperara a ser incluida en el nuevo hospital, un hospital para gente sorda y muda lleva abierto apenas dos años.

A pesar del sufrimiento interno de Matilde, salió a delante con gran esfuerzo, nadie le regalo nada y menos sus padres.

Casi todo el tiempo lo pasa en la biblioteca estudiando temas de cirugía.

No sale, no va a fiestas, no tiene amigas, menos amigos. Solo unas cuantas conocidas cómo las compañeras de piso.

Entonces un buen día:

Matilde recién sé ha duchado, una vez puesta la bata de estar por casa, se dispone a cenar algo. Hoy sus compañeras de piso han salido para ir a pasear y quedar con amigos.

Prácticamente odia los sábados y sobre los domingos, pero hoy es sábado estará sola en casa.

Sus compañeras suplicaron que les acompañara pero se negó.

La dejaron sola mirando a un punto perdido en su mente.

Cena y cómo hace siempre a estas horas de la noche mirara la televisión.

En medio de una gran cena familiar en la pantalla, llaman a la puerta.

Matilde sé sobre salta, no espera a nadie y menos cuando sus compañeras sé fueron hace hora y media. Pues no regresan hasta bien entrada la madrugada.

La llamada a la puerta no cesa, así que Matilde tiene que ver quién puede molestar a estas horas de la noche.

Abre la puerta y sé queda asombrada.

Cinco personas enormes con cabello rubio, aunque dos de ellos con algunas canas. Están en el umbral de la puerta.

El conserje de la zona residencial asoma.

—perdona Matilde no pude evitarlo, por lo visto desean hablar contigo —exclama el hombre de avanzada edad llamado Andrés.

—perdón señorita podemos pasar tenemos que decirle algo.

Las cinco personas parecen ser una familia.

Matilde les mira con extrañeza no les conoce de nada. Pero ve en ellos algo que le era muy familiar, una familia unida cómo llego hacer la suya.

—ya saben que no puedes hablar. Pero insistieron en verte.

Matilde asiente con la cabeza y les deja pasar.

Ah Andrés no.

—está bien me voy, ten cuidado son enormes.

El menor de un metro ochenta y el resto roza casi los dos metros incluyendo la que parece la madre.

Matilde les indica con la mano que pueden sentarse en el sofá y sillones, ella se siente en una silla.

Frente a ellos.

Los seis sé miran sin que nadie diga nada, es la primera vez que se ven y es normal, el hielo aun no está roto.

—¿eres Matilde verdad? —pregunta el que parece el padre, debe de tener los cincuenta o algo menos, es difícil de determinar por lo corpulento que es.

Matilde asiente.

—te debemos mucho hija —dice la mujer que debe de ser la madre de los tres, una chica y dos chicos.

—Tenemos que contarte todo desde el principio para que lo entiendas todo. Si nos lo permites —dice el hombre.

Sus hijos la miran con atención y con una leve sonrisa en sus labios.

Matilde asiente con la cabeza.

La madre de los niños sé dispone a contar su historia.

—Todo ocurrió en el año 1997 lo recuerdo muy bien, bueno todos nosotros lo recordamos cómo si fuera ayer mismo.

Somos Noruegos, vivimos en una hermosa ciudad en Bergen. Solíamos salir a pescar cada fin de semana, pero ese día sé levanto una tormenta.

Lo que imposibilitaba poder salir en barco pero mis hijos son muy testarudos y si no podían ir en barco, al menos pasearíamos por la costa.

Por entonces la tormenta no era muy fuerte.

Decidimos hacer esa excursión a la playa. Pues nos encanta el mar y cuando hay tormenta es hermoso ver sus olas alzarse cómo montañas.

Mis hijos aman la aventura y nosotros, éramos más jóvenes. Por aquel entonces.

El caso es que bajemos a la costa y aunque parezca que somos unas padres imprudentes yo estaba aterrada y atenta a mis hijos, mi esposo no les quitaba ojo a los niños.

Pero algo pudo haber ocurrió, algo terrible que gracias a Dios no fue nada.

Mí pequeño, estaba a punto de ser engullido por una enorme ola que surgió al romper en el rompe olas.

En ese preciso momento mí hijo que aquí ves. Salió corriendo mientras decía:

""hay una botella en el mar, hay una botella en el mar"".

La enorme cantidad de agua no sé llevo a mí hijo por poco.

La botella le salvo la vida.

Saquemos la botella y !!aquí, es está !! —la señora saca la botella del bolso y sé la enseña a Matilde.

Por el paso de los años se ve vieja y rayada. —gracias a la botella, nuestro hijo está vivo.

Unas lagrimas asoman por los ojos de Matilde.

—pero eso no es todo Matilde. Tu carta, entonces tu debías de ser una niña de siete u ocho años. Nos conmovió tanto que sé convirtió en una religión para nosotros.

Gracias a ella empecemos a valorar la vida de otra manera—la mujer después de sacar la carta de la botella, la deposita encima de la mesa.

Matilde la mira y los recuerdos vuelven de nuevo.

—voy a leerla si estás de acuerdo.

Matilde asiente con la cabeza.

—querido amigo imaginario espero que puedas leer está carta. Soy una niña muy feliz, tengo dos hermanos a los que quiero con toda mi alma y unos padres estupendos me quieren con locura cómo yo a ellos. Espero que quien encuentre está carta sea un niño o niña y pueda entender que no hay nada mejor que la sinceridad y el amor de unos padres.

Ellos cuidaran de ti, cómo hacen los míos, por eso les quiero.

Nunca te dejes llevar por malas amistades, no sé muy bien que quiere decir, pero es mejor seguir los consejos de tus padres, son los únicos que te pueden querer de verdad.

Yo pongo todo mi esfuerzo e interés en superarme cada día que pasa. Si tú haces lo mismo seguro que tu vida será perfecta. Espero que también la mía lo sea.

De mayor quiero ser cómo mí madre doctora, intentare superarla con algo aun mejor. Cirujano, !!si!! eso quiero ser de mayor. No sé que mas puedo decirte amigo imaginario.

Sé bueno o buena y lucha por tu futuro.

Por cierto mí nombre es Matilde Sepúlveda Soler. Me gustaría si has logrado tus sueños que me devuelvas la carta, así podre conocerte, conocernos.

Cuídate amigo imaginario.

—sé te ocurrió poner la dirección de tu antiguo hogar. Seguir tus pasos fue fácil. Te traemos la botella tal cómo pedias.

Matilde ya no puede mas y por primera vez llora cómo nunca había llorado, lagrimas contenidas por muchos años.

Y también habla.

—mí vida, cambio tanto. Perdí todo cuanto amaba. Todo —la señora sé pone en pie y la abraza.

—sé cuanto has sufrido y nadie debería de sufrir tanto cómo tu.

El hombre sé pone de pie y dice:

—hace cinco años que estamos en España. Supimos de tu paradero y al saber que estabas bien nos pusimos a buscar a tus padres.

Tu madre Matilde aun vive, la encontremos en muy mal estado, tu padre fue fácil localizarlo, trabajaba en un bar a media jornada y cuanto ganaba era para pagarse una habitación en un hostal y comer algo.

Aun te quieren Matilde., solo que la vida les ha castigado mucho.

Ahora sé encuentran juntos en Noruega. Tenemos una empresa muy grande. Tu madre ya está curada pasara a ser la doctora de nuestro centro y tu padre vuelve a ejercer de abogado ahora trabaja para nosotros.

Tu estas invitada también a venir a nuestro país.

No queríamos que vieras a tus padres hasta que no estuvieran unidos y aceptaran darse una nueva oportunidad.

Tras estos cinco años. Ayer supimos que todo estaba cómo debía de ser.

Tus padres te esperan.

Después de todo Matilde vuelve a sentirse esa niña que había olvidado.

La esperanza le da una oportunidad de nuevo, su carta ha logrado ese milagro.

Lagrimas de nuevo.


Fin

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