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Un buen motivo para desnudarte donde quieras

Para quienes no conozcan las teorías deterministas, podemos decir que son las que dicen que (sorpresa, sorpresa) todo está predeterminado por algo previo, de forma que lo que va a suceder debe suceder así. Sobre estas cosas pensaban ya los griegos hace más de 2000 años. Aristóteles se refería al determinismo como “el argumento del perezoso”, que venía a decir que es un poco asquerosilla esa gente que no hace nada con la excusa de que “lo que tenga que pasar pasará”. Aunque admitiesen cierto determinismo a gran escala (después del invierno viene la primavera), los griegos consideraban que habían hecho un montón de cosas muy bonitas y muy guays, y no les compensaba mucho eso de pensar que no las habían hecho libremente, sino condicionados por algo.

Al entrar en el siguiente milenio la cosa cambió, la Humanidad estaba a tope con eso del cristianismo, y llevado a sus últimas consecuencias por unos cuantos filósofos parecía que el bueno de nuestro Señor lo había predispuesto todo de antemano (el problema es que parecía contradecir el libre albedrío que también Dios había dado al hombre, así que durante unos siglos la cuestión no se tocó demasiado para no levantar ampollas en la fe de nadie).

Cuando empieza la Modernidad el temita vuelve a retomarse con mayor énfasis, Descartes (el macho alfa de la modernidad) dice (más o menos) que “el universo funciona como una máquina en la que todas las piezas encajan de puta madre, y ahora que hay leyes físicas y esas cosas es perfectamente entendible por cualquier imbécil que todo furrula por una serie de causas y efectos puramente mecánicos, ¿vale?”. La idea gustó bastante en su momento, y filósofos como Malebranche llegarían a defender que todo era voluntad de Dios, y que si yo quería, por ejemplo, mover un brazo, mis neuronas o mi alma (o algo que no se vea) le daba una perdida a Dios y este lo movía por mí sin ningún problema. Todas estas ideas tenían el inconveniente de que, llevadas a un extremo, negaban la libertad humana (algo que, por lo general, cunde bastante tener). Descartes separaba lo físico de lo espiritual, igual que Malebranche, así que en cierta medida preservaban un espacio para la libertad (esta estaba dónde no podía verse). Pero estaban ya formando un pensamiento que en el siglo XX tomaría mayor forma. Pero no nos adelantemos.

¿Por qué el determinismo niega la libertad? La libertad supone que no hay trabas para hacer algo, yo ahora mismo tengo la libertad de coger y aprender a tocar el acordeón; ante esto el determinista diría que yo estoy determinado a elegir en concreto el acordeón (y no la flauta) por ciertos antecedentes o causas ajenas a mi persona; no elegí libremente mi gusto por el acordeón, sino que es algo que tal vez me viene de que un acordeonista le salvara la vida a mis padres. ¿Y por qué choca con la libertad el que mis gustos o preferencias o aptitudes estén condicionadas? Pues porque el condicionamiento es algo negativo, hace que seamos propensos a la manipulación, nos convierte en algo puramente mecánico una vez descubiertas esas causas que nos mueven a actuar. Cuanto más condicionados o determinados estemos, tendremos menor libertad. Un movidote, como podéis ver.

Después de la Modernidad vino la Ilustración. Era una época donde toda la gente era super lista y todo el mundo tenía mucha seguridad en ellos mismos, así que eso de estar determinados les sonaba a chino. Esta corriente tuvo especialmente importancia en Alemania, en dónde Kant y un montón más de tíos estaban petándolo de lo lindo en Jena (que es algo así como Salamanca en España). Los sistemas filosóficos se sucedían unos a otros, y llegamos así a Hegel, que desarrolló el Idealismo Absoluto (suena bien, ¿eh?) que era una cosa muy complicada y desarrollada en unos cuantos libros mazo de gordos en los que se utilizan palabras muy difíciles de pronunciar en alemán. Durante toda esta procesión de genios hubo un tipo que se aburrió de tanta palabrería que no entendía y cambió las reglas por completo, éste fue Schopenhauer (para los que no lo conozcan fue el que sentó las bases filosóficas del pesimismo. La monda). Schopenhauer (el niño malo de la filosofía alemana) creó una teoría bastante original, completamente al margen de lo que se estaba haciendo, sólo para desmentir a Hegel, (un tipo estupendo el Schopenhauer). Su filosofía era vitalista, ya que había un principio vital (la voluntad) que hacía mover el mundo. Esta voluntad era algo no corpóreo, inexplicable y que no dejaba de moverse, como una energía que hacía que las cosas existiesen. Esta voluntad al tener unas reglas fijas, hacía que todo sucediese tal cual debía suceder, es decir: todo estaba programado de antemano por ella. ¿Para qué? Schopenhauer ni lo sabía ni le importaba (y, de hecho, tampoco a nadie en toda Alemania, ya que el público pasó ampliamente de su culo).

Los filósofos empiezan a pasar un poco del tema, y durante mucho tiempo la cosa se dejó como estaba, hasta finales del siglo XX, cuando el fisicalismo (unos señores que decían que todo es una sucesión de efectos físicos, y que por tanto, todo depende de la física) dijeron que era un tema importantísimo y que ya tenían la respuesta: según indicios de la neurbiopsicología (o algo así) todo está absolutamente condicionado en el cerebro de cada uno, con lo cual también en el exterior (en las acciones hacia los demás), y que, probablemente, cuando las ciencias descubriesen todo lo que tenían que descubrir (si es que pasa algún día), la física les daría la razón. Una forma dabuti de cobrar dinero de becas.

Actualmente no tengo ni idea de por dónde van los tiros, así que sois libres (o no) de descubrirlo. Como veis a lo largo de toda la Historia ha habido siempre algún listillo que ha querido quitarse las culpas de lo que hacía alegando que “era así porque sí”, y que, ya si eso, cambiaría de forma de ser si estaba condicionado para hacerlo, pero que, mientras, no podía dejar de ser como era (sin importar lo que hubiesen hecho).  Hayáis aprendido algo o no, espero que tengáis ya un buen conjunto de excusas para desnudaros donde os salga de los…

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