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Revelacion

Eran ya las dos y media, doblé la esquina inmerso en la penumbra propia de entonces. Aunque permaneciese fija en su lugar la esfera solar, la claridad de la que gozaba el mundo en los viejos días había pasado a la historia, las formas que ahora habitaban bajo la exígua radiación eran poco más que deslumbrantes fosforescencias que solo contribuían a reforzar la sensación de habitar entre sombras, con lo cual tenía que ralentizar el paso para que mis envejecidos ojos no perdieran detalle de la multitud de personas que me rodeaban, casi engulléndome, al llegar a la gran vía.

El tráfico y su código compuesto de roncos motores y agudísimos silbidos no suponía para mi ya más que una lengua bárbara nacida de la oscuridad referida. Aislado en el espacio que ofrecía un expirado comercio del frenético ir y venir, escudriñé uno por uno los rostros que pasaban ante mi. Transcurrió un rato así, ensimismado en viejos, terribles recuerdos. Al fin hallé su inconfundible estilo personal solapado en uno de los puñados de viajeros que se apeaban de los autobuses. Esperé prudente entonces a que se alejase calle abajo y me dispuse a seguirla. Giró tomando la calle donde vivo hasta el final,después torció de nuevo a la derecha y se paró frente a una de las últimas casas, un par de manzanas más abajo. Desde la esquina,en silencio, la observé velado por la oscuridad. Era hermosa; Apenas apreciaba sus rasgos, ocultos bajo la mascarilla y la oscura gabardina, pero lo sabía. Los siguientes fueron días miserables.

Después de haberla encontrado la había vuelto a perder… Un chico me atendió cuando llamé a la puerta de la casa donde la había visto por ultima vez,dijo no conocer a ninguna mujer que respondiese al nombre o descripción que le di, quizá lo hiciese alguno de sus compañeros de piso, pero habían ido a pasar la navidad con sus familias y no volverían hasta dentro de algunos días. Esperé y esperé delante de la parada del autobús a distintas horas del día pero tampoco la vi llegar en ninguno de ellos. Pensé mantenerme alerta, ocupado en vigilar desde la ventana de mi cuarto, dedicando todo mi tiempo libre para ello. Sentía el cielo como una insoportable losa pendiendo de un hilo, acechandome. La angustia que experimentaba en mi interior se reflejaba también en los sucesos que eran comentados a cualquier hora entre la gente. Relatos sobre cementerios asaltados e histeria colectiva en diferentes lugares del mundo.

La misteriosa impureza acústica, imperceptible para la mente consciente humana, pero detectada por los radares ultrasónicos se habia vuelto a oír de nuevo en Europa después de varias semanas en las que los medios la situaban en una extensa área entre ásia y centroamérica. Al fin sobrevinieron las pascuas navideñas y a desgana tuve que abandonar mi puesto para cumplir junto a mi familia la tradición y reunirme para la cena de nochebuena y año nuevo. Bien podría decirse que no estuve, pues mi mente se obstinaba en concentrarse en el mismo tema. No sentía interés por las preguntas y comentarios de mis familiares y amigos, y deseaba que cada cual acabase agotado o borracho y se marchase para dejarme vía libre al dormitorio, aunque presentía que me iba a costar conciliar el sueño. No lo sabía aun, pero con el comienzo de aquel año en el que nunca más se volverían a utilizar fechas ni dataciones mi vida finalizaría para siempre, he de decir: El escaso amor mútuo que sentíamos la vida y yo, el uno por el otro.

Recuerdo haber tomado uno de los destellos láser que orbitaban a través del distrito donde vivía hacia las doce del mediodía. Entonces, tan pronto levanté la vista la vi acompañada de un hombre, de otro hombre; Era ella, reconocería sus dulces ojos aunque pasasen mil años, pero a la vez era otra mujer diferente. Su piel brillaba, los contornos del rostro suaves y distendidos, el pelo negro y con bucles… Me vio. No se oyó una palabra, pero yo leí mi nombre en sus labios. Me dirigí hacia ella, odiándola y amándola más que nunca, para desgarrar su vestido y que todos viesen las señales de mi despecho en su abdomen. Y para devolverla a la muerte.

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