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Noche de verano

La noche era profunda cuando Tomás y Gloria volvían al hotel caminando por el paseo marítimo, el hotel se encontraba en una zona céntrica de Benidorm cerca del Parque de Elche.

_ Me encanta el mar tan calmado y las playas vacías como se ve ahora_ comento Gloria.

_ Vacía, vacía no es que este; aún hay gente sentada en la playa_ replico Tomás.

_ No seas aguafiestas. Mira hay ahí una cala pequeñita y esta sí que esta vacía completamente; vamos a bañarnos

_ ¡¿Ahora?!

_ Sí, porque no. Venga, aquí no hay tiburones como en la película.

Gloria hecho a correr en dirección a la cala sin esperar a Tomás. Al pisar la arena se quitó las manoletinas y siguió avanzando hasta donde rompían las olas.

Cuando Tomás la alcanzo la rodeo por la cintura al tiempo que la besaba en el cuello lentamente hasta que Gloria consiguió soltarse.

_ Bañémonos_ dijo al tiempo que tiraba de la cremallera de su vestido hacia abajo y lo dejaba caer sobre la arena dejando a la vista un conjunto de tanga y sujetador con encaje del cual también se deshizo en cuestión de segundos. Tomas mientras hizo lo mismo con un polo verde caqui y unos pantalones cortos acompañados de unos slips a juego, los zuecos los había dejado en la arena cuando alcanzo a Gloria.

De dos zancadas entraron en el mar y empezaron a dar brazadas hasta llegar a donde el agua casi les cubría, cuando se pararon Gloria atrapo a Tomás con las piernas sujetándose al mismo tiempo con las manos a su cuello mientras este apoyaba sus manos en sus nalgas húmedas que poco a poco fue deslizando hacia su s**o.

Gloria arqueo la espalda en ese momento y Tomás la acerco más hacia él para lamer sus pezones salados de forma que sus s***s se rozaron y le beso en la boca como hacía tiempo que no le besaba.

_ Estas salada, no hace falta sazonarte mas_ dijo Tomás.

_ Cachondo.

_ Salgamos fuera y te demostrare lo cachondo que estoy.

A los pocos minutos Gloria y Tomás estaban tirados sobre su ropa besándose y tocándose como si fuese el ultimo día que lo pudiesen hacer. Gloria echo mano a su bolso y saco un tubo trasparente del cual se unto un poco en la yema de los dedos y esparció su contenido entre el glande de Tomás y su propia vulva; con una mano lo extendió por todo el miembro y con la otra se fue acariciando los labios y el clítoris.

De repente noto varios dedos de Tomás entrando en ella lo más profundo posible gracias al lubricante que se había dado, mientras otro le masajeaba el clítoris; su excitación era cada vez mayor y empezó a acariciarse y pellizcarse ella misma los pezones hasta que noto una especie de escalofrió que subía por toda la columna vertebral inundando todo su cuerpo y activando todos los sentidos al mismo tiempo.

_ Te gusta, te gusta corretea si, lo se_ dijo Tomás acelerando el movimiento de su mano que casi entraba por completo en la vagina de Gloria.

Cuando Gloria empezó a gemir Tomás le introdujo la mano llena de lubricante y otros líquidos en la boca para que nadie la oyese y así no ser descubierto.

Gloria giro sobre si y se puso a cuatro patas ofreciendo y exhibiendo su s**o el cual fue tomado por el miembro de Tomás al tiempo que la cogía de las caderas para darse un mayor impulso; las embestidas empezaban siendo lentas y tranquilas pero con cada una de ellas el ritmo de estas era cada vez más rápido y más profundo hasta que Gloria volvió a empezar a gemir de nuevo y la amordazo con su polo.

Pasado un rato Gloria monto a Tomás a horcajadas dándole la espalda y mirando hacia el mar, desde esa postura Tomás podía ver como su miembro entraba y salía constantemente del s**o de Gloria la cual volvió a acariciarse los pezones con la excitación hasta que noto su segundo orgasmo que aunque difícil pero no imposible lo alcanzo al mismo tiempo que Tomás alcanzaba el suyo y e*******a dentro de ella.

Al poco rato volvían juntos por el paseo marítimo camino de su hotel, Gloria había conseguido hacer realidad su mayor fantasía erótica.


Miguel Ángel Sánchez González

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