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Misión Athena

Nave espacial Athena, centro de investigación sobre xenomorfos, en el entorno del gigante gaseoso Numia y sus lunas LV-200, LV-201 y LV-202

En los próximos días la misión Athena pasará el examen de sus patrocinadores para ser renovada. Creo que estamos preparados.

Hemos atendido las peticiones que nos han hecho los miembros de la Federación de Naciones Unidas y a partir de ahora nos centraremos en las investigaciones que más interés tienen para ellos.

Desafortunadamente, hemos tenido que recortar el presupuesto de aquellos departamentos que no se consideran prioritarios, pero lo importante es que podamos continuar con nuestra labor. Hay suficiente razones para ello y estoy confiado con el resultado.

Exactamente hoy hace diez años que iniciamos nuestra órbita sobre el planeta Numia y, por fin, podemos afirmar que la misión que nos fue encomendada está empezando a rendir sus primeros frutos significativos.

El camino no ha sido sencillo. Después de un largo viaje estelar, la tripulación del Athena, compuesta por unos mil profesionales, comenzó a establecer un centro de investigación como no se había implementado antes. Uno destinado a investigar a los xenomorfos y desvelar los secretos de la especie, con el objetivo último de contribuir a frenar su expansión por el espacio.

Ha pasado más de un siglo y medio desde que la nave comercial Nostromo tuvo el primer contacto humano con los Aliens. Desde entonces, se han multiplicado de forma alarmante los encuentros por todos los confines del espacio explorado por el hombre. En los últimos veinte años se han disparado de manera extraordinaria las noticias de que distintos planetas, asteroides, naves y asentamientos de colonos han sido arrasados por los xenomorfos.

Esta preocupante situación forzó a la Federación de Naciones Unidas a tomar varias decisiones. En primer lugar, se decretó una alarma interplanetaria, declarando a la especie Alien como una plaga que debía ser combatida. En segundo lugar,  se creó un cuerpo de élite de marines con el único objetivo de encontrar y neutralizar a los xenomorfos allí dónde éstos estuvieran.

Sin embargo, pronto se hizo patente que para combatirlos era necesario mejorar nuestro conocimiento sobre la especie. Por eso se inició la misión Athena.

Los fondos necesarios para la misma, aunque eran ingentes, se consiguieron gracias a que fueron aportados por la Corporación Weyland-Yutani. La empresa esperaba que esa aportación económica, gestionada forma completamente autónoma por la Federación de Naciones, sirviera para compensar, en la medida de lo posible, su decisiva responsabilidad en la propagación de los Aliens.

Antes incluso de emprender el viaje en el espacio, abordamos algunas decisiones de especial relevancia, como la ubicación de la misión. Era preciso encontrar un lugar que estuviera cerca de una colonia activa de xenomorfos y que, a su vez, estuviera cerca de las líneas de suministro espacial para que se pudiera mantener Athena abastecida durante varios años.

Después de un exhaustivo análisis sobre las posibles localizaciones, se decidió que Athena se implementara en Numia. Era un enorme gigante gaseoso, diecisiete veces mayor que la Tierra, y que cuenta con tres lunas en su órbita, distanciadas unas de otras por apenas varios miles de kilómetros. Lo extraordinario de estas lunas es que cuentan con una atmósfera propia, formada por técnicas de terraformación que fueron implementadas por las corporaciones mineras que colonizaron aquellos lugares.

LV-201 estaba completamente deshabitada, puesto que las empresas habían concluido que no tenía en su superficie materiales explotables en cantidad suficiente para que fueran rentables. En cambio, las otras dos tenían vida: LV-200 estaba habitada por una extensa colonia de mineros que llevaba casi un siglo en el asteroide. La población de la luna superaba los doscientos mil habitantes.

Este asteroide contaba con un intenso tráfico comercial. Era, a diferencia de LV-201, una colonia rica en diversos minerales. Al ser un asentamiento con varias décadas en funcionamiento y una importante actividad comercial, se aseguraba que LV-200 fuera continuamente abastecido desde la Tierra. Esto lo convertía en un candidato perfecto como planeta soporte de la Misión Athena.

Por otra parte, LV-202, otra de las lunas, también contaba con una población propia. En este caso, mucho más hostil, pero también mucho más interesante para los propósitos de nuestras investigaciones.

Hacía cincuenta años que una nave comercial de minerales se estrelló en el asteroide LV-202. Al parecer, su tripulación, proveniente de los confines del espacio explorado, había intentado transportar huevos de xenomorfo para proceder a su estudio en la Tierra.

Era una misión suicida que estaba abocada al fracaso. Por causas desconocidas, los huevos eclosionaron e infestaron a los miembros de la nave, que no tardaron en sucumbir. Entonces fue cuando se estrellaron en la luna, por entonces otro asentamiento minero.

Fue un auténtico desastre. Los Aliens se reprodujeron con rapidez y acabaron con todos los colonos y formas de vida que había en la superficie. En pocas semanas, los xenomorfos habían establecido una colmena estable con numerosos especímenes y una reina dominante que regía sus destinos. En Athena todavía desconocemos cuál es el origen de la reina.

Por lamentable que estos sucesos fueran, eran una oportunidad inapreciable para la misión Athena: Una colonia viva de xenomorfos que se habían adueñado del planeta. Esto convertía a LV-202 en un lugar único para poder estudiar a los Aliens en su entorno natural, así como profundizar en su organización, su ecosistema y capacidad de adaptación al entorno.

Una vez decidido dónde se desarrollaría la misión, había que diseñar las líneas de investigación sobre la que se basaría todo el proyecto. Tres fueron consideradas prioritarias: El estudio del ecosistema Alien, el análisis bioquímico y patológico de los especímenes y el desarrollo de mecanismos para neutralizar a los xenomorfos.

El inicio de las investigaciones no estuvo exento de numerosas dificultades. Hubo que implementar un sistema para el seguimiento de los Aliens vivos en LV-202, así como un sistema de captura y aislamiento de xenomorfos para su estudio en el laboratorio. Además, era esencial contar con un sistema de transporte con todas las garantías posibles de seguridad para transportar los especímenes a un laboratorio donde pudieran ser analizados.

Finalmente, con el paso de algunos años, los impedimentos fueron superados más o menos de acuerdo con el cronograma que se había establecido. En menos de dos años todo el equipamiento y los grupos de investigación habían iniciado sus trabajos. En los siguientes cinco años, se desarrollaron complejos experimentos. Y desde hacía tres, los descubrimientos estaban siendo constantes y relevantes. Por eso, la Federación de Naciones Unidades y Weyland-Yutani, se inclinan por prorrogar la misión otros diez años.

Los avances abarcan todos los campos. En cuanto al hábitat de los xenoformos se han determinado los mecanismos de comunicación entre los especímenes. También hemos establecido los parámetros de expansión de la colmena y elaborado sistemas de predicción de la progresión del número de xenoformos introducidos en un nuevo ecosistema.

Respecto al análisis propio del xenoformo, los descubrimientos han sido deslumbrantes. Las investigaciones realizadas por la Dra. Veronica Lars han dado los mejores rendimientos.

De estos, los más destacados están en relación con las características bioquímicas de los especímenes. Se ha comprobado que el Alien, en su forma larva, conocida comúnmente como abrazacaras, tiene una extraordinaria capacidad de transferencia horizontal del ADN del organismo infectado. Esto es, adquieren parte del genoma del huésped. Pero sólo en aquellos casos de que las características del ADN aportaran ventajas superiores al espécimen. Este mecanismo es sorprendente y no es suficientemente comprendido por los científicos. Pero es evidente que debería ser objeto de más estudios en el futuro próximo. Sin embargo, proseguir esta línea de investigación sin duda tendrá altísimos costes y es difícil que los patronos de la misión la apoyen decididamente cuando hay otras prioridades como el averiguar mecanismos para controlar la expansión de la especie.

En los próximos días, cuando la evaluación finalice, veremos si conseguimos fondos suficientes para estudiar el ADN de transferencia horizontal.

Por último, hemos establecido la fisiología del Alien adulto, conocido como zángano. Incluyendo sus sistemas respiratorio, circulatorio, digestivo y nervioso, lo que nos abre interesantes caminos a la hora de combatir a los xenomorfos.

De hecho, en esta área que es uno de los objetivos esenciales de la misión, hemos avanzado en el uso de cambios de temperatura y sistemas de intoxicación de los especímenes, aunque los resultados aún estaban lejos de ser concluyentes.

En efecto, creo que se puede afirmar sin lugar a dudas que hemos avanzado mucho y nuestra comprensión de los xenomorfos ha dado un gran paso hacia adelante. Sin embargo, tengo la sensación de que únicamente hemos arañado la superficie y que se deberán emplear aún muchos más recursos para poder ensanchar nuestro conocimiento sobre los Aliens.

Si pasamos la evaluación, deberemos seguir profundizando en el estudio de los especímenes y, sobre todo, tendremos que tomar decisiones que nos permitan encontrar respuestas a uno de los principales misterios que aún no hemos desentrañado: ¿Cuál es el origen de las reinas? Este conocimiento será clave, sin duda, para controlar el avance de la especie en el futuro. Con ello, podremos dominar a los Aliens.

Aunque dudo que eso sea posible e, incluso, conveniente.

Estoy plenamente convencido de que estamos tratando con una especie admirable, única, que cuenta con una capacidad de adaptación nunca antes observada en la naturaleza. Es en definitiva, un super-depredador que puede sobreponerse de forma instintiva y adaptativa a las dificultades del entorno.

En mi opinión, estamos tratando con el antagonista perfecto a la raza humana: Mientras que nuestra supervivencia se ha basado en la inteligencia (que nos ha permitido desarrollar instrumentos, armas, tecnología y cultura que han sido esenciales en nuestra supervivencia), los xenomorfos, por el contrario, cuentan una asombrosa capacidad de amoldarse al entorno. Podría afirmarse que eso nos convierte a los humanos en la presa definitiva de los Aliens. Son menos inteligentes, pero mucho más letales.

No obstante lo anterior y, a pesar del peligro que conllevan para nosotros, no soy partidario del exterminio de la especie. Creo firmemente que no somos quiénes para decidir sobre el futuro de esta hermosa especie ni tenemos derecho a aniquilarla del Universo. Son unos predadores admirables y tenemos mucho que aprender de ellos.

Personalmente luchare porque eso no ocurra nunca. Son demasiado valiosos. Y nuestra misión, el saber que estamos acumulando contribuirá a ello.

Por eso me siento completamente comprometido con el éxito de Athena y no dudaré en tomar las decisiones que sean necesarias para llevarla a buen puerto.

Cueste lo que cueste.

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