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MATADOR (El Ángel de la Muerte III)

     Ya he recibido la llamada y me han dado las instrucciones para terminar este trabajo. Tenia todo preparado desde el día después que acabe con el camello ahora toca cortarle la cabeza a la serpiente, pero esta vez no literalmente. Al menos hoy no me pondré perdido de sangre y no tocara limpiar nada, será un trabajo rápido y fácil de principio aunque no se puede cantar victoria hasta que este hecho.

     Desde mi punto de vista este tío o es tonto o es muy listo, ya que le gusta realizar sus trapicheos en lugares públicos y concurridos; eso sí, va siempre con dos gorilas que le cubren las espaldas en todo momento. Les tendre que despachar a ellos también  y por eso aumentare mis salarios.

     La zona no es principalmente de mi agrado por varias razones y la principal es que solo tiene dos salidas de escape aunque luego se pueda ramificar en poco tiempo. La visibilidad es un poco borrosa a causa de la vegetación que hay y el ángulo de disparo tiene pinta de ser muy corto y muy inclinado.

     Cuando salgo de casa cojo el Pso. de Extremadura hacia la autopista, como voy con tiempo de sobra no le piso mucho para no levantar sospechas ni ser detectado por los radares; cuando llego a la Cuesta de S. Vicente abandono la autopista y voy callejeando por el centro hasta llegar a un parking público que hay en la Pza. de las Cortes.

     Tras asegurarme que el cargador de mi pistola está lleno salgo del coche y recojo del maletero un maletín estrecho y alargado, este maletín siempre viene conmigo en situaciones como esta. Salgo del parking por el ascensor y me dirijo al Hotel Mora donde tengo reservada una habitación en el último piso con vistas al Real Jardín Botánico.

     No tardó mucho en hacer los trámites necesarios en la recepción, entrego un pasaporte falso para cubrirme las espaldas y me dirijo a la habitación directamente. Una vez allí dejo el maletín sobre la cama y abro las cortinas de par en par para poder observar la zona, sé que todavía me quedan 15 minutos para que mi victima aparezca con sus gorilas y con su cita, tengo vía libre para acabar también con la cita ya que me ordenaron que no dejase testigos, eso provoca un dilema entre moral y económico. Si no quieren testigos tendré que matar también a los transeúntes que estén por la zona para evitarle información a la policía y estos no tienen la culpa de encontrarse en el lugar equivocado en el momento equivocado, serán los daños colaterales y odio que en mis trabajos los haya.

     Cuando abro el maletín lo primero que saco es el punto de mira para observar bien la zona y calibrar la distancia aproximada y tras pillar el ángulo empecé a montar mi Remington MSR  poco a poco enganchando bien las piezas para terminar atornille bien el silenciador Titán-QD y ajuste el punto de mira al rifle. Ya era la hora señalada así que abrí bien la ventana y asome el cañón del arma por esta al tiempo que le ponía el cargador con balas modelo 338 Lapua Magnun.

     El pescado ya estaba todo vendido cuando calcule bien la distancia de tiro, podía ver perfectamente a mi víctima y a todos los que le acompañaban así que deslice mi índice sobre el gatillo y lo presione suavemente como si estuviese acariciando a una amante con él. La bala salió del cañón a gran rapidez atravesando la garganta del narco el  cual no sintió nada mientras caía al suelo salpicando a todos los que estaban a su alrededor con su sangre y provocando una histeria colectiva cuando la gente se dio cuenta de lo ocurrido.

     Los gorilas del narco y su acompañante buscaban de donde podía había haber venido el disparo sacando un revolver de cañón corto cada uno, no identifique bien el modelo desde aquí pero mi arma tenía una mayor precisión y más balas que sus dos armas juntas.

     Deslice el seguro hacia atrás dejando paso así a una nueva bala lista para ser disparada. Uno de los gorilas se había puesto tan nervioso que estaba disparando hacia el aire sin sentido alguno, no me extrañaría que alguna de sus balas haya impactado contra el hotel de manera que mi segunda bala fue dirigida hacia su cabeza de manera que así dejase de disparar sin sentido y se estuviese quieto. Cuando la bala le alcanza todo su alrededor se baña de una salpicadura de sangre, huesos y masa gris.

     Tanto el segundo gorila como la cita se habían puesto a cubierto así que me tome mi tiempo hasta que se movieron y precise mi tiro cuando se trasladaron de un sitio a otro. Lo malo esta vez fue que mi tiro no fue precisamente preciso ya que un transeúnte que huía de la situación se cruzó en el camino de mi bala destrozándole así el brazo derecho. Maldije tanto al herido, a mis víctimas y a mí mismo por errar el tiro.

     Seguí buscando a mis victimas con tranquilidad, no tenía volver a cometer este error dos veces ni podía tardar mucho ya que en poco tiempo se presentaría allí un grupo de coches de policía a los cuales seguro ya abrían dado avisto y estaría saliendo de la comisaria que hay junto a la Pza. Platería Martínez.

     Al final vi a mis objetivos escondidos detrás de un arbusto, se habían delatado a sí mismos cuando creyeron que todo había pasado y uno de ellos se asomó. El otro rápidamente le cogió y le volvió a meter entre los arbustos, seguro que estaría rezando porque no hubiese visto el error cometido por su compañero.

     Volví a acariciar el gatillo y la bala salió impactando en la frente del curioso, el cadáver cayo hacia adelante dejando a la vista a su compañero el cual recibió un impacto en la rodilla al intentar huir. Se fue arrastrando como una lombriz por el suelo cuando recibió otro impacto a la altura de la columna que le dejo parapléjico. Aproveche su falta de movilidad para ya rematarle un un disparo que convirtió su cabeza en una sandía reventada.

     Cuando escuche las sirenas de la policía ya había cerrado la ventana y estaba desmontando el arma rápidamente, ya la limpiaría en otro momento ahora lo importante era guardarla y esperar a que pasase el ajetreo de policía y ambulancias que venían para poder salir de allí.

     Para relajarme decidí servirme un ron con hielo que me lo tome tranquilamente mientras me daba un baño relajante. Al desnudarme y verme en el espejo recordé que tenía que ir a terminarme de hacer el tatuaje de la espalda lo antes posible ya solo quedaba un pequeño tramo y tendría mi dragón de siete cabezas tatuado. Cuando salí de la ducha ojee un periódico que se había dejado en la mesilla y al llegar a la sección de contactos vi una casa de señoritas de compañía cerca de la zona a la cual telefonee y tras hablar con una chica llamada Lily solicite sus servicios indicándole donde estaba hospedado y el nombre de mi falsa identidad, ya volvería a casa al día siguiente ahora tocaba disfrutar un rato. Mañana cobraría una gran cantidad de dinero por estos dos trabajos y me tomaría un mes sabático al no ser que surgiese una oferta muy buena.


MIGUEL  ÁNGEL SÁNCHEZ

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