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La voz de los árboles

Era la tarde del 21 de febrero de 2004 y Juan Jose Ramirez Perez estaba sentado en un banco cualquiera del parque de su pueblo.
Primero empezó a mirar los arboles, los arboles verdes y bailarines de viento. Se acordó de Heidi y de como ella se emocionaba escuchando los arboles. Juan José intentó escucharlos. Pero nada escuchaba.

De repente cerro los ojos. "Puede que si cierro los ojos los escuche", pensó Juanjo. Pero seguía sin escuchar nada. Pero tampoco abrió los ojos. En lugar de abrirlos, los dejó cerrados y empezó a darse cuenta de algunas cosas. Lo primero fue el sabor salado en su boca, una pipa con sal y sin pelar andaba de un lado para otro dentro de la boca de Juanjo. Aquella pipa llevaba en la boca de Juanjo como media hora o así, pero fue en aquel momento, en aquel preciso instante en el que Juanjo llego a ser conocedor completo de la textura, sabor, tamaño, densidad y color de aquella pipa aleatoria con la que jugaba su lengua.

"Interesante", pensó. "Si puedo saber tantas cosas con los ojos cerrados, con los ojos abiertos debe ser la ostia", pensó luego.

Juanjo abrió los ojos y de repente gritó. Siguió gritando durante un rato. Gritaba porque al abrir los ojos se dio cuenta de que un gigante elefante rosa que estaba a un metro de el le miraba con mirada de obseso peligroso.

- Elefante Gigante Rosa: ¿Quién eres tu?

- Juanjo: ....NO ME PEGUES! POR FAVOOOR!!

- Elefante Gigante Rosa: ¿pegarte? jajajajajajaja (se reía). Yo nunca te pegaria...(aproximándose a Juanjo)

- Juanjo: NO POR FAVOOR!!

Juanjo cerró los ojos otra vez, esperando a recibir guantazo grande de elefante gigante rosa, pero nada pasó.

Juanjo abrió los ojos y el elefante no estaba, solo un paquete vacío de pipas bailando con el viento a un metro de el. Todo seguía igual que antes, pero algo diferente sucedía. "Ahora puedo escuchar a los arboles", dijo Juanjo.


Juan Manuel Mateo, 6 de Marzo del 2014

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