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La fábula del pato Pulcro

Pulcro era un pato muy aseado, por la mañana, a primera hora asomaba su cabeza a la orilla del río para ver lo limpio que estaba, al medio día, cuando había terminado de comer abría su boca para observar lo limpia que estaba, por la tarde, preguntaba a los niños que pasaban junto al río si tenía sus plumas limpias, si los niños le decían que sí se ponía contento, si los niños le decían que no se ponía triste, por suerte para Pulcro, había niños buenos que le limpiaban las plumas cuando estaban sucias para que siempre estuvieran limpitas y para que fueran tan blancas como las nubes del cielo, un día, se le acercaron un grupo de carboneros con manchas negras en sus dientes, y mientras los niños los miraban estos le dijeron a Pulcro, oye pato, ¿Eres tú el patito mas blanco y limpio de este río?, este, confuso ante los carboneros miró a los niños y con cara de duda les dijo, ¿Acaso hay otro como yo?, entonces, estos malechores con manchas de carbón en sus camisas y hasta debajo de sus uñas cogieron un saco lleno de carbón y mancharon al pobre pato Pulcro convirtiéndolo en algo parecido al plumero de la señora de la limpieza.

Desde entonces, el pobre pato dejó de ir al río a mirarse lo limpio que estaba por las mañanas, ya no abría mas la boca después de comer no fuera que alguien le viese lo sucio que tenía su pico, ya no preguntaba mas a los niños esperando a que le dijeran lo limpio que era, ahora era un pato triste que se escondía de los niños y que no quería ver mas el reflejo de su plumaje, pero una mañana, al despertarse, el pato Pulcro acudió al río sediendo para mojar su pico, entonces, dos amiguillos que pasaban se acercaron al patito y le preguntaron ¿Qué te ha pasado? Entonces, Pulcro les dijo que un grupo de carboneros celosos de su limpieza y de su blancura le mancharon de negro con su carbón.

El pato Pulcro con lágrimas en sus ojos y con el pico húmedo miraba tristemente a los niños cuando estos se ofrecieron para blanquearle, desde ese momento, Pulcro se puso muy contento y volvió a ser el limpio y blanco pato que siempre fue, el pato Pulcro recuperó su felicidad y ya no se entristeció ni se escondió mas de los niños que pasaban junto al río.



- FIN -

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