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La cacería (VII)

Cuando el BMW en el que iban Valeria y Marco paso por la Pza. de Sta. Clara tras haber dejado atrás el barrio de Capo se encontraron con una calle cortada por un camión de reparto por lo cual Marco empezó a pitarle insistentemente pero el conductor parecía no escucharle. Había aparcado en medio de una de las salidas de la plaza y las otras eran inaccesibles a causa de unas obras y de una señal de dirección prohibida.

_ Espere aquí señora_ dijo Marco mientras bajaba del coche para hablar con el conductor que aun escuchándole desde la cabina no le hacía caso alguno para dejarle pasar.

_ Oiga amigo, podría dejar pasar. Está formando una caravana al aparcar en la única calle con salida de la plaza.

Al abrir la puerta de la cabina el conductor cayo a los pies de Marco como si fuese un saco de patatas dejando ver una herida de bala encima de la oreja, la herida no había producido mucha sangre ya que la bala no había atravesado el cráneo pero había destrozado la masa cerebral provocando así la muerte instantánea del conductor.

Marco escucho una especie de silbido y perdió el equilibrio cayendo al suelo tras sentir un dolor muy intenso en la rodilla, una vez en el suelo pudo ver que su rodilla estaba destrozada y que estaba perdiendo bastante sangre por ella.

_ Estate quieto y no te pasara nada mas_ dijo un hombre que salió de debajo del camión armado con una Beretta con silenciador_. No tengo nada contra ti, pero si molestas te matare como hice con el camionero.

Abadon se acercó al BMW tranquilo como si nunca hubiese pasado nada mientras Marco le seguía arrastrándose.

_ Bájese del coche despacio_ ordeno Abadon al tiempo que apuntaba a Valeria con su arma, esta hizo lo que se le ordenaba moviéndose muy despacio hasta que un ruido la hizo palidecer y quedarse quieta como la mujer de Lot.

_ Le dije que no hiciese nada, pero no obedeció_ dijo Abadon.

Valeria miro hacia donde estaba Marco y le vio tirado en el suelo con la rodilla destrozada y un agujero en la garganta de un segundo disparo que ni había oído, ni había visto hacer a su raptor.

_ No me mire así, si hubiese hecho lo que le dije no estaría muerto. Y usted correrá la misma suerte si no me obedece, así que vamos ande despacio hasta detrás del camión.

Valeria y Abadon rodeaban el camión cuando vio aparecer a un par de hombres armados que pretendían entrometerse en su trabajo. Abadon sujeto a Valeria fuertemente y tras cubrirse con ella disparo varios disparo a cada uno de los entrometidos e inoportunos hombres que no sabía si intentaban jorobarle su trabajo o tenían complejo de caballeros en busca de damas en peligro; lo que si sabía es que les había salido mal la jugada y que con tanto muerto la policía no tardaría en aparecer.

Cuando al final llegaron a su coche Abadon ordeno a Valeria que entrase en el maletero y la llevo a un almacén que había alquilado tras registrarse en el hotel para no levantar sospechas con tantas armas y por si lo necesitaba para una situación como esa.

Valeria perdió la noción del tiempo dentro del maletero y no sabía dónde se encontraba cuando Abadon la saco a punta de pistola del maletero, aunque no hubiese sido necesario de lo mareada que iba a causa del viaje.

_ ¿Cómo se llama?_ pregunto Abadon tras sentarla y atarla de pies y manos a la única silla que había en todo el almacén.

_ No le interesa, lo que si le interesa saber es que es hombre muerto_ contesto Valeria.

_ Mal empezamos_ dijo Abadon_. Vamos a jugar un juego, yo pregunto y usted contesta y sabré todo lo que le preguntare, por las buenas o por las malas, así que le recomiendo que colabore y me haga el trabajo más fácil. Se lo digo por hacernos un favor mutuo, además no sé si se lo he dicho pero soy un hombre con muy poca paciencia.

_ Usted debe ser la culpa de que mi marido estuviese tan estresado hoy_ dijo Valeria.

_ Desde luego que puede irse preocupando si no me contesta. ¿Cómo se llama?

_ No pienso decirle nada.

Abadon se acercó a Valeria y sin decir nada le asesto un puñetazo en la nariz, el golpe iba acompañado de varios ruidos y la nariz empezó a sangrar en abundancia.

_ Eso ha dolido, ¿verdad?  Notas miles de pinchazos al mismo tiempo y un dolor que llega hasta el cerebro, como si el hueso se hubiese clavado en este con miles de astillas.

_ Valeria Bruccia.

_ Con el nombre de pila me sirve, así sabré como dirigirme a usted. Joder, me ha tocado el premio gordo, jajaja _dijo Abadon. Bien Valeria, sé que hace unos días estuvo una pareja amiga de su marido y este les ayudo a esconderse de mí. La pregunta es… ¿Dónde se encuentran?

_ Váyase a la mierda_ contesto Valeria tras escupirle en la cara manchándole de toda la sangre que había bajado del conducto nasal a la boca.

Abadon la cogió de los pelos y tras echarla la cabeza hacia atrás la obligo a mirarla a los ojos.

_ No juegue conmigo o es una mujer muerta, me da lo mismo que sea mujer y quien es su marido ya que si usted no me cuenta lo que necesito saber le sacare la información a él y después lo matare como a un perro. Entendido.

_ Inténtelo y si lo consigue, buena suerte para salir de la isla.

_ Bien, si quiere jugar jugaremos_ dijo Abadon al tiempo que se acercaba a una larga mesa llena de toda clase de artefactos.

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