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La cacería (VI)

Abadon estaba a punto de salir del hotel cuando recibió una llamada inesperada en la recepción. Cuando lo cogió el teléfono escucho la voz de Farruccio quedando con él en la carretera que salía de Palermo hacia Marsala o Trapanio y que llevase encima 1700 € en billetes de cien si era posible.

Cuando colgó el teléfono Abadon cogió el coche y fue hacia el sitio indicado parando primero en un banco para sacar el dinero que le habían pedido con un talón firmado a nombre de la  identidad que había adquirido para entrar en el país. Con el dinero en su poder siguió su camino hacia donde Farruccio le había indicado, por el camino puso su MP3 en el coche y subió el volumen lo máximo posible para escuchar a grandes estrellas del Rock y del Heavy, ya estaba cansado de escuchar música italiana en el hotel.

Cuando se acercó a su destino vio un Fiat aparcado junto a una gasolinera que parecía abandonada y sentado en el maletero se encontraba Farruccio. Abadon aparco detrás de Farruccio y tras coger la Beretta de la guantera se bajó del coche.

_ Buongiorno_ dijo Farruccio al ver a Abadon.

_ Buenos días Farruccio, espero que sea importante para que me haya hecho venir hasta aquí y pedirme que traiga tanto dinero.

_ Lo es Signore, lo es. No he conseguido el fusil que usted me pedía es difícil de encontrar en el mercado negro como usted comprenderá.

_ Ya, ¿y? Por esto me hace perder media mañana.

_ No Signore, no. Le he conseguido otro con toda clase de accesorios, como silenciador o base de sujeción.

_ ¿Lo puedo ver?

_ Me obligan a que enseñe usted primero el dinero, no es nada personal. Solo negocios.

_ Mire, 1700 como usted decía en billetes de cien; ahora puedo ver que tiene para mí.

_ Si, acérquese_ le indico Farruccio mientras abría el maletero.

_ Farruccio como sea una trampa será usted el primero en recibir un tiro le advierto_ dijo Abadon mientras sacaba su arma.

_ No Signore, usted es buen cliente. Compra mucho y paga bien.

En el maletero había una maleta grande que Farruccio abrió y dentro había un AK-47 desmontado con un silenciador y una base de apoyo incluidos junto a dos cajas de municiones y un cargador de reserva.

_ Bueno, no es lo pedido, pero me sirve igualmente así que me lo quedo_ dijo Abadon mientras entregaba el dinero con una mano y sacaba la maleta con la otra._ Perdone Farruccio si le juzgue mal pero soy desconfiado por naturaleza, mi trabajo me obliga a serlo y veo que en esta isla les pasa lo mismo.

_ Sí, es la cultura siciliana arraigada a la protección de la familia.

_ Ciao Farruccio, si le vuelvo a necesitar le llamare de nuevo; si no nuestra relación comercial termina aquí y ahora.

_ Espere un momento Signore, tengo algo que le interesa.

_ Diga.

_ Sé que está preguntando por una pareja que llego un par de días antes que usted a la isla y como aquí nadie suele hacer preguntas eso ha llamado mucho la atención, por lo que debería de tener cuidado o el jefe de la Cosa Nostra se enterara y su vida estará en peligro. Por lo que me ha contado un amigo que está endeudado con el jefe de la mafia y que no puede pagar su deuda; de ahí tanto dinero que le he pedido; la pareja estuvo un par de días en casa de Don Máximo y luego se fueron de la cuidad, pero no saben a dónde. Solo Don Máximo lo bebe saber.

_ Interesante, interesante. Muchas gracias por la información y por la advertencia.

_ Ciao Signore y muy buena suerte. La va a necesitar.

Tras la despedida cada coche salió en una dirección aunque los dos volvieron a Palermo, Abadon sabía que estaba levantando sospechas de manera que tendría que ser invisible a los ojos de los sicilianos y en especial a los hombres de ese tal Máximo. ¿Qué relación podía haber entre ese jefe de la mafia y sus dos víctimas?, ¿por qué Julius no le había informado de lo fácil que era llamar la atención en Sicilia?, ¿acaso pretendía que le matasen y le envió a un trabajo suicida? Total lo hecho, hecho esta y ya no hay vuelta a tras ahora tenía que averiguar donde vivía ese tal Máximo y sonsacarle la información de alguna manera y prefería que fuese por las buenas para no seguir llamando la atención algo que sería casi imposible esa esa maldita isla.

Al llegar de nuevo a Palermo paro junto a un taxista y le pregunto por el cibercafé más cercano, se le había ocurrido una idea para dar con ese tal Máximo sin levantar sospechas y ver la relación.

Cuando llego al cibercafé aparco el coche delante de la puerta y se sentó delante de un ordenador donde pudiese ver el coche.

Una vez conectado a la red entro en el registro de la propiedad pero no le facilito mucho al no conocer el apellido de la persona que buscaba, seguro que más de una persona del cibercafé o de los que pasaban por la calle lo sabrían pero sería difícil que hablasen ya tuvo suerte en el puerto y lo más seguro que el guarda jurado más que no fijarse estuviese ocultando información, después de lo que lo le había dicho Farruccio todos le parecían unos mentirosos compulsivos.

Poco después se puso a buscar en la página web de la hemeroteca de Palermo y tras varias horas de búsqueda acompañados de unos cafés expresos muy cargados dio con algo que le podía valer.
 
Máximo estaba sentado en el jardín tomando una copa de quianti cuando sonó el teléfono, desde luego no esperaba ninguna llamada; había tenido una reunión esa mañana con sus socios, Ángelo le aviso cuando llego a su casa de Castelmola, de manera que no esperaba la llamada de nadie.

_ ¿Diga?_ pregunto al coger el teléfono con desconfianza

_ Sr. Máximo_ dijo al otro lado de la línea una voz distorsionada_. Sé que está dando cobijo a un amigo suyo y su pareja, supongo que no será en su casa, sería muy obvio; pero le pido por favor que me diga dónde están y se aparte tanto usted como sus hombres de mi camino. Le puedo asegurar que tanto con su ayuda o sin ella los voy a encontrar.

_ No sé quién es usted, aunque supongo para quien trabaja; pero sepa que no pienso entregar a Ángelo y que si intenta algo contra él o su pareja no saldrá vivo no solo de Palermo, sino de toda Sicilia. Aquí no se traiciona a la familia, quien le contrato debería habérselo dicho.

_ Le aseguro por su bien que si para dar con sus amigos tengo que pasar por encima de usted y matarle, lo hare. No tengo escrúpulos y me da lo mismo quien caiga con tal de conseguir lo que se me encarga.

_ Creo que me informaron mal cuando dijeron que los napolitanos contratarían a alguien de Europa del Este, usted es un hueso de roer y los rumanos y albaneses se hubiesen vendido por más dinero del que les ofrecieron.

_ Yo no me vendo Sr. Máximo, hago mi trabajo y si luego quiere venganza y contratarme usted ya llegaríamos a un acuerdo. Aunque usted no me contraria en plan venganza, usted intentaría contratarme para cazarme como a un conejo por venganza, por lo cual usted y yo nunca llegaríamos nunca a un acuerdo.

_ Mire, tanta palabrería me aburre. No pienso entregar a Ángelo ni a su amiga… Isabella creo que se llamaba, así que haba lo que tenga que hacer pero aténgase a las consecuencias_ dijo Máximo alzando la voz antes de colgar el teléfono de mala manera.

_ Marco, refuerza la seguridad de la casa, os quiero a todos armados y atentos por si ocurre algo.

_ Si, Signore.

_ Maldito hijo de puta, me viene a mí con amenazas; a Máximo Breccia_ decía mientras apuraba el vino y se servía otra copa_. Marco, llévate el vino y tráeme la grappa.

La llamada de Abadon había alterado bastante a Máximo el cual era muy meticuloso y le gustaba tener todo siempre controlado y la más mínima variación de sus planes le trastocaba por completo.

_ ¿Qué te pasa cariño, te veo muy alterado?_ pregunto una mujer que salió al jardín después de haber odio como la conversación telefónico de Máximo había subido de tono según esta se alargaba.

_ Nada Valeria, nada_ dijo este mientras esperaba que Marco traía el licor.

_ Eso es mentira, te conozco desde que teníamos diez años, así que a mí no me puedes engañar tan fácilmente como a tus socios_ contesto Valeria.

_ Cariño, mejor déjalo estar. Son solo negocios.

_ De acuerdo, como quieras. Pero por tu tono de voz esto es algo más que negocios_ contesto Valeria_. Por cierto, me voy a visitar a Alessandra y me llevo a Marco de chofer y el BMW si no te importa.

_ De acuerdo, pero que Marco no se separe de ti_ dijo Máximo_. Anda, dame un beso, eso me relajara.

_ Marco, vente conmigo_ dijo Valeria cuando vio a este entrar en el jardín con la botella de grappa en la mano y una copa limpia en la otra.

_ Si el Signore no necesita nada más, encantado.

_ No Marco, lo único que quiero es que este todo el rato pendiente de ella.

_ Marco basta de palabrería y vámonos, seguro que Alessandra se estará impacientando.

Máximo abrió la botella de grappa y se sirvió una copa que se tomó de un trago mientras veía a su esposa y a Marco subirse en el coche y salir de la parcela.

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