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La cacería (III)

El avión aterrizo a la hora prevista en el aeropuerto de Punta Raisi y casi todos los pasajeros fueron a recoger sus maletas a excepción de uno que fue directamente a un servicio de alquiler de coches en el mismo aeropuerto. Tras hablar un rato con el encargado alquilo un Wolkswagen Golf Estate para una semana y partió hacia el hotel Piazza Borsa; cuando llego al hotel aparco en el parking del hotel y subió en un ascensor directo a la recepción.

_ Buenas tardes_ saludo Abadon a la recepcionista.

_ Buenas, ¿en qué puedo ayudarle?

_ Tengo una reserva a nombre de Tomas Ruiz_ dijo al tiempo que extendía el documento de la reserva en el mostrador.

_ Un momento, déjeme que lo verifique_ dijo la recepcionista sin apartar la mirada del ordenador._ Si, aquí esta. Habitación 508, tome la llave.

_ Gracias_ dijo Abadon mientras se fijaba en un hombre que iba vestido con un traje que llevaba una corbata igual a la que le había dicho a Julius.

Abadon se dirigió al ascensor sin dejar de observar al hombre que se acababa de levantar para seguir sus pasos con un maletín en la mano. Dentro del ascensor ninguno de ellos dijo nada hasta que el ascensor se paró y se dirigieron a la habitación

_ Usted debe ser el hombre que le pedí a Julius_ dijo Abadon mientras abría la puerta de su habitación.

_ Si_ contesto este_. Su amigo insistió mucho en que fuese yo quien hablase con usted.

_ Julius tiene el don de la palabra para convencer a la gente fácilmente. Veamos que tiene usted para mí.

_ Usted es un hombre que no se anda con rodeos, eso me gusta. ¿Tiene alguna preferencia?_ pregunto el individuo mientras abría una maleta repleta de armas.

_ Tengo debilidad por la Beretta, es una buena arma.

_ Así que le gustan las armas italianas, fantástico. Aquí tengo una Beretta 92 con su funda y dos cajas de municiones.

_ También necesitare un silenciador para esta_ dijo Abadon.

_ ¿Algo más, un Mágnum 41, un S&W 38 Special…?

_ Me quedo con el S&W y con esa navaja mariposa, no me vendrá mal una. También puede que necesite algo que no tiene aquí.

_ ¿El qué?

_ Un Remington MRS con silenciador modelo Titán-QD y balas 338 Lapua Mágnum.

_ Eso va ser difícil amigo, veré de todas maneras que puedo hacer. ¿Necesitara algo más?

_ No, con eso va a ser suficiente_ dijo Abadon al tiempo que sacaba un fajo de billetes de cien euros_. Tome espero que con esto tenga suficiente por todo y el resto tómelo como adelanto del Rémington.

_ ¿Si consigo el Remington como me pongo en contacto con usted?

_ Deje alguna nota en la recepción del hotel para quedar en un sitio público.

_ De acuerdo. Tome le regalo una caja de munición para la Beretta, invita la casa. Desde luego da gusto hacer negocios con usted.

_ Ya sabe, no se olvide del fusil Sr…

_ Farruccio. Pero tutéeme, por favor.

Cuando Farruccio salió de la habitación Abadon guardo las armas en la caja fuerte de la habitación y se preparó una ducha con hidromasaje para relajarse del viaje y pensar cual sería el siguiente paso que daría para dar con sus reos en la isla. Tras salir de la ducha se curó el tatuaje con una pomada cicatrizante y se volvió a vestir para bajar a comer algo al restaurante del hotel.

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