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La cacería (I)

PROLOGO

Madrid. Dentro de unos años.

Un hombre entraba en su piso en el barrio del Alto de Extremadura todo parece como un día normal en su vida pero él sabe que no lo es.

_ ¿Quién te envía?_ pregunta sin dirigir la vista hacia otro hombre armado que está sentado en su sofá con una Dan Wesson 22 con silenciador en la mano.

_ Importa eso_ dice el otro con acento extranjero.

_ A mi si y a ti no te cuesta decírmelo.

_ Me manda D. Máximo, le está buscando desde hace años.

_ Ya, desde el trabajo de Sicilia. Supongo que no debí haber aceptado ese trabajo.

_ No, no debió.

De repente se escucharon varias detonaciones que parecían silbidos y el ruido de un cuerpo inerte caer al suelo.

I

Un hombre entraba en una tienda y mostro una tarjeta al dependiente el cual le hizo pasar a una habitación contigua donde este se desabrocho la camisa y se quitó los pantalones antes de tumbarse boca abajo en la camilla y dejar su móvil sobre la mesa contigua. El cliente tenía un tatuaje que le cubría desde el cuello hasta la pierna derecha, el tatuaje era un dragón de siete cabezas que imitaba a una de las representaciones del demonio en la Biblia.

Mientras el tatuador se disponía a preparar la máquina para terminar el trabajo otro compañero le fue aplicando una crema anestésica en la parte que se iba a realizar el tatuaje, así poco a poco y con mucha paciencia la maquina empezó a hacer su peculiar ruido coloreando de verde lo que supuestamente eran las escamas del dragón.

El ruido de la maquina se silenció cuando La Cabalgata de las Valkirias sonó en el teléfono móvil en el momento que el tatuador se disponía a dar color entre escama y escama de la cola del dragón a la altura del femoral. El cliente cogió su teléfono de encima de la mesa y tras ver la llamada hizo una señal con la mano al tatuador para que saliese de la habitación.

_ ¿Diga?_ pregunto tras encontrarse solo.

_ Hola Abadon, soy Julius.

_ Julius eres un cabron inoportuno, ¿lo sabias?

_ Yo también me alegro de oír tu voz. Y no eres el primero que me lo dice, ¿no estarías con algún chochete?

_ No, pero estoy ocupado así que ve al grano.

_ De acuerdo, no te alteres. Te cuento, tengo un amigo italiano que estuvo vinculado con la Camorra y hace unas semanas mataron al hijo de una de las familias. El hijo era un gilipollas de los grandes según tengo entendido por lo que no me extraña, pero ya sabes, la Mafia no perdona.

_ Ya, por eso trabajo solo_ dijo Abadon_. Sigue, parece interesante.

_ Quien mato al hijo, también mato a varios de sus hombres así que no es ningún santo, pero tampoco pertenecía a otra familia ni a ninguna de las otras mafias italianas. Es un contable que está ligado a todas las mafias, parece ser que era un ex-militar en una base de Sicilia y su mejor amigo de la base si pertenecía a la Cosa Nostra.

_ De manera que sospechan que se ha escondido en Sicilia.

_ Si, y no va solo. Le acompaña su putilla, intentaron asesinarla pero este tío se cargó a los matones que mandaron a hacerlo de una forma bastante dolorosa.

_ Parece ser que me las voy a tener que ver con mi doble italiano.

_ Bueno, ¿aceptas el trabajo?

_ Si lo acepto tiene extras, te lo advierto. Al ser un trabajo en el extranjero me pagaras el doble de lo acordado y me facilitaras billete en primera clase a la atención de Tomas Ruiz.

_ Pues anda si le va a salir cara la cosa a mi amigo_ dijo Julius_. Veré que puedo hacer.

_ Quiero una respuesta esta noche y me mandas por correo electrónico todos los datos necesarios como nombres, ultimo sitio donde se les vio.

_ Se les vio en Palermo. Él se llama Ángelo y ella Isabella. Parece ser que les vieron atracar del ferri que va de provenía de Roma que es donde ocurrieron todos los hechos.

_ Si tienen fotos de ellos necesitaría que me la facilitasen, ¿de acuerdo?

_ Lo sé, lo sé. Tendrás todos esos datos por correo electrónico. Y ya te he hecho la reserva del avión en primera clase como quieres, sales a las 11:15 a.m. y llegas allí siete horas después.

_ Menudo viajecito, menos mal que viajo ligero de equipaje.

_ Cállate que tu capricho sale por casi 700 euros, más el hotel que supongo que querrás uno bueno.

_ De tres estrellas como mínimo. Si puede ser cuatro mejor, ya sabes que yo no me ando con pijotadas.

_ Claro, que más desea el señor.

_ ¿Aparte de terminar la conversación?, y así seguir con lo que estaba_ contesto Abadon en tono irónico.

_ Te intentare conseguir una reserva en el Piazza Borsa de cuatro estrellas.

_ De acuerdo. Mi última petición y te cuelgo.

_ Di, pedigüeño.

_ Quiero alguien en el hall del hotel para cuando yo llegue con una variedad de armamento y munición. Para que sepa que es él tendrá que llevar un traje de etiqueta con una corbata con la Mona Lisa estampada.

_ De acuerdo, así lo hare saber. Joder no pides ni na. Adiós.

_ Adiós inoportuno.

Abadon se levantó de la camilla y aviso al tatuador para que entrase en la habitación a terminar el tatuaje, para percatarse que no le volvían a molestar apago el teléfono. Desde luego si le encargaban otro trabajo no pensaba aceptar.

El ruido de la máquina de tatuar volvió a sonar como si nunca hubiese cesado para acabar el tatuaje definitivamente.

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