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Johny, cirujano aficionado

El joven Johny se acaba de leer un libro un tanto peculiar, es un libro titulado “Cirugía básica avanzada”, Johny no es cirujano, mucho menos médico y nunca estudio medicina pero siempre fue desde su temprana adolescencia un gran aficionado en el mundo de la medicina y más aún si cabe en el campo de las cirugías.

Una noche cualquiera de Verano, Johny se levanta semidesnudo de su cama y se dirige al baño, a Johny le duele mucho su ombligo, tras observar el mismo el joven, este descubre un grano amarillento del tamaño de la yema de su dedo pulgar, tras ver semejante anormalidad sobre su ombligo el guapo y apuesto muchacho intenta apretarlo entre las yemas de dos de sus dedos para reventarlo varias veces pero al final desiste, el grano o ampolla es demasiado duro, es como si de una bola de grasa se tratara.

Tras un par de intentos apretando con la ayuda de unas pinzas metálicas para pelos Johny no consigue nada, es esfuerzo es inútil pero las ganas de quitárselo aumentan cada vez mas.

Tras varios minutos de impaciencia el chico reflexiona sentado sobre su retrete un par de minutos y hecha imaginación sobre un tema de su reciente libro terminado de cirugía, concretamente el tema sobre “extracciones de cuerpos extraños” en el cual Johny aprendió bastante y muy rápido por su sencillez. El apuesto muchacho se levanta más animado del retrete donde posaba sentado y abre una de las puertas del espejado armario alto del baño, seguidamente saca de él una cajita metálica, la cual más tarde abrirá sobre el mueble del lavabo, de esa cajita saca un bisturí de corta escala, era una herramienta que compro como afición a la medicina hace tiempo ya.

Johny posee su herramienta y la agarra con delicadeza entre sus dedos, más tarde la coge con su mano suavemente y la dirige hacia su zona umbilical, justo donde su molesto grano hace presencia, las intenciones son bien claras, el chico quiere seccionar ligeramente y extirpar su grano. Sin más preámbulos Johny coge el bisturí y comienza a seccionar el grano muy ligeramente con algo de intriga y miedo, el grano es rajado con una ligera profundidad de izquierda a derecha con una línea casi perfecta de unos cinco centímetros, el joven Johny agarra con su otra mano una toalla del toallero y la aprieta fuertemente, el joven siente un fuerte escozor por el corte y anda también un poco asustado por lo que ve, de su enorme grano ve salir como una bolita de grasa sema envuelta en sangre, la cual rueda deslizándose por su bajo ombligo y cayendo en segundos al pozo del lavabo, Johny posa su herramienta en la encimera del amarmolado mueble del lavabo y seguidamente saca del armario una gasa envuelta en un paquete de plástico fino y junto a ella alcohol, segundos después empapa la gasa en el alcohol y la pasa más tarde sobre su zona extirpada para desinfectarla y limpiarla bien a fondo superficialmente. Finalmente a falta de hilo quirúrgico y medios para coserse la cicatriz Johny se cubre con otra gasa y una venda la misma en varias vueltas alrededor de su cuerpo sobre la zona de su ombligo para tapar la herida provocada.

Pasan los días veraniegos y la cicatriz cierra sin problema alguno pero no estéticamente a gusto del joven Johny.

En el comienzo del Otoño la cicatriz amarillea y un grano empieza a florecer de nuevo en la zona, Johny lo ve y se asusta pero esta vez decide acudir a su especialista de confianza, su médico familiar, tras un análisis exhaustivo en profundidad al joven lo manda su doctor a un centro especializado, días más tarde a Jhony lo realizan una cura y junto a la misma una frase que dejo a Johny bastante asustado, “la medicina no es un juego, intentaste una cura que desconocías en profundidad y ello te provoco una profunda infección, si esto hubiese tenido un par de días más estaríamos hablando de algo más serio y de incluso un posible ingreso en la clínica, ah, se me olvidaba, por lo que me comentaste antes solo una pregunta, ¿esterilizaste bien tu bisturí?”. El joven Johny agacho su cabeza y la giro negativamente negándolo tímidamente.

Johny aprendió esa tarde noche algo muy importante y es que por mucha afición a la medicina que él tenga, el no puede practicarla quirúrgicamente, eso es cosa de especialistas, hacerlo uno mismo es una cosa de locos.

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