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Isabella

El Sol salia sobre la ciudad de Roma mientras Isabella terminaba de fumarse el cigarro en la terraza de la suite donde había pasado la noche con Angelo, había sido una noche excepcional, nunca Angelo le había procurado tanto placer y tenia reservada mesa para el Mirabelle como le prometió antes de salir de Napoles.

Cuando apago la colilla del cigarro volvió al interior de la suite donde se tumbo de nuevo en la cama desnuda. Desde que Angelo la desnudo todavía no se había vestido.

Solo el pensar en la noche anterior hizo que empezase a acariciarse los pechos lentamente, especialmente los pezones y volvió a sentir la excitación de su cuerpo. Sus dedos rozaban lentamente todo sus pechos, hasta que fue bajando una mano hacia su sexo, el cual se estaba abriendo como una mariposa que abre sus alas para recibir el roce de su tacto en el clítoris aumentando así el placer y las pulsaciones. Según aumentaba la velocidad del roce aumentaba al mismo tiempo la excitación. Se sentía como cuando Angelo estaba convirtiendo sus cuerpos en uno solo. Poco a poco se introdujo los dedos en su vagina y los movía cada vez mas rápido sin parar de pellizcarse los pezones y frotarse el clítoris al mismo tiempo. Al final la excitación fue tan fuerte que noto los dedos mojados al alcanzar el orgasmo que le recorría toda la espalda.

Isabella se incorporo y fue hacia la ducha donde abrió el agua caliente y activo el hidromasaje a toda potencia hasta que se creo una sensación de sauna creada por el vapor del agua caliente. Cuando entro en la ducha disminuyo la temperatura del agua hasta quedarse tibia  y dejo que el agua cayese sobre ella refrescando todo su cuerpo y relajándose de esa manera.

Le encantaba sentir el agua recorriendo su cuerpo, sobre todo su rostro y sus pechos, se quedo un buen rato relajándose en la ducha, hasta sentir el relax en sus extremidades y su rostro.

Cuando termino cogió un albornoz del hotel con el que se tapo y salio de la ducha a la habitación, se sentó sobre la cama y tras recoger su tanga tirado en el suelo y ponérselo llamo al servicio de habitaciones para pedir un zumo de naranja, un capuchino bien cargado y una porción de tarta de tiramisu.

Lo que Isabella no sabia es que el teléfono había sido pinchado y las llamadas que entraban en la recepción habían sido desviadas a una furgoneta aparcada a una manzana del hotel donde tres hombres que estaban en ella habían escuchado su solicitud y atendieron su pedido como si fuesen personal del hotel. Uno de ellos se quedo aguardando y escuchando en la furgoneta mientras los otros dos fueron al hotel armados con un Magnun 44 de cañón corto y un Colt Cobra 38 respectivamente.

Entraron en el hotel por la puerta trasera de servicio utilizada normalmente para la recogida de los productos alimenticios utilizados por este y sacar los desechos. De hay cogieron el ascensor de servicio que les llevaba al piso donde se encontraba la suite, el ascensor les dejo en la otra punta del piso de manera que tuvieron que recorrerlo para llegar a esta.

Isabella estaba a punto de volver a llamar al servicio de habitaciones ya que estaban tardando mucho para hacer un simple desayuno y servirlo cuando llamaron a la puerta.

_ Estaba a punto de volver a llamar..._ empezó a decir Isabella mientras abría la puerta cuando esta se le echo encima golpeándola en la nariz.

Al mismo tiempo que sintió el golpe escucho un crujido y noto miles de agujas clavándose en su cerebro acompañadas de una gran cantidad de sangre que brotaba de su nariz.

_ Joder Fabricio, la muy guarra sangra como un cerdo de la ostia que la has dado_ dijo Baco entre risas.

Cuando Isabella se quiso dar cuenta tenia a dos hombres apuntándola con sus armas dentro de la habitación. No se atrevió a decir nada por ahora pero su mente no paraba de preguntarse quienes eran esos hombres, que querían y porque estaban allí. Su rostro reflejaba un pánico hacia una situación prácticamente desconocida e incontrolable.

_ ¿Así que eres la amiga de Angelo?  Que buen gusto tiene, aunque por lo que sabemos aprecia mas su dinero que a ti_ dijo Fabricio sin dejar de apuntarla a la cara. _ Baco, creo que nos los vamos a pasar de miedo con esta furcia.

_ Ahora te va a sentar en la cama y te vas a quedar callada, ¿entendido?, si no lo vas a pasar muy mal, por que de pararlo mal no te salvas_ dijo Fabricio.

_ Pero..._ iba a a decir Isabella cuando recibió un golpe en la cara con la culata del revolver.

_ Te han dicho que te calles_ replico Baco_. Y estas siendo una chica mala y desobediente.

Isabella no dijo ya nada, solo se echo a llorar a causa del miedo y la impotencia. Echaba de menos a Angelo y no sabia si le volvería a ver, los ojos de Fabricio le decían que tarde o temprano iba a matarla, lo que no imaginaba era lo que la haría sufrir hasta entonces.

_ Quítate el albornoz_ ordeno Fabricio_ y deja que te veamos.

Isabella desabrocho el albornoz lentamente y lo dejo caer a sus pies dejando así ver una semidesnudez casi perfecta.

_ Esta buena la nena del contable_ dijo Baco.

_ Cierto Baco, esta de muerte. Ponte a cuatro patas en la cama

_ No _ dijo Isabella entre sollozos.

_ ¿Que has dicho, zorra? _ pregunto Fabricio de mala manera.

_ Que no, que aunque tengo miedo no pienso hacer lo que tu quieras.

_ Baco Vigila_ ordeno Fabricio mientras entraba en el cuarto de baño de la habitación.

Cuando salio llevaba todas las toallas del aseo y las estaba enrollando alrededor del revolver tras amartillarlo. Isabella pensaba que la iba a matar pero Fabricio apunto a la cama contra la que disparo para amortiguar la detonación, luego quito las toallas y si decir nada presiono el cañón de su arma caliente contra uno de los pechos de Isabella, la cual soltó un grito desgarrador al sentir como el arma le hacia una quemadura.

_ ¿Me vas a hacer caso ahora, o quieres probarlo de nuevo?

_ No creo que quiera, mírala llorando como un bebe_ se burlaba Baco.

Isabella hizo caso sin darse cuenta que Baco había sacado una navaja y se había colocado detrás suya mientras que Fabricio se había desabrochado los pantalones. Sentía la navaja pasando por sus nalgas y cortar la tira del tanga para quitárselo.

_ Abre la boca, supongo que sabrás que tienes que hacer_ dijo Fabricio mientras la encañonaba en la cabeza.

No supo cuanto tiempo se evadió mentalmente de la situación en la que se encontraba hasta que escucho un golpe y sintió como algo le salpicaba en la cara. Al abrir los ojos vio a Fabricio tirado en el suelo y a Angelo delante suya con un arma en cada mano disparando a sus agresores.

De repente se hizo el silencio e Isabella se encontró agazapada en la cama. Una voz le hablaba con tono tranquilo pero sus sentidos aun estaban evadidos.

_ Isabella, ¿ ten encuentras bien?; ves al aseo a lavarte y vístete, por favor_ le pedía la voz.

_ ¿Angelo, eres tu?_ pregunto mientras empezaba a reaccionar.

_ Si, por favor hazme caso_ le contesto mientras le ofrecía su vestido y la señalaba el aseo.

Isabella reacciono cuando se dio cuenta que su rostro estaba aun manchado de la sangre de Fabricio. Cogió el vestido y se fue lo mas rápido posible hacia el aseo donde abrió la ducha con el agua caliente al máximo para lavarse la sangre y las heridas.

Angelo mientras tanto cogió la almohada y ejecuto a Fabricio y a Baco disparando les en la cara a quemarropa, quien encontrase los cadáveres no podría identificarles. Mientras Isabella se duchaba recogió los casquillos y las balas esparcidas por toda la habitación, cuando termino vio a Isabella en la ducha encogida y llorando.

_Va monos Isabella. Te llevare a un medico que conozco para que te cure bien y luego iremos al restaurante.

_ No tengo apetito, solo quiero irme de aquí lo mas pronto posible. Angelo... no tengo ropa interior, esos..._ intento decir entre sollozos.

_ Tranquila, ahora te consigo mientras vamos a que te curen, ahora mismo es lo mas importante_ contesto Angelo al tiempo que marcaba un numero de teléfono.

_ Hola Luigi, soy Angelo_ dijo este cuando alguien se puso al otro lado de la linea.

_¡Angelo!, cuanto tiempo, ¿que tal todo?

_ Estoy en Roma y necesito un favor. Ahora mismo voy hacia tu clínica.

_ De acuerdo, en cinco minutos despejo la consulta de pacientes pero no me puedo deshacer de Teby.

_ Espero sea de confianza y sepa estar callada

_ Claro amigo, claro, yo respondo por ella.

_ Vale en un cuarto de hora estoy allí.

La consulta de Luigi se encontraba en el barrio de Termini, no era muy grande pero tenia el mejor material para curar toda clase de heridas provocadas por agresiones de cualquier tipo. Teby su ayudante y mujer era una joven de Nigeria que Luigi conoció en un burdel de mala muerte la cual había conseguido su libertad cuando Luigi vivía en Napoles y había salvado la vida a un jefe de la Camorra tras haber sido herido en una redada de los Carabineros.

Cuando se entero que había ayudado a un mafioso Luigi salio de Napoles y se fue a Roma pensando que allí no le encontrarían. Hasta que un dia apareció Angelo en su consulta y le prometió no delatare con la condición de que si alguna vez precisaba de su ayuda este no se negaría.

_ ¿Que ha pasado?_ pregunto Luigi al ver a Angelo, pregunta que no preciso respuesta al ver entrar a Isabella.

_ Teby lleva a nuestra amiga a la camilla y prepara el material.

_ A parte de las heridas en la cara y una quemadura en uno de los pechos creo que no tiene mas, pero agradecería que la hicieses una exploración detallada.

_ De acuerdo. Esto que voy a hacer te va a doler mucho pero no hay otra forma de solucionar esa rotura de nariz_ comento Luigi.

Cogió un especulo nasal que introdujo por las fosas nasales de Isabella y tras un movimiento algo brusco se escucho un crujido parecido al provocado por la rotura la nariz volvió a su forma original. Después curo las heridas de la cara y le dio una pomada para que desapareciesen los hematomas y otra para la quemadura del pecho.

Cuando iba a hacerle la exploración Isabella se resistió recordando lo mal que lo había pasado.

_ Señor, Luigi cariño, si me permites yo haré la exploración, seguro que no se resiste conmigo.

_ ¿Sabe hacerlo?_ pregunto Angelo a Luigi.

_Si, y bastante bien, déjala y mientras me cuentas que ha pasado.

_ Vale, pero cuando termines quiero que le des tu ropa interior_ dijo Angelo mientras le ofrecía un billete de cincuenta euros a Taby.

Angelo le contó resumidamente a Luigi la reunión que había tenido en el casino con Tito y lo que provoco el desacuerdo, así que cuando regreso al hotel se encontró a los dos matones pervertidos de Tito abusando de  Isabella y como habían terminado.

_ Ahora sin embargo temo haber abierto la caja de Pandora_ dijo Angelo tras terminar de contarle todo.

_ No creo, por lo que he oído nadie tragaba a Tito, así que a lo mejor les has echo un favor a los sicilianos.

En ese momento aparecieron Isabella y Taby hablando entre ellas como si se conocieses de toda la vida.

_ Esta bien, no la llegaron a hacer nada, tuvo mucha suerte_ dijo Taby.

_ Gracias de todas maneras Taby; toma Luigi y si necesitas ayuda no te cortes en llamarme.

_ Encantado de haberte visto y de conocerla señorita, aunque hubiese sido mejor en otras circunstancias_ se despidió Luigi mientras Angelo e Isabella salían de su clínica.

_ No tengo apetito_ dijo Isabella mientras subía en el Porche_. ¿Nos podemos ir a casa?

_ No, tienes que comer algo así que vamos al restaurante y de allí saldremos directos a casa, y no insistas.

Luigi y Taby vieron partir el coche calle abajo sin saber si les volverian a ver algun día.

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