Hijos de la luz - Parte 2, relatos, relatos cortos, poemas, poesias, relatos breves, microrrelatos, chistes, refranes, historias, anecdotas, frases, citas, piropos

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Hijos de la luz - Parte 2

Miguel Ángel Lucas

CAMBIO DE PLANES

Mandan un emisor a Cúpula, tienen que conocer lo sucedido cuanto antes. El trayecto de vuelta no es fácil, pero consiguen un carruaje para Liam, donde va Lena dentro, con él.

Ya es de noche y paran a descansar. Jaina entra a ver a Lena. Al entrar, la ve concentrada, emitiendo algo de luz de sus manos apoyadas en Liam, que sigue inconsciente.

- Nadie sabe a ciencia cierta que eso ayude a sanar. - Jaina quiere que Lena recupere fuerzas, las necesitarán. Lena tiene los ojos cerrados, está muy concentrada. Mueve sus manos sobre todo por la rodilla de Liam, ya recolocada- . Lo único que vas a hacer así es agotarte.

Lena se permite parar, abre los ojos y mira a Jaina.

- ¿Me puedes asegurar que no sirve de nada? - Se nota el cansancio de Lena en su voz. Jaina niega con la cabeza, así que vuelve a poner las manos, cierra los ojos, y continúa donde lo había dejado.

Mientras todos están comiendo algo, Lena sale del carruaje. Ethan se levanta.

- ¿Quieres comer algo? - Jaina tiene preparada ya su parte.

- No, gracias, necesito… despejarme un poco. - Lena empieza a caminar. Ethan deja inmediatamente su cena, y la acompaña. Sin contar a Marduk, Ethan es el miembro de la guardia que trata de forma más directa con Lena. No fue de los primeros en entrar, pero con el tiempo que lleva con ella, tienen confianza.

- Lena, siento todo lo ocurrido. - Ethan se siente culpable, y necesita decirlo. Lena va a contestar, pero Ethan interrumpe- . Era mi responsabilidad haber pensado en todo. No lo hice, en ninguna peregrinación había pasado nada, no podía imaginarme que seríamos atacados por humanos. Todo esto… es culpa mía. - Lena se para, interrumpiéndole y sacudiendo la cabeza, porque sabía lo que Ethan iba a decir, su orgullo no le permitiría seguir desempeñando su puesto después de lo ocurrido.

- ¿Culpa tuya? - Lena se culpa a sí misma, pero no lo dice. Mira a Ethan, si existiese un ser humano perfecto, sería él. A nivel físico, había ganado numerosas veces los campeonatos atléticos más famosos, y a nivel de habilidad, no tenía rival. Nunca fallaba, hiciese lo que hiciese, nunca decepcionaba. Atraía la atención de prácticamente todo el mundo, excepto de la persona que más le interesaba.  Lena fue al grano.

- Ethan, quédate a mi lado, por favor. - Ethan no dice nada, solo sonríe, y asiente. Ambos vuelven, no podrán descansar mucho, tienen que seguir.

Mientras esperan su regreso, en Cúpula, ya han recibido la noticia. En una sala de palacio se ha creado un gabinete de crisis, el personal más importante está ahí. Nadie se explica lo sucedido, nunca había pasado nada igual en una peregrinación. Traición humana, aún hay mucho que descubrir, pero ahora, tienen que resolver esta situación, hay que cargar las farolas. Mientras todos hablan nerviosos, Marduk permanece sentado, pensativo y preocupado.

Edmond es un hombre mayor, una de las máximas autoridades científicas, era muy cercano a Gregor, se levanta.

- La pérdida de Gregor es… enorme. Es imperioso que los documentos que llevaba sean recuperados. - Para un segundo, como por respeto a Gregor. Antes de continuar, le interrumpen.

- ¿Cuánto estima tu gente que le puede quedar al fruto? - Reynard, el gobernante central, habla sin levantarse. Edmond mira a Annete, una chica con gafas que está de pie junto a la entrada. En sus brazos sujeta bastantes papeles, de forma caótica, como si se fuesen a caer.

- ¡Voy! - Annete se dirige al borde de la mesa, para poder hablar a todo el mundo. En su camino, varios papeles se caen, los recoge rápidamente, roja de vergüenza. Se coloca en el extremo de la mesa y comienza a hablar, sin levantar los ojos de sus papeles. Es evidente su nerviosismo.

- Como nos han contado, si el fruto está en otra persona, sin Lena cerca, ya estaría apagado. - Sigue revisando notas- . Basándonos en otros hechos y pruebas de hace tiempo, si Lena está cerca en todo momento, podrá durar más, pero creemos que no más de diez días desde que se fusionó. Aunque no lo sabemos con exactitud, desconocemos su estado actual.

- ¡Diez días!, y ya ha pasado día y medio. - Nigel, el coronel del ejército, alterado, se levanta- . ¡Nuestra peregrinación de tres farolas dura casi treinta! Por muy rápido que lo llevásemos, solo en llegar a la primera farola tardaríamos esos diez días, y saliendo mañana ya nos quedarían menos de ocho, es imposible.

Alguien pregunta desde su silla.

- ¿No existen más portadores y frutos de otras zonas que podamos usar?

- No. - Un hombre con aspecto de sacerdote, responsable de la logística y política de los portadores de luz, interviene- . Como sabéis, el intento de expansión en el sur de hace un mes fue un fracaso, nuestro experimentado portador de la zona de Ibontus cayó con parte del ejército, según dicen, por un ejecutor. - La palabra ejecutor genera murmullos entre los asistentes- . Le sustituye un portador de nueve años, era el único disponible, y no conocemos más frutos, así que no podemos usar nada sin dejar otras farolas sin luz.

- ¿Y si buscamos otros frutos en zona desprotegida? - Vanan es un cartógrafo muy experimentado.

- Eso llevaría mucho tiempo, y no sabemos si encontraríamos algo. - Nigel habla con conocimiento, pues todas las incursiones en zona oscura pasan por él- . Hay que plantearse cancelar la peregrinación, y comenzar la evacuación de las zonas. Si empezamos ya, dará tiempo antes de que las farolas se apaguen.

Es evidente el disgusto que le produce pronunciar esas palabras. La sala estalla en voces, todo el mundo está alterado. Vanan levanta mucho el tono de su voz para hacerse escuchar.

- Se me ocurre otra cosa. - Se levanta para mirar el enorme mapa colgado en la pared lateral, señala una zona- . El paso de Igtus. - Entre Cúpula y la farola más cercana, en Tunesia, hay una enorme formación montañosa que las separa, haciendo que el camino por zona segura de Cúpula a Tunesia sea especialmente largo, ese paso atraviesa las montañas de forma mucho más directa.

- Pero ese paso está en zona desprotegida. - Reynar sabe que todos conocen ese dato, pero espera una respuesta a lo que conlleva.

- Lo sé, pero se tardarían… - Vanan hace cálculos mentales- . Dos días a caballo hasta el paso, y luego hay que ir a pie, podrían estar en tres días en el borde de Tunesia, a los que tendríamos avisados. - Entre Cúpula y las farolas existe un mecanismo de mensajería basado en la luz casi inmediato- . De Tunesia a la siguiente farola, en Angelare, se puede hacer por zona protegida en un par de días a caballo. - Nadie habla, todos piensan, la idea de Vanan parece estar cobrando sentido- . Con suerte podrían llegar a la tercera, en Ursia, y si no, siempre se podría evacuar solo Ursia, mejor una que tres.

La sala vuelve a estallar en murmullos, todos opinan sobre lo expuesto por Vannan. Marduk, sentado y sin hablar hasta el momento, cierra los ojos. Se dispone a levantarse a hablar y se odia por ello, se odia por el ofrecimiento que va a hacer. Se levanta. Al ver que Marduk se pone en pié, todos se callan.

- Siendo así, el grupo que vaya tiene que ser pequeño, que no llame la atención, que intente pasar la zona oscura rápidamente. - Marduk se pasa la mano por la barba- . Reuniré a un equipo así, y partiremos en cuanto Lena esté aquí, avisad a todas las ciudades de las farolas de lo ocurrido, para que estén preparadas.

Marduk abandona la sala, tiene mucho trabajo que hacer.

 
LOS ELEGIDOS

…….

¿Por qué no te levantas?

Una mujer lo lleva en brazos, corriendo. Ya se puede ver la esfera de luz, hace poco que se creó. Y llegan. La mujer deja a Liam en el suelo, ha quedado agotada.

- Vamos pequeño, se lo prometí a tu padre, tengo que ponerte a salvo.

- ¿Dónde está? - El pequeño solo tiene cinco años y es todo inocencia, no comprende. La mujer no contesta.

Unos hombres aparecen en el camino. La mujer pone al niño detrás de ella.

- ¿A dónde vais vosotros dos? - El hombre que va delante los observa de arriba abajo. La mujer intenta ocultar al niño que tiene detrás, pero el hombre puede ver brillar sus ojos rojo esmeralda- . Huimos de Ebadia, los demonios se han vuelto locos y han aniquilado a todos.

La mujer quiere intentar irse cuanto antes, pero uno de los hombres se acerca, y sin mediar palabra, le atraviesa el estómago con una daga grande. La sujeta, hasta que cae al suelo. Liam está quieto, no sabe qué está pasando, no entiende nada.

- Es nuestro día de suerte, libres de demonios y contigo, sacaremos una buena tajada por ti.

Se lo llevan. El niño provenía de la oscuridad, había estado ocultándose siempre, y la vida que le esperaba ahora, dentro de la luz, sería aún peor.

……

Liam está despertando, y escucha como alguien le habla.

¿Por qué no despiertas?

Liam mira a su alrededor buscando quién le ha hablado. Ve a Jaina mirando por la ventana, ajena a él, ¿Había sido ella? No era su voz. A su lado, sentada en una silla, y con la cabeza apoyada en la misma cama donde él reposa, está Lena. Duerme, y sujeta su brazo izquierdo con dulzura, con su cara apoyada en él. Al ver a Lena en su brazo, se pone nervioso, no sabe si moverlo, o si dejarlo ahí, así que se queda quieto. Al menos le tranquiliza comprobar que ha recuperado la movilidad y la vitalidad.

- Perdona, ¿Me has dicho algo? - Liam se dirige a Jaina, que se da la vuelta.

- ¡Gracias a la luz!, ¡Estás despierto! - Jaina, como si no le hubiese escuchado, sale corriendo por la puerta, sin decir nada más. Eso despierta a Lena.

- ¡Estás despierto! - Lena se lanza a abrazarle, y él no sabe bien cómo responder, más por vergüenza y miedo, que por ganas. Al comprobar que se ha dejado llevar, Lena recupera la compostura y se sienta normal.  Liam levanta el brazo para mirar los puntos de luz, que brillan. Se atreve a hablar.

- Lo siento, no sé en qué estaba pensando cuando lo toqué. - Se acababa de dar cuenta, ¿Qué había hecho? ¿Fue la mejor solución? Esto iba a traer problemas.

Por la puerta entra Jaina acompañada de Ethan y Marduk.

- ¿Cómo te encuentras? - Marduk mira el brazo de Liam, como comprobando el estado de luz de sus puntos.

- Bastante bien señor, no entiendo cómo, pero muy bien. - Mientras Liam dice esto, Lena mira a Jaina, como esperando una disculpa, Jaina se encoje de hombros.

- Por favor, dejadnos un momento. - Marduk espera a que todos salgan, y se sienta al lado de Liam, mientras devuelve el pequeño saludo de despedida que Lena hace antes de salir.

Marduk mira un papel con una lista de nombres que tiene en la mano.

- No se ha separado de ti ni un segundo.

- Lo entiendo señor, tiene que mantener el fruto lo mejor posible.

Marduk mira a Liam como un profesor a un niño que no se entera de nada. Liam mira su fruto e intenta excusarse.

- Siento lo del fruto señor, no sabía qué hacer en ese momento.

- Eso ya da igual, lo hecho, hecho está. - Marduk se pone más serio- . Tengo que pedirte algo. Sé que no estarás en tu mejor momento, pero hay un cambio de planes, tendremos que atravesar zona oscura. Y dado lo que llevas en tu brazo, necesitamos que vengas. - Marduk cruza los brazos- . No te voy a mentir, eres muy bueno, pero no lo suficiente. No te pediría que vinieses si no fuera por el fruto.

- Lo entiendo. - Liam sabe que su nivel no es de los mejores, pero no duda- . Por supuesto que iré.

- ¿Podrás montar a caballo? - Liam asiente a la pregunta de Marduk- . Entonces, partimos a primera hora de la mañana.  - Marduk se levanta para abandonar la sala, aún tiene que reclutar a los demás- . Si quieres, puedes pasarte por el acto de despedida a los caídos, será aquí en palacio más tarde, los padres de Derek estarán ahí.

Marduk se va, la cara de Liam cambia completamente al recordar a Derek, agradece que le hayan dejado solo.

Marduk está formando lo más rápidamente posible el grupo que necesita. Lena es indispensable, y Liam tiene que ser añadido a la fuerza. Es una suerte poder contar con Jaina, no podría separarla de Lena aunque quisiera. Ethan es indiscutible, pero necesitarán también otro tipo de ayuda, otro tipo de experiencia, alguien que pueda guiarles por la oscuridad, y tiene a la candidata perfecta. Manda a Ethan a por ella, mientras él va a visitar a un antiguo amigo.

Ethan baja las escaleras de las mazmorras acompañado de Nigel. Todos los soldados por los que pasan saludan con respeto y entusiasmo a su coronel. En una mesa está el oficial al cargo de las celdas.

- ¡Señor! - Se levanta de un salto de su silla para saludar, Nigel y Ethan devuelven el saludo.

- ¿Dónde está? - Nigel ya había avisado del motivo de su visita.

- En la del fondo. - El oficial le da una llave a Nigel- . No entiendo como la queréis dejar libre, esa mujer no acata reglas, ningún sumiso lo hace.

Los que viven dentro de las esferas de luz llaman sumisos a los que viven fuera, en la oscuridad. Porque muchos humanos siguen viviendo fuera de la luz. Unos por miedo, pues los demonios aniquilan a todo aquel que intenta huir de su sometimiento. Otros por condicionamiento, siempre han vivido así, no conocen otra cosa.

- No me gusta esta petición de Marduk. - Nigel  se dirige a Ethan- . Recuerda lo que te digo, no te fíes de ella, nunca. - Le da la llave- . Toda tuya.

Ethan anda hacia el fondo, puede escuchar un leve tarareo que proviene de allí. El resto de celdas están vacías. Ethan no sabe si por falta de personas que las llenen, o si las han trasladado para darles intimidad. Llega al borde de una celda y se coloca delante. Sentada, una chica. Parece que podría ser bastante guapa, pero los tatuajes de su cara, el aspecto bastante descuidado y sus ropas lo ocultan. Sigue tarareando, ajena a él, hasta que Ethan hace un ruido para llamar su atención. El tarareo se para. Levanta su mirada.

- Vaya, ¿Es mi cumpleaños? - La falta de respeto en su tono es obvia- . ¿Me mandan a este guapito para divertirme?

- ¿Conoces el paso de Igtus? - Ethan no se deja provocar, y va al grano.

- ¿Y a ti que te importa?

- Me importa. - Ethan saca de su bolsillo una pequeña bolsa, no hace falta que enseñe su contenido, ella lo reconoce, por eso la habían capturado, la cara de ella cambia, se levanta, se acerca, había conseguido llamar su atención. Al darse cuenta de que Ethan se había percatado de su inquietud, vuelve a adoptar su pose de indiferencia, se coloca cerca de Ethan, al otro lado de los barrotes.

- ¿Y qué me quieres decir con eso, guapito? - Se acerca un poquito más, remarcando la palabra guapito para provocarle. Según lo hace, con un movimiento increíblemente rápido, le intenta quitar la bolsa. Pero Ethan la esquiva. Era la primera vez que fallaba, ¿Quién era este chico?

- No tan rápido, pero no vas desencaminada, esto, que no sabía que era tan, tan caro, es para ti, con tu libertad, siempre que nos ayudes. - Ethan acaba de comprobar que la información que le dieron de ella era completamente cierta.

- ¿Ayudaros a qué? - Se da la vuelta y camina por la celda, dándole la espalda a Ethan.

- Atravesar el paso de Igtus, en poco tiempo. ¿Lo conoces?, ¿sabes llegar?

- Claro, lo he visto, pero no lo he pasado. He vivido por todas esas zonas, en sitios donde te cagarías encima guapito. Puede que acepte, pero tendría que ir armada, y no con cualquier cosa, con dos dagas de Airo. - Intenta sacar provecho de la situación, Airo es un herrero muy famoso, esas armas son extremadamente caras.

- De acuerdo, las tendrás hoy mismo. Ayúdanos y cuando estemos en zona segura, esto, - señala la bolsa- , y un generoso pago, serán tuyos. - Ella hace como que piensa en la propuesta de Ethan, pero ambos sabían qué hacía rato que la había aceptado- . Eso sí, haz cualquier tontería y yo mismo te sentencio. - Dada la actuación de antes y la postura de Ethan tiene claro que no está de broma.

- De acuerdo, guapito.

- Partimos mañana. - Ethan empieza a buscar la llave para abrirla y poder prepararse- . Y soy Ethan, no guapito.

- A mí me llaman Filo, y tranquilo, ya me abro yo. - Filo usa la llave que le había quitado en el numerito de antes para abrir la puerta, se la lanza mientras pasa a su lado dedicándole una sonrisa triunfal.

La sala de fiestas de palacio ahora está más apagada. Se ha improvisado para una ceremonia rápida, dado el poco tiempo disponible. Bastante gente ha venido a presentar sus respetos a los caídos en la recolección del fruto de Lena. Los cuerpos aún no han sido recuperados, así que es un acto simbólico hasta que puedan darles sepultura. Un orador ha dedicado unas palabras, de heroísmo, de valentía, de motivación. Al acabar, algunos cargos van a hablar con los familiares, a darles el pésame. La humanidad lleva poco tiempo disfrutando de algo de paz dentro de la esfera, y aunque antes de la esfera la gente estaba muy acostumbrada a estas situaciones, ya cada vez menos. Y hay cosas, a las que nadie se acostumbra.

Lena está en la zona superior de las escaleras, obligada a estar, no le apetece hablar con nadie. Un sentimiento de culpa la atormenta, y no la deja ser la que siempre ha sido. Jaina no necesita que le diga nada para entenderla, y es capaz de interceptar a todo el que intenta hablar con Lena, dejándole un rato para ella misma. Su mirada, perdida en el vacío, se recupera cuando ve en el otro extremo de la sala a Liam entrar por una puerta, y en la distancia, observa.

Liam cojea ligeramente, pero se mueve con bastante agilidad. Los padres de Derek lo ven, y se acercan. Charlan un poco, a Liam le cuesta hablar con ellos. La madre de Derek vuelve a llorar, no puede evitarlo, contagia al padre, que se intenta mantener firme, no lo consigue. El padre se intenta tranquilizar, y se atreve a preguntar a Liam.

- Liam, Derek… ¿Se mantuvo firme? - Ha conseguido, por un momento, mantener la compostura.

Liam mira al suelo, no es capaz de mirarlos a la cara. Derek lo encontró hace años, y lo salvó. En los pocos recuerdos buenos de su vida, aparece Derek. Es el único que le hizo reír alguna vez, era su hermano, era bueno, era una gran persona, no es justo. Y Liam no fue capaz de salvarlo, a la hora de la verdad, no fue capaz. Le tiembla la voz.

- El más firme de todos nosotros. - Los padres no pueden evitar volver a llorar, le abrazan. Liam no sabe lo que es llorar, nunca lo ha hecho. Hasta hoy.

Lena observa desde la distancia. Está esforzándose mucho por no llorar más, pero no ha podido contener algunas lágrimas que caen por su mejilla. Le hace un gesto a Jaina, y abandonan la sala, no puede seguir ahí. Esta sala ha tenido todo tipo de celebraciones, todas alegres, todas con risas. Hoy, nadie ríe.

Marduk entra en una tienda muy céntrica. Decenas de armas y numerosos bustos con armaduras decoran la tienda. Se acerca al mostrador, donde un hombre bastante curtido limpia una espada.

- Buenas tardes.

Cuando saluda Marduk, Airo, el dueño de la tienda, levanta la mirada. Marduk hace como que no le conoce.

- Vengo a por unas dagas del famoso Airo.

Airo deja la espada que estaba limpiando, con tanta prisa, que casi se le cae lanza una carcajada.

Pero qué ven mis ojos. - Los dos se abrazan- . Por fin te has dignado a aparecer por aquí, ¿Cuándo fue la última vez? - Airo tiene una constitución fuerte y veterana, por sus marcas y cicatrices se nota que no ha tenido una vida fácil. Debe de ser algo más joven que Marduk, pero no demasiado, no llegará a los cincueta años.

- Tienes razón, ha pasado mucho, perdóname. - Marduk le da una palmada en el hombro, toma asiento- . Estás más gordo, parece que te va bastante bien. Te lo mereces.

- No todos seguimos ejerciendo como tú. Deberías probar esto de la tranquilidad, te podrías acostumbrar. - Airo sirve dos licores, le da uno a su antiguo compañero- . ¿Cómo está Lena?, ¿Sigue siendo la más fuerte de los dos? - Airo conoce bien lo unidos que están Marduk y Lena.

- Bien, está bien, o eso creo. - Marduk se toca la barba, es algo que hace siempre que está preocupado- . Aún recuerdo aquella época, sobre todo el día en que la encontramos. - Marduk por un momento olvida el asunto que lo trae aquí, preferiría charlar con Airo, podrían estar horas, pero Airo nota la inquietud en él, el tiempo apremia.

- Yo sueño con aquella época. Por eso me he puesto a temblar cuando has entrado. - El rostro de Airo se pone serio- . Dime el verdadero motivo de tu visita.

Marduk explica, brevemente, la situación. Airo le escucha muy atentamente, según habla, ya sabe lo que le va a pedir, y agacha la cabeza. Marduk lanza la pregunta final.

- Espero que algún día me perdones por esto, pero te necesito en el equipo.

- Sabes que iría al fin del mundo contigo, pero ahora tengo familia, tengo un negocio, responsabilidades.

- No serán muchos días, eso, si regresamos. Hay contadas personas en el mundo que hayan pasado lo que tú y yo pasamos, por lo menos que estén vivas. - Marduk toma otro- . Quedan pocos como tú que conozcan la oscuridad a fondo, y que conozcan a Lena. Entenderé tu negativa, no te voy a obligar. - Marduk vuelve a tocarse la barba, y mira a Airo con cara de súplica- . Tengo un mal presentimiento.

- ¿Partimos mañana entonces no?, voy a prepararme. - Airo se levanta.

Se está haciendo de noche. En palacio hay bastante movimiento, nadie se permite descansar, no todavía. Se preparan los mejores caballos, las mejores armas, los mejores víveres. En el patio de palacio, a la luz de los faroles, se prepara la partida. Annete intenta decidir qué quitar de su mochila, es evidente que no le cabe todo. Ella se unirá al grupo. En el paso hay un túnel con estructuras antiguas y es posible que necesiten sus conocimientos, así como ayuda para la conservación de la luz. La chica tiembla de miedo. Marduk y Jaina están revisando todo con algunos de su guardia, cuando un hombre enorme aparece.

- Hola Gerd. - Marduk no ha necesitado mirarle para saber que era él.

- Quiero ir. - La voz grave de Gerd no es muy humana.  Es acorde a los más de dos metros y 187kg de peso. Lleva consigo una bolsa con cosas, y un martillo que debe de pesar lo que una persona entera. Marduk no sabe bien como Gerd ha conseguido enterarse, pero no contesta, y sigue revisando- . Mi hijo está mejor, quiero ir. - Gerd coge el martillo con un brazo, y lo coloca en su hombro, como si fuese de aire.

- No te necesito. - Marduk sabe que contar con Gerd puede ser muy positivo, pero tiene que asegurarse- . Necesito gente fiel, que me haga caso en todo momento, y que sepa por qué viene.

- Es duro estar aquí, mi hijo no me necesita, su madre hace mejor ese trabajo que yo. - Gerd cambia el tono de su voz a uno más suave- . Esa chica, le ha salvado, cuando todos querían abandonarlo, ella no. - Gerd vuelve a ponerse serio- . No te defraudaré. Quiero ir.

- Habrá que pedir otro caballo entonces, uno muy grande.

El equipo ya estaba completo.

…….

Pequeña, levanta, tenemos que seguir huyendo, ya falta menos

…….

Lena se despierta, sudando, recuerdos ocultos la vuelven a perturbar. Hacía mucho tiempo que eso no pasaba. Oye pasos al otro lado de la puerta, se escucha como un guardia saluda. La puerta se abre, mientras se está abriendo, Lena se recuesta, haciéndose la dormida. Entra Marduk.­

- ¿Estás despierta? - Lena no contesta, pero Marduk la conoce, la conoce demasiado, así que cierra la puerta, pasa, y se sienta al borde de la cama.

- El mundo es muy injusto. - Lena abre los ojos, pero sigue inmóvil, intentando pasar desapercibida- . Pero qué te voy a contar a ti. De todas formas, el mundo es injusto, pero no es tonto, - La voz de Marduk es suave- , y por eso te ha dado esta carga a ti, porque nadie más sería capaz de soportarla. - Los ojos de Lena vuelven a ponerse vidriosos- . He rezado numerosas veces porque puedas llevar una vida normal, pero mientras eso no pase, quiero que sepas que siempre me tendrás a tu lado.

Lena se incorpora, y abraza Marduk, lo abraza fuertemente, como las miles de veces que lo había hecho desde aquel primer abrazo, aquel abrazo que de niña, tanto la ayudó.

LA PEREGRINACIÓN

Antes de amanecer, nueve caballos parten hacia el paso de Igtus. Tienen que llegar antes de la noche al borde, así se conoce al pueblo seguro más cercano al paso, un pueblo muy cercano a la frontera de luz. Los habitantes que viven cerca de las fronteras suelen ser más rudos, más bastos. Algunos de ellos son incursores, buscando cosas en zona oscura. Pero los mejores que conocen la zona oscura, son los sumisos que viven en ella. Por eso Filo será su guía.

Cuando entren en la oscuridad, tendrán un día a caballo hasta el comienzo del paso. Filo ha insistido mucho que dejen los caballos a medio camino, para llegar de noche a su destino, para intentar pasar desapercibidos. Y así lo van a intentar.

El día pasa despacio, los caballos marchan, a veces hay algunas charlas, otras solo hay silencio. Filo siempre va sola, delante. Lena se le acerca.

- Soy Lena. - Lena le dedica una sonrisa, intentando parecer amigable y cercana.

- ¿Así que tú eres la mimada que tenemos que cuidar? - Filo no la mira, sigue atenta al camino.

- Eh… Supongo que sí. ¿Quieres agua? - Lena se inclina hacia ella y le ofrece una cantimplora, aunque sabe que Filo tiene la suya. Filo observa la naturalidad con la que Lena ha manejado el caballo sin dificultades, pero hace como que no se da cuenta.

-  No. - No dice más. Lena pierde velocidad para dejar que Filo se adelante.

El día pasa despacio, los caballos son apurados al máximo. Descansan dos veces. En cada descanso, Marduk da muestras de su experiencia militar. Con la ayuda de Airo, explica las tácticas, las formaciones y los procedimientos de cada uno, de todos. No han tenido tiempo de prepararse bien, así que no deja escapar ninguna oportunidad.

La noche empieza a caer cuando llegan al borde.

- Descansaremos aquí, y continuaremos antes del amanecer. - Marduk se adelanta al establo para hacer el pago por los caballos.

Todo estaba dispuesto, donde dormirían, cuanto y como. El pueblo está bastante apagado, excepto por una taberna un poco más al exterior de donde sale luz y algo de ruido. Todos están preparándose para el plan establecido, hasta que Filo lo rompe.

- Quiero cerveza. - Filo señala a la taberna.

- ¿Perdona? - Marduk no da crédito a lo que oye.

- Vosotros estaréis acostumbrados, pero ya que tengo que hacer de niñera, y ya que estamos aquí… - Vuelve a señalar la taberna, con más ahínco- . Quiero cerveza. - Sonríe mientras come.

El resto se mira, Airo habla.

- Pues a mí me parece la mejor idea del día, no tardaremos más, nos ayudará a despejar la mente.

Jaina y Ethan asienten.

- Está bien… - Marduk se levantan, todos se acercan.

Gerd abre la puerta, y entra. Se dice que en el borde habitan los humanos de zona segura más duros. Pero el silencio se hace al verle entrar. La mole humana se acerca a una mesa, y se sienta. Detrás entra Lena, al entrar ella, la gente murmura. La hija de la luz estaba ahí. Cuchicheos y miradas.

- La niña mimada es famosa. - Filo habla con burla- . Aquí os impresionáis por cualquier cosa.

Airo va a por bebidas para todos. Charlan un rato. Gerd se toma una jarra de un trago, mientras Filo le mira. Asombrada, le intenta imitar. Se atraganta. Eso le saca una pequeña risa a Gerd. Hay gente que se acerca a Lena, que le presenta sus respetos.

Tienen un rato agradable. Liam está apartado, mirando su brazo en una silla. Al poco, Lena se sienta a su lado.

- ¿Te enseño una cosa? - Lena tiene cara de que tiene muchas ganas de que diga que sí. Liam asiente. Lena coge el brazo de Liam, y comienza a pasar su mano por los puntos, según los va pasando, estos se iluminan, mucho. Eso hace cosquillas a Liam, que ríe algo, y quita el brazo.

- ¡Tienes que aguantarlo! - Vuelve a intentarlo, la luz que sale es hipnótica, genera una especie de haz, con armonía. Liam la mira tan concentrado que ya no siente cosquillas, al poco, mira a Lena, concentrada en su pequeña tarea, y por un momento, olvida su tristeza.

Jaina se sienta al lado de Ethan, que mira pensativo a Lena y Liam.

- ¿Por qué nunca le has dicho nada? - Jaina le da otra jarra. Ethan deja de mirar a Lena y presta atención a Jaina.

- ¿Y tú? - El tono de reproche de Ethan es evidente.

- Creo que ya te demostré mis gustos, puedes repetir cuando quieras. - Jaina, medio riendo, se bebe su jarra. Una pequeña risa se le escapa a Ethan, como si estuviera recordando algo agradable.

- Serás… - Los dos ríen.

Annete está desesperada intentando explicar algo de las estructuras antiguas a Gerd, que se rasca la cabeza. Hablan de demonios.

- ¿Has visto muchos demonios? - Annete intuye que por la edad de Gerd, sus marcas y su apariencia, habrá visto bastantes cosas antes de la esfera.

- Muchos, incluyendo un Caído.

Gerd no suele exagerar ninguna de sus experiencias. No lo necesita. Hay muchos tipos de demonios, aunque todos los engloban en cuatro. La gente conoce bien a los demonios menores, entre animal y persona. Dentro de los menores, los hay de muchas formas, de todos los tamaños, los más comunes parecen personas deformadas, pueden andar con sus dos piernas, pero suelen correr a cuatro, son más peones que seres racionales, como hormigas de una colmena, no se sabe cuántos puede haber, demasiados. Menos conocidos, pero sí comunes, son los demonios mayores. Controlan a los menores, tienen bastante poder y poseen una alta inteligencia. Es el demonio normal, el que trata con el humano, son los sirvientes directos de los Caídos, los demonios superiores. De estos hay pocos, casi nadie ha visto uno. Son los verdaderos gobernantes de todo, los que mueven los hilos. Por último, están los ejecutores. Armas creadas por los Caídos para combatir la luz. Nadie sabe mucho de ellos, pues quienes los han visto, no han podido contarlo. Hay leyendas y todo tipo de rumores en torno a los ejecutores.

- ¿Un Caído? - Los ojos de Annete se agrandan- . ¿Y a un ejecutor?, ¿Has visto uno? - Espera ansiosa una contestación, pero se decepciona al oír la respuesta de Gerd.

- No, ninguno. - Gerd se da cuenta de que Annete le va a contar algo, así que toma otro trago.

- Dicen de todo de ellos. He leído mucho, y de todos los relatos, de todos los escritos, hay algo en lo que coinciden. Son humanos. - Al decir esto, Gerd, deja la bebida en la mesa.

- ¿Humanos? - Gerd no suele hablar demasiado, pero Annete ha conseguido engancharle.

- Sí, humanos, los mejores, los más diestros, transformados por ellos, infectándoles de oscuridad hasta eliminar su humanidad. - Gerd se queda pensativo mientras Annete continúa hablando- . Piénsalo, el poder de un demonio superior, y la tolerancia a la luz de un humano.

- ¿Cómo mi hijo…? - Gerd recupera un tono de preocupación, un tono que no es propio de él. Gerd no tuvo miedo nunca, hasta que tuvo un hijo.

- No lo sé, no lo creo. Supongo que los infectarán cuando son elegidos, hombres y mujeres completos. - Annete piensa- . Aunque hacen todo tipo de experimentos, no sabría decirte. - Observa que Gerd mira a la distancia, preocupado- . No te preocupes, nadie lo dice, nunca se ha hablado de ello, pero mira a Liam, seguramente lo superó. Y las manos de Lena no pasaron por él. - Gerd sonríe a Annete, agradece las palabras, le ayudan a tener un poquito menos de miedo.

Pasan un rato más, Marduk se dispone a prepararse para el poco descanso que tendrán antes de continuar su ruta, pero algo se lo impide.

- ¡Ni en sueños! - Filo se levanta de su silla- . ¡Vamos fuera!

- ¿Qué ocurre? - Marduk pregunta atónito mientras mira como Jaina y Filo están saliendo.

- Que Jaina le ha dicho a Filo que nadie dispara mejor que ella - Ethan está disfrutando con esto.

- Lo que faltaba… - Marduk va a avanzar para controlar la situación, Pero Airo pone la mano en su hombro.

- Déjales, acuérdate de cómo nosotros liberábamos tensión, de cómo esquivábamos el miedo.

- Tienes razón. - Marduk se relaja.

Todos salen.

- Déjame tu precioso arco. - Filo lo coge, y lo mira. Sabe apreciar la calidad, y este arco, es único. Por un momento, pierde unos segundos observándolo, acariciándolo, hasta que se da cuenta de que la miran- . Voy a dejarte en ridículo. Si gano, me quedo este arco.

- Y si pierdes, a partir de ahora, tendrás que llamarme “mi señora”. - Jaina tenía claro lo que quería a cambio.

- Hecho.

Ethan coloca una vela a una distancia considerable, muy considerable. La llama de la vela es poco perceptible en la noche desde su posición.

- Solo una flecha, solo un disparo, acertáis, las dos, una o ninguna. - Ethan ha puesto las reglas, le encantan las competiciones.

- Está muy lejos, ¿no? - Filo empieza a darse cuenta de donde se ha metido. Pero le da igual, coge una flecha. Carga el arco, se concentra, aguanta la respiración, espera a tener todo bajo control. Y dispara.

La flecha pasa tremendamente cerca de la vela, casi rozándola. No la toca. La llama se mueve, cerca de apagarse, pero se mantiene encendida. Se oye algún pequeño grito de emoción de los espectadores, no era nada fácil un disparo así de preciso. Filo le devuelve el arco a Jaina.

- Me ha depist… - Filo iba a excusarse, pero no le da tiempo. Jaina ha sacado una flecha y ha disparado en apenas un segundo. La vela cae partida en dos.

- Joder… - La boca de Filo, completamente abierta, tarda poco en cerrarse.

- Se dice: Joder, mi señora. - Jaina recoge el arco y se vuelve.

Airo se ríe, y mira a Marduk, hasta que también suelta una pequeña risa. Agradecen este rato, no saben lo que está por llegar. Se van a descansar.

Ya se ve el final de la esfera de luz. Todos se preparan. Filo atraviesa la primera. El resto sufre un pequeño escalofrío al hacerlo. Al pasar, parece que el aire cambia, que está más viciado. Aunque sea de día, las nubes generan un ambiente tétrico.

- ¿Esto siempre es así? - Ethan mira a su alrededor, como si se hubiera transportado a otro mundo. A su edad, no recuerda demasiado de la vida sin esfera.

- Siempre. - Filo contesta, con voz no muy alta, indicando a todos que no hagan mucho ruido.

Más despacio, avanzan.

- Tiene pinta de que estamos dando un buen rodeo. - Airo observa a su alrededor.

- Si quieres, puedes ir por el camino, y encontrarte con un buen puñado de amigos, por esa ruta hay dos pueblos, y cerca de ellos, demonios. - Filo explica su ruta, Airo no la contradice.

Llegan al comienzo de un pantano, la niebla es muy densa. Es una ventaja para quien quiere pasar desapercibido.

- Tenemos que dejar los caballos, no podrán avanzar por aquí. - Todos dejan al suyo. No saben que será de ellos. Con suerte, volverán por donde han venido. a Lena no le gusta nada, pero entiende la necesidad, y se despide de su caballo, juntando sus cabezas, deseando que se salve.

- La mimada no está bien, ¿Verdad? - Filo mira de reojo a Jaina, ha adquirido una especie de respeto por ella. Jaina la mira, como esperando algo. Filo se da cuenta, mira para otro lado- . Está bien… mi señora - Jaina lanza una pequeña sonrisa, y responde.

- Lena está perfectamente, con suerte, ya lo entenderás. - Jaina comienza a andar.

Todos andan despacio. Es la hora de comer, nadie come, no pararán. No aquí. Lena podría generar una esfera temporal, podría protegerlos, pero no desperdiciarán una gota de su luz si no es necesario. Filo alza la mano. Todos paran.

- Hay unos diez ahí. - Casi nadie ve bien con la niebla, pero Filo parece percibir todo sin problemas- . Con la carga que llevamos, - Mira a Annete y Lena- , no creo que podamos sortearlos.

Todos desenvainan, se colocan como habían hablado. Avanzan. Lena va detrás, empieza a salir luz de su mano. Jaina la detiene.

- No, por favor, confía en nosotros. - Jaina no quiere que Lena agote hoy la luz, no sabe cuándo la podrán necesitar.

- Confío en vosotros. - La luz en la mano de Lena, se apaga.

Gerd avanza el primero, cuando es visto por los demonios. Todos se lanzan a por ellos. Los sumisos pueden pasar desapercibidos en un encuentro fortuito con demonios menores, pues son habitantes de su mundo, todo depende del hambre y de la situación de los demonios. Pero los habitantes de la luz, huelen de otra forma, y los demonios no dudan.

El primer golpe de Gerd acaba inmediatamente con el primero, parece que no le ha costado esfuerzo. El encuentro dura extremadamente poco, la eficiencia de los que pelean por la hija de la luz es perfecta, por algo han sido elegidos. El último demonio intenta huir. Jaina no le deja.

- Continuemos. - Filo ha demostrado que sabe pelear, y muy bien.

La niebla se ha disipado. Ya se pueden ver las montañas cerca, incluso se puede ver el Paso, como una brecha en las montañas, antinatural, como si el arma de un dios hubiera golpeado desde ahí, rompiéndolo. No irán de frente, por ahora, el camino de Filo está siendo todo un acierto.

Annete tiembla un poco, no por frío. Gerd se pone a su lado.

- ¿Sabes? - Annete le mira, esperando una respuesta, le tranquiliza tenerle cerca- . De pequeño vivía cerca de aquí, hacia el norte. - Annete se da cuenta que a veces los jóvenes olvidan que los mayores vivieron sin luz, sin protección- . Aprendí una cosa. Huelen el miedo, les gusta. Así que un día me dije a mi mismo, que nunca más tendría miedo. Me lo repetí tantas veces, que me convencí. - Annete mira a Gerd, va caminando tranquilamente, como si estuviera paseando en un lugar agradable. La sonríe. Y Annete consigue tener un poquito menos de miedo.

Llegan a una subida al borde de la montaña, Filo se para para dejar que descansen unos segundos. Ella no lo necesita.

- Es por aquí, iremos por arriba de la entrada principal del paso, para evitar ser vistos. Y entraremos por un lateral, con suerte, no nos verán entrar al paso.

Todos hacen caso a Filo, y continúan por un camino que se convierte en una cornisa que sube. El camino de subida es estrecho, no tendrá más de un metro y medio, aunque en fila de uno pueden subir cómodamente. Filo va delante, seguida de Lena. El camino se va estrechando, y el vacío a su lado va siendo cada vez mayor. Ya están bastante alto, lo más perceptible es el sonido de un río con bastante corriente abajo del todo.

- Parad. - Filo percibe algo, todos se quedan quietos. Un sonido cercano, de alas. Pasa volando, un demonio menor de considerable tamaño. Parece que no les ha visto- . No os mováis.

Todos están muy quietos, hasta que Annete resbala, agarrándose a una rama para no caer al vacío. El sonido de la caída alerta al demonio, que vuelve, rápido, a por ellos.

Jaina saca el arco, dispara, le hiere. Todos se disponen a recibirlo, pero están en una posición con mucha desventaja, no pueden moverse libremente. El demonio ataca a la zona donde están Filo y Lena. Lena no usa la luz, no le ha dado tiempo, todo ha sido muy rápido. Pero Filo protege a Lena, asestando un buen golpe al demonio, que cae hacia atrás, hacia el vacío. En su caída, arrastra a Filo.

- ¡No! - Lena grita, intentando cogerla, intentando salvarla. El demonio, gravemente herido, arrastra a las dos por el aire unos metros. Ninguno de los compañeros es lo suficientemente rápido para agarrarlas, Jaina acribilla al demonio desde su distancia, es lo único útil que puede hacer. Lo abate. Solo pueden ver como el demonio cae, y a su lado, Filo y Lena. Pueden ver como Filo agarra a Lena en el aire, como la agarra con fuerza, manteniéndola abrazada. Y sabe lo que hace, porque gracias a eso, caen en el río de la mejor forma posible. Ethan piensa en saltar, no llegaría, no a esa distancia.

Nerviosos, todos se dan la vuelta, hay que bajar a por ellas, y rápido.
…….

Ponte detrás de mí pequeña, cierra los ojos, no pasarán.

  No te tocarán

…….

Lena despierta, ha tenido algún segundo sin consciencia. El agua está fría, muy fría, parecen cientos de alfileres atravesando su piel. Ha tocado el fondo, Filo ya no está a su lado. La oscuridad del exterior penetra en el río, no se ve. Se siente flotar en un espacio negro, negro absoluto. El río le murmura al oído, le dice que la oscuridad la quiere, la desea, la tendrá. Lena emerge.

La corriente es fuerte, y busca una roca, donde se sujeta.

- ¡Lena! - Filo la llama desde el borde, le alcanza la mano y la ayuda a salir. Salen completamente mojadas. Lena tirita, suerte de esta época del año, hará unos doce grados, en otra época, se estarían congelando.

- ¿Tienes frío? - Filo la mira con aire de superioridad- . los mimados no aguantáis nada. - Lena no contesta.

Dejan un segundo para recuperarse.

- Tenemos que volver, y rápido, todo este ruido… - Filo está muy nerviosa- . Nos van a encontrar.

Las dos caminan un rato entre los árboles, hasta que salen a un claro. Cuando van por la mitad. Filo para, asustada, muy nerviosa.

- ¡Corre! - Filo vuelve por donde ha venido. Al frente, ya se pueden ver, más de treinta demonios corren a por ellas, aunque parecen todos menores, se ve que uno de ellos es de un tamaño considerable. Lena no se mueve.

- Nuestros compañeros están hacia ese lado. - Lena señala hacia los demonios. Ve obvio que, si se dan la vuelta, irán en dirección contraria.

- ¡Pero qué coño haces!, ¡Que corras! - Filo se ha parado a unos metros de ella, no entiende nada- . ¡Están viniendo!

- Que vengan. - Lena no se mueve, está quieta, impasible.

-  ¡Mimada loca! - Filo no lo entiende- . ¡No pienso morir por tu culpa!, ¡Si no vienes, me iré sin ti!

- Vete. - Lena sigue en la misma postura, viendo como todos los demonios, ansiosos, corren. Corren a una velocidad tremenda, como compitiendo por llegar antes, preparándose para un festín. Filo grita, y la da por perdida. Se va en dirección contraria, corriendo todo lo que puede, entrando de nuevo en el bosque.

De los demonios que van en dirección a Lena, los más listos, incluido el grande, empiezan a rodearla por fuera, van a seguir a una presa mucho más realista, la presa que ha entrado en el bosque. Los demonios más ingenuos van a por Lena, que está quieta, de pie, esperando. No explotará, no lo necesita, hoy no está agotada, hoy hay luz. Cuando están llegando a su altura, de su brazo se genera una especie de bastón, solo de luz. Algunos demonios se dan cuenta de lo que va a ocurrir, y empiezan a frenar, tropezándose, chocándose entre ellos. Pero ya es tarde.

Filo corre, ya los escucha por detrás, cada vez, más cerca. Encuentra un hueco debajo de un árbol, entre el barro, y ahí se esconde. Con sus armas en la mano, espera, sin respirar, sin generar ningún ruido. Como tantas otras veces.

Varios demonios pasan delante suya, sin verla, no la huelen, ella no huele a luz, ha vivido toda su vida en la oscuridad.

El silencio se hace. Filo sale, se dispone a darse la vuelta, pero, pacientemente, el demonio grande ha estado esperando. La golpea, fuerte. Filo se estrella contra un árbol, pero no se rinde, esquiva, ataca, intenta sobrevivir. El demonio la sujeta del cuello, esto está a punto de acabar. Pero Filo no es una presa fácil, nunca lo sería, se revuelve, le corta un ojo y la deja caer. Lleno de ira, se dispone a aplastarla, Filo no lo podrá esquivar, se acabó.

El golpe se topa con una barrera de luz, no puede pasar. Empieza a golpear con mucha, mucha, mucha fuerza, la barrera no se inmuta. Filo no entiende nada, y entonces la ve. Lena, levemente iluminada, como un ángel, avanza, andando. Cubierta de sangre, se acerca al demonio, que se da la vuelta. La mira. Su ira se apaga, y baja sus brazos. Como ante la presencia de un dios, se resigna, sabe que no tiene nada que hacer, y espera, tranquilo, a que lo liberen. Lena le toca la cabeza, su piel, poco a poco, se convierte en piedra. La barrera se disipa. Filo va a preguntar a Lena si está bien, pero se da cuenta de que toda la sangre que la cubre no es suya, es demasiado oscura.

Lena le tiende la mano, con una sonrisa. Filo está atónita, tiene una sensación extraña. Se levanta, y vuelven a caminar juntas, a buscar a los demás.

Filo no volvió a llamar mimada a Lena, nunca.

Corren sigilosos, lo más rápido que pueden. Tienen encuentros, cada vez mayores, pero no pararán. Llegan al borde del río. Jaina mira, buscando.

- ¡Mirad! - Annete señala al fondo, donde se ve a dos figuras que vienen hacia ellos.

- Menos mal. - Jaina respira un poco, están a salvo.

Se reúnen. Filo se percata de que a nadie le parece extraño que Lena esté cubierta de sangre de demonio.

- ¿Y ahora? - Marduk mira a Filo, esperando que su guía tenga un as en la manga- . ¿Volvemos por la cornisa?

-  Todos deben saber que estamos aquí. - Según Filo acaba la frase, el suelo tiembla. Al otro lado del claro, por encima de un árbol, pueden verse algunas cabezas, demonios enormes, cuantos habrá debajo, cuantos estarán viniendo.

- Creo que el plan de pasar desapercibidos no ha funcionado. - Filo se rasca la cabeza.

- Pues vamos al paso, de frente. - A Ethan no le gusta divagar- . Hay que ponerse en marcha ya.

Y todos corren. Si se pudiese ver desde el cielo, se verían los cientos de demonios que se dirigen, desde varios lados, hacia ellos.

Están cerca.

Ya se puede ver la entrada al paso de Igtus. Una especie de cueva, con una enorme abertura, desprende algo de luz.

- Pero qué… - Airo no entiende como ahí puede haber luz, pero no para por ello.

No queda mucho, pero ya están encima, cientos de ellos, están cerca, algunos saltan a por sus presas, pero se topan con una barrera. Lena está esforzándose, se puede ver el esfuerzo inhumano que hace por mantenerla, pero funciona, la luz los protege. Por ahora. Es difícil mantenerla activa, a veces se apaga, dejando pasar algún demonio, pero son aniquilados eficientemente. Lena no tiene fuerzas para estallar, y están muy cerca de la entrada.

Entran en la cueva, hay luz. El enorme túnel tiene un suelo diferente, liso, metalizado. El túnel es circular, como un enorme cilindro. La luz sale de esferas pequeñas incrustadas por todos lados, colocadas de forma equidistantes, de forma perfecta. La vista se pierde al fondo del enorme túnel. Los demonios se arremolinan en la entrada, pero no entran. Lena cae de rodillas, está agotada.

- Así que era cierto. - Annete, jadeando del esfuerzo, habla entrecortada- . El paso tiene luz.

Todos miran la cueva que cruza hacia el otro lado, es larga, muy larga, la vista se pierde al fondo. Los materiales y la estructura se parecen enormemente a las cámaras de los frutos de luz, y a las puertas que se abrieron, a las que trajeron la oscuridad, se parecen a todas las estructuras que siempre han sido relacionadas con dioses.

- Si mi información es correcta… - Annete ha sacado un libro, que revisa mientras tropieza levemente- . Más adelante, a mitad de camino, hay una puerta. Espero que podamos abrirla.

En la entrada, cientos de demonios siguen revoloteando, queriendo entrar, sin poder. Cuando, de repente, se vuelven, se van. Marduk está observando.

- Esto no me gusta. - Mira como los demonios van abandonando el lugar, así que se asoma al borde del tunel.

Al otro extremo, a bastante distancia, se puede ver. Una figura humana, en un enorme caballo negro, cabalga de forma tranquila hacia el paso. Todos los demonios se echan a un lado, dejan pasar a su señor. Annete se pone al lado de Marduk, y también lo ve, se le desencaja la cara.

- Me cago en la … - Annete comprende lo que ve. Marduk la coge del brazo, y tira de ella.

- Vámonos todos, rápido.

No les da tiempo a recuperar el aliento, continúan, se adentran.

Después de un buen rato avanzando, como si se acabase el túnel, se puede ver una rampa que sube hacia arriba, en zigzag. Antes de la rampa hay dos enormes cilindros blancos. Parecen lámparas, bombillas, o algo así. Están apagados. Al subir la rampa, a unos diez metros de altura, hay un piso superior, y al fondo, una enorme puerta. La puerta es realmente extraña. Se ve claramente la línea de apertura, horizontal y en el centro. La puerta es del mismo material que la estructura, y muy gruesa, tiene varias ventanas de un material transparente que permiten ver al otro lado. En la pared, al lado de la enorme puerta, hay otra pequeña que parece dar a una sala. Annete corre hacia ella, quiere examinarlo todo. Está asombrada, emocionada.

Marduk interrumpe:

- No sabemos cuánto tiempo tenemos, no será mucho.

- Ya ya… sin presiones, lo entiendo.

Annete se pone manos a la obra. No encuentra nada fuera, así que entra en la sala. La sala sigue manteniendo el estilo de las estructuras, pero parece menos especial, más descuidada. Hay una mesa que tiene una caja rectangular. En ella, una especie de botones que se parecen mucho a los de las puertas de los frutos. Son el mismo número, en la misma disposición. Puede ver ropa colgada en un armario. Parece ropa de trabajo, cubre todo el cuerpo, nunca había visto nada igual. Ve papeles en un cajón. Los recoge y los guarda. Querría examinar todo, pero no hay tiempo, se lo llevará.

No encuentra frase, prueba una combinación que conoce de otro lugar. Los botones se vuelven rojos, nada se abre. No se atreve a probar más, tiene que encontrar la forma correcta.

- Joder… - Annete se está poniendo muy nerviosa, comienza a buscar por todos lados.

Mientras ella analiza todo para abrir la puerta, los demás esperan, nerviosos. Están bastante cansados, así que, pese a la situación, agradecen sentarse un poco. En una especie de escalón, sentada, descansa Lena. Airo se sienta a su lado.

- ¿Cómo estás? - Rodea a Lena con su brazo por detrás, cogiéndola del hombro.

- Cansada, pero bien. - Lena y Airo se conocen desde siempre, lleva tiempo sin verle, pero le tiene mucho aprecio.

- Has hecho un gran trabajo cuidando de Marduk. - Airo ha estado en muchas situaciones, y siempre ha sabido mantener la moral de los que le rodean.

- Será al revés. - Lena mira con cara dudosa.

- No, créeme. - Airo sonrie.

Se oyen pasos. Todos se levantan.

- ¡Annete! - Ethan levanta la voz, necesitan irse.

- ¡Estoy en ello! - Se escuchan cosas que caen, papeles que se revuelven- . Joder, ¡Estoy en ello!

Un hombre alto, corpulento, de aspecto enormemente intimidante, avanza, serio. Sus ojos son rojos, muy brillantes. Su piel tiene marcas negras por muchas partes, como tatuajes naturales que recuerdan al tono de piel de los niños infectados. Viste una armadura detallada, y en su espalda se puede ver una enorme espada. No parece tener prisa, solo anda hacia ellos, y comienza a subir. Todos se preparan. El ejecutor ha llegado.

Se para delante de ellos, aún no ha sacado la espada. Permanece callado. Los elegidos ya están en formación, esperando, cuanto más tiempo le den a Annete, mejor. El ejecutor habla, su voz resuena en el silencio del túnel.

- Entregádmela. - Mira a Lena. No parece que quiera negociar, no parece que lo necesite.

- ¿Por qué la queréis? - Airo no pierde la oportunidad de esclarecer algunas cosas. El ejecutor no contesta.

-  Ven a por ella. - Ethan no se siente intimidado, nunca lo ha hecho.

Y comienza la pelea. Los elegidos cada vez se compenetran más, la maquinaria que les forma va obteniendo engranajes que les permiten sincronizarse mejor, y hacen acopio de ello. Golpean sin dejar un solo segundo de descanso, sin piedad, sin errores. No lo superan. El ejecutor para todo, devuelve todo. Hiere a Jaina, que cae hacia un lado, con un corte en el brazo. Pero nadie para, todo continúa. Liam golpea, Filo ayuda, todos aportan.

El grupo ha conseguido poner al ejecutor en apuros. Una combinación de golpes deja que Gerd le golpee con todas sus fuerzas, sin que pueda esquivarlo. Un golpe que podría derribar cualquier cosa, excepto al ejecutor. Coge el martillo con sus manos, es arrastrado unos metros hacia atrás, casi cae por la subida de la rampa, pero se mantiene, y lanza a Gerd hacia atrás.

Se escucha un grito en la sala, la puerta comienza a abrirse.

- ¡Soy la ostia! - Annete sale por la puerta y ve la escena- . Mierda… - Corre y se mete por debajo de la puerta, para buscar el otro terminal y cerrarla desde el otro lado.

Todos se preparan, recuperan las fuerzas. Marduk tiene un plan, ahora o nunca. No da tiempo a hablar, no da tiempo a contarlo, solo avanza, ataca. Ethan y Liam lo entienden.

Annete ha conseguido ya comenzar a cerrar la puerta desde el otro lado, el tiempo se acaba.

Entre Marduk y Ethan consiguen dejar una ventanilla de oportunidad. Si Liam ataca rápido, muy rápido, pueden tirarle por la rampa, ganar unos segundos clave para poder escapar. Es una maniobra muy difícil, pero es su única opción.

Liam falla. Salta hacia atrás, se maldice a sí mismo, se odia.

El ejecutor no cae. Todos comienzan a correr hacia la puerta. Liam permanece parado, va a ir a por el ejecutor, y de repente lo recuerda, el fruto de su brazo. Se da la vuelta y corre a la puerta. Marduk mira a Ethan.

- Si es necesario, llévatela a la fuerza. - Ethan comprende. Asiente, y con un esfuerzo enorme por saber lo que va a suceder, coge a Lena. Marduk permanece de pie, al frente del ejecutor. No le deja pasar. Lena forcejea con Ethan.

- ¡Marduk! - le llama- . ¡Que haces! - le sigue llamando, él no se da la vuelta, permanece de pie, frente a su final. El ejecutor no se mueve, no todavía.

Filo es la última en pasar de un salto, girando, justo antes de que la puerta se cierre.

Lena grita, empieza a golpear la puerta. Corre a por Annete y la coge del cuello.

- Abre eso, ¡Ahora mismo! - Lena está fuera de sí.

- No puedo… estas puertas, cuando se cierran, permanecen días sin poder ser abiertas de nuevo.

Lena grita, blasfema, y va a la ventana de la puerta.

Ahí están, los dos, uno frente al otro. El ejecutor ataca. Marduk es posiblemente el ser humano con más experiencia y con más temple que existe. Aguanta estoicamente, para varios golpes, siempre se vuelve a levantar. Consigue aguantar un rato. Pero no tiene nada que hacer, es herido muy gravemente y cae al suelo. Todos miran, impotentes, como llega su final.

El ejecutor va a realizar el golpe fatal, pero choca contra una barrera de luz.

Lena no se rinde, desde su lado, la ha creado, grita de dolor, pero la mantiene. Jaina se acerca a ella, Lena no la deja, crea un impulso de poder que la lanza hacia atrás. El esfuerzo es tremendo, la desgarra por dentro. Pero no cederá, no parará.

Desde su lado, el ejecutor está tranquilo, da vueltas alrededor de la barrera de luz, golpeándola de vez en cuando, sabe que eso agota a Lena. En el suelo, Marduk mira a Lena, con una mirada de súplica, suplicando que pare, que huya, que lo deje ir.

Lena cae sudando, agotada, extasiada. La barrera se disipa.

El ejecutor se acerca a Marduk, pone su enorme bota encima de su cabeza, y mira a todos a través de la puerta, quiere que lo vean. Acaba lo que empezó.

El grito de Lena desgarraría el alma de cualquier ser vivo.

- Es extraño, aquí no hay luz. - Annete rompe un silencio que ha sido bastante largo. Encienden sus faroles para poder avanzar mejor.

Este lado del túnel es más pequeño. No es cilíndrico, tiene un suelo liso normal, y no tiene las pequeñas esferas que iluminaban el otro lado. Eso no parece bueno, pueden aparecer demonios.

Lena camina sola, no habla, no contesta a nadie, solo camina, sujetándose un brazo que debe tener dolorido. Airo la extiende agua para beber, pero Lena parece un fantasma ajeno a todo y a todos.

Liam querría hablarle, pero la vergüenza que siente le domina. Marduk ha caído por su culpa, por su error. Si no tuviese el fruto en el brazo, nunca habría traspasado esa puerta.

El grupo está agotado, física y moralmente. Ya pueden ver algo de luz, parece el final del túnel, y parece haberse hecho de día, debe estar amaneciendo. Al otro lado son pocos kilómetros hasta la zona segura de la farola de Tunesia, todos rezan por no encontrarse con más problemas.

La luz que sale al otro lado del túnel les ciega cada vez más, llevan mucho rato con poca luz. Al otro lado hay un claro antes de adentrarse en el bosque de nuevo. Salen con la mano tapándose los ojos mientras se acostumbran a la luz.

Y entonces lo ven.

Un ejército de demonios está asentado en frente de la salida del paso. Esperándoles. No se mueven, solo observan. En primera línea hay un demonio diferente, alto y muy imponente. Su piel es diferente, sus ojos son negros y va muy bien vestido. Emana poder, es un Caído. Sonríe al verlos, el plan ha funcionado. A su lado, un carruaje negro, con runas, igual que el que Liam vio aquel nefasto día en el que todo comenzó. Su voz grave resuena en todo el claro.

- Se te ve agotada, hija de la luz. - La sonrisa del demonio es despreciable. Nadie contesta.

Annete quiere echarse a llorar, se queda en la salida del túnel. Están agotados, están desmoralizados, todo se ha acabado.

Ethan se adelanta, saca su arma y se coloca en formación. Jaina va a su lado, Filo la sigue. Gerd y Liam también. Airo mira hacia el cielo, cierra los ojos y respira, saboreando un último momento de tranquilidad, antes del final. También se coloca.

- Jaina. - Filo la llama.

- Dime - Jaina contesta sin mirar, no la ha llamado mi señora, pero no le importa.

- Ahora lo entiendo. - Filo percibe la sonrisa de Jaina.

Ya están preparados.

Los demonios avanzan, solo menores, los peones, los que son prescindibles. Atacan. El grupo responde y aguanta. El fin está cerca, ya se está acabando, pero ninguno, absolutamente ninguno, se rinde. Protegen a Lena, cueste lo que cueste, hasta el final.

Lena está quieta, cierra los ojos, por un momento.

- Basta ya … - Lo dice en bajo, mirando al suelo, solo Annete la oye. Lena vuelve a ver en su cabeza a Marduk a través de la ventana, vuelve a ver su mirada, antes de su final. Las lágrimas emergen, incontrolables. Cierra los puños, la ira la invade.

- ¡Basta ya! - El tono es más alto, casi un grito. Revive un recuerdo de hace veintiún años, de muerte, de sacrificio, de ira absoluta. Abre los ojos, todos pelean por ella, están siendo heridos, todos van a morir por ella.

Siempre mueren por ella.

- ¡¡¡Basta ya!!! - El grito de Lena es perceptible en todo el valle. Tan fuerte, que todo el sonido de la batalla desaparece, los demonios paran. El valle se ha quedado en silencio, como si algo absorbiera el sonido. Como si algo estuviese recogiendo toda la energía del entorno y estuviese a punto de explotar. El Caído deja de sonreír. Al igual que hace veintiún años, la luz empieza a salir de ella, una luz más pura, una luz más fuerte. El esfuerzo que ha hecho Lena hasta ahora es inmenso, el agotamiento que obtiene un portador al quedarse sin luz es sufrimiento puro. Nadie puede soportar algo así, podría con cualquiera.

Pero Lena no es cualquiera.

- ¡No puede ser!, ¡Está agotada! - El Caído entiende su error, no es una portadora, es la hija de la luz. Los demonios empiezan a huir, pero es tarde.

Con un grito desgarrador, Lena explota. Una explosión enorme, no solo emite luz, dobla árboles, lanza a todos por el aire, desgarra el suelo. Avanza tan rápido que transforma de forma inmediata a demonios menores y mayores por igual, sin esfuerzo. Cientos de estatuas demoniacas adornan el claro, un claro destrozado, un nuevo núcleo. El aire vibra, los oídos pitan, el mundo entero se ha parado. El sufrimiento de Lena ha emergido, se ha mostrado al mundo, de forma brutal. Lena recuerda algo, como una reminiscencia que aflora, como conocimiento arcano de otra época.

Para crear luz, hace falta oscuridad

Cae completamente inconsciente al suelo, al igual que hace veintiún años.

Todos están en el suelo, se levantan, miran al cielo. La segunda esfera de luz ha sido creada, una más pequeña que la original, una esfera de luz que no desaparecerá.

El Caído ha sobrevivido, pero se arrastra por el suelo, intentando huir, su cuerpo tiene fragmentos de piedra, su oscura sangre le abrasa. Airo se le acerca, espada en mano.

- Ingenuos, no tenéis ni idea de lo que viene, queda poco para vuestro final. - El demonio ríe atragantándose con su propia sangre.

- Es posible, pero el tuyo, será ahora. - Airo coloca la espada en su cabeza, y, con mucho placer, acaba con él.

Liam corre hacia Lena. La llama, la mueve, la intenta despertar, coloca el fruto cerca de ella. Nada funciona. Jaina se pone cerca, comprueba que respira.

- ¿Qué le pasa? - El nerviosismo de todos es evidente, de todos menos de Airo.

- La última vez duró un mes. - Airo estuvo allí, hace veintiún años.

Gerd coge a Lena en brazos, y avanzan hacia Tunesia. Nadie habla, no tienen fuerzas para hablar, no tienen fuerzas para nada.

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