Hijos de la luz - Parte 1, relatos, relatos cortos, poemas, poesias, relatos breves, microrrelatos, chistes, refranes, historias, anecdotas, frases, citas, piropos

www.relatos-cortos.es 

  • Tamaño del texto

Hijos de la luz - Parte 1

Miguel Ángel Lucas


Hace mucho tiempo que la oscuridad invadió este mundo. Unas estructuras antiguas, que los humanos relacionaban con sus dioses, se abrieron. Nadie sabe cómo, nadie sabe el porqué, se abrieron, y la oscuridad llegó.

Y fueron sometidos, todos. Y así, en un detestable equilibrio, pasó el tiempo, mucho, mucho tiempo. Los humanos convivían con los demonios, bajo su dominio. La gente podía llevar una vida medianamente normal siempre y cuando acatase las reglas, siempre y cuando comprendieran su sometimiento. Como un mecanismo de defensa, como de la nada, nacieron los portadores de la luz. Humanos que tenían el poder de crear un determinado tipo de luz, un tipo de salvación. Pero los demonios los detectaron rápido, y se los comenzaron a llevar. No los mataban, simplemente, se los llevaban. Los humanos empezaron a intentar protegerlos, a esconderlos, se crearon rebeliones, pequeños ejércitos, pero todo fue en vano. Los demonios mandaron a sus ejecutores, sus armas más poderosas, y todo fue controlado de nuevo. Hasta que llegó Lena.

ANTES DE LA PEREGRINACIÓN

Alguna vez tuvo un nombre, sus padres se lo pondrían. Pero ya no se acuerda, y todos la conocen como Lena, o algo parecido, pues ha sido adaptado de la pronunciación en demonio por lo que parece ser “pequeña”, “enana”, “cría” o algo parecido. Así dijo que se llamaba cuando despertó de pequeña, hace veintiún años, de un coma de un mes, sin saber que había iniciado el hecho más importante en la salvación humana, la creación de la esfera de luz.

Veintiún años han pasado ya de eso, y poco a poco la humanidad se ha hecho un hueco, hay un mundo entre lo que había antes, y lo que hay ahora. Cúpula, la ciudad más céntrica en la esfera, rezuma vida, los edificios ahora son de verdad, hay comercio, hay prosperidad. La humanidad, terriblemente mermada, respira un poco. Todo comienza a renacer, por lo menos, para los que están dentro de las esferas de luz, para los que están protegidos. Aunque aún están lejos de la recuperación total y de la paz, están más cerca que nunca.

La esfera de luz que cubre todo el terreno central y los protege, creada por Lena, parece no debilitarse. Pero sí se debilitan las “farolas”, herramientas creadas por los humanos para expandirse, imitando el poder de la esfera. Estas farolas se alimentan de unos objetos llamados frutos de luz, que se crean de forma natural cada mucho tiempo en unas estructuras antiguas y, una vez arrancados, van perdiendo su poder hasta apagarse. Lo pierden muy rápido, a no ser que uno de los pocos humanos nacidos con el don de portar la luz esté cerca, manteniendo su energía hasta su destino.

Y de eso trata la peregrinación. Cada siete años las farolas se debilitan, y todos los portadores de luz tienen que recoger los frutos y llevarlos a las farolas, para cargarlas, y así continuar defendiéndose de lo que está fuera, de la oscuridad. Lena fue la primera portadora que se conoce, bueno, que sobrevivió, porque antes de ella, todos los que podían llegar a ser portadores, antes de que desarrollasen su poder, eran llevados por los demonios, y nunca más se sabía de ellos. Hay muchas teorías de cómo se salvó, es algo de lo que ella no habla. A sus cinco años, los demonios la encontraron, y se la llevaron, pero vivió, y originó la esperanza de la humanidad creando la primera esfera. Los portadores aprendieron a dominar su poder, y son la mejor arma existente contra demonios, con un solo estallido de luz pueden convertirlos en piedra, pueden destruirlos. Aunque su poder no es inagotable, como una batería, se acaba, y recuperarlo cuesta tiempo. Con la ayuda de los portadores, se consiguieron hacer incursiones para encender farolas, y la humanidad se expandió levemente. Pero aún son pocos portadores, y necesitan tiempo para ser más y poder seguir el proceso.

Por todo ello la gente adora a los portadores, a Lena especialmente. Todos la adoran, no solo por su enorme belleza, si no por su actitud, porque todo lo que aporta al mundo, es luz, optimismo, y bondad. Así, de los diez portadores conocidos, ella ostenta el título de “hija de la luz”. Pero detrás de todo eso, sufre, pues el peso que lleva encima, aplastaría a cualquiera.

Hoy es el día del recuerdo. Una vez al año se realiza una fiesta general para recordar el día del renacimiento, el día de la creación de la primera esfera. Esta fiesta es especialmente ostentosa en Cúpula, donde reside Lena. Feriantes y gente de todas partes vienen aquí a pasar el día, es un día donde la gente recupera la sensación de motivación, de esfuerzo y de salvación. Es un día alegre, excepto en la parte que Lena visita el núcleo. Cúpula está rodeada por un inmenso bosque, y a poca distancia, hay un enorme claro, al que todos llaman el núcleo. El claro contrasta con el bosque, parece que no debería estar ahí. Es donde se generó la esfera de luz. En todo el centro, hay un altar de piedra, sencillo, y con una sola inscripción: La luz necesita oscuridad, y la oscuridad necesita luz. Muchos dicen que guarda una tumba debajo, pero nadie lo asegura. En esa zona hay cientos de estatuas de piedra de demonios. Son las únicas que se han dejado intactas, que no se han destruido. Se han dejado para recordar, se han dejado para no olvidar.

Lo primero que hace Lena el día del recuerdo es ir ahí. Igual que todos los años, a la misma hora, se dirige allí. No desayuna, no habla, solo va al núcleo, al altar, acompañada por su guardia, la Guardia personal de la hija de la luz. Cincuenta soldados forman esta guardia, de los mejores del reino, dirigidos por Marduk, se dedican en cuerpo y alma a proteger, escoltar y cualquier necesidad que tenga que ver con la hija de la luz. Ahora forman todos un círculo para dejar intimidad a Lena. La zona se llena de gente, gente que quiere presentarle sus respetos, que quiere oírla, verla, hablarle. Cientos de personas esperan, en silencio, a que Lena termine. Y ahí está ella, de rodillas, en el altar, nadie sabe qué piensa, nadie sabe qué siente, pero es el único momento del año que no sonríe, el único momento que no transmite luz. Jaina está a su lado, desde hace años, Lena está muy unida a ella. Jaina es algo más mayor, y la trata como a una hermana pequeña, pero con la más completa admiración y devoción. Jaina es considerada uno de los mejores guerreros vistos, y nadie la separaría de su lado. Amiga, confidente y protectora, nunca la deja sola.

Lena se levanta, la gente aplaude, y la guardia hace un camino para que pueda salir. En su regreso hacia la ciudad, la gente le tira flores, la alaba, la adora. El capitán de la guardia, Marduk, va a caballo delante. Era difícil encontrar a alguien que no lo respetase, a sus cincuenta y cuatro años se mantiene en una forma increíble. Un hombre alto, corpulento, moreno con canas, y de amplia barba cuidada, se había mantenido al lado de Lena desde que la encontró, poco antes de la explosión de luz que ella misma originó hace veintiún años. Nunca se lo había dicho, pero la consideraba una hija, y detrás de esa apariencia de seguridad y fortaleza, Lena encontraba siempre comprensión y dulzura.

A su lado, los guardias Liam y Derek cabalgan en silencio, hasta que Derek se atreve a preguntar.

- Señor, ¿qué hay en ese altar? Se dice de todo, pero usted, usted estuvo ahí, ¿no? ¿Por qué afecta tanto a Lena? - El capitán sigue con la vista al frente.

- Eso te lo contará ella si quiere, algún día - no dice más.

Derek mira a Liam como buscando un apoyo, que se encoge de hombros.

Las fiestas comienzan. La guardia acompaña a Lena a palacio, donde reside ella y el equipo de gobierno central. Lena y Jaina entran en su habitación.

- Vamos a por ese vestido, tienes visita. - La voz de Jaina tiene un enorme tono de burla.

- Ahhgg, se me había olvidado… - Se tira a la cama boca abajo y grita a la almohada.

- Cual estará mejor… ¿Éste? - Jaina suelta una pequeña risa.

- ¡Quiero dormir! - La voz de Lena suena apagada por la almohada, pero está gritando claramente. Se levanta- . Está bien…

Lena se viste, tiene numerosos vestidos, preciosos, regalados por los mejores sastres. Y le gustan, pero tiene poca ropa de la que realmente querría, que le permita saltar, correr, pelear y rodar.  Dada la visita de hoy, y las fiestas, se pone un vestido, mientras refunfuña:

- Si tanto me adoran, me deberían dejar hacer lo que me dé la gana, para qué tengo que ir.

- Se llama educación. - Jaina le alcanza los zapatos- . Ha venido desde lejos, y es alguien importante.

- Me da igual quien sea su padre, me da igual lo guapo que sea, que me dejen tranquila. Yo a lo mío, ¿quieren luz? Pues que me dejen tranquila.

- Haz lo de siempre, lo conoces, y lo mandas a casa educadamente, no hay que disgustar a la gente porque sí. Dentro de una semana tenemos la peregrinación, toda la ayuda que recibamos es buena.

Las dos salen por el pasillo, en el mismo pasillo ya están apostados algunos miembros de la Guardia de la hija de la Luz. Los siete que están ahí se enderezan, esperando a que su señora pase y la puedan acompañar, dejando una distancia de cortesía. Lena busca entre las caras según va pasando, y su gesto serio se convierte en sonrisa cuando ve a Liam, uno de los soldados. Liam se da cuenta de que ella le está mirando, e intenta aguantar la mirada al frente, pero, instintivamente, devuelve la mirada. Al darse cuenta de su error, vuelve a mirar al frente, rojo, avergonzado, pero ella sonríe y al pasar a su lado, le saluda. Jaina y Lena se adelantan.

- Qué bien, ¡le toca hoy!

- No te entiendo, ¿te gusta ese chico?, ¿Sabes que tiene los ojos rojos no? No será… - Jaina habla en voz baja para que no la escuchen.

-  ¿Gustar? Yo que sé, solo me gusta que esté, no sé, su presencia me agrada. - La sonrisa de Lena desaparece- . No como la visita de hoy…

Cuando bajan por las escaleras principales, un emisor sale a recibirlas.

-  ¡Mi señora!, ¡La hija de la luz!, es aún más bella en persona que en cualquier imagen - Un emisor de una familia influyente, se inclina. Muchos se dirigen a Lena como señora, aunque tenga veintiséis años, es un símbolo de respeto hacia alguien tan importante. Lena y Jaina saludan.

- Les presento a Alfonse, el hijo mayor de nuestra familia. - Un chico alto, guapo, muy bien vestido, se adelanta, cogiendo la mano de Lena.

- Buenos días, os agradezco que me acompañéis en la visita por la ciudad en un día como hoy.

- Sí… De nada, vayamos. - Lena sonríe a Alfonse, mientras lanza una mirada fulminante a Jaina, una mirada que Jaina sabe interpretar como “sálvame”, y a la que contesta moviendo su cabeza en tono de negativa.

Suben a un carruaje que les esperaba en la puerta. La guardia va a caballo, detrás, y delante.

- Tiene que ser muy tedioso tener que llevar a todos estos… sujetos, cerca todo el día, ¿no mi señora? - El tono de Alfonse indica superioridad y algo de soberbia.

- No te creas, me agradan, me gustaría que fuesen más libres, no me gusta que todos se preocupen por mí… aunque se lo agradezco.

- ¿Agradecerles? Tienen suerte de poder estar cerca de un ser, tan increíble. - La mirada de Alfonse indicando que espera una contestación parecida da repelús a Lena, que se limita a sonreír y mirar por la ventana del carruaje.

Según pasa el carruaje mucha gente saluda, grita y alaba a la hija de la luz. Alfonse parece ajeno a todo eso, mientras le cuenta todos sus logros, habilidades y virtudes. Lena hace rato que había desconectado, aunque asiente periódicamente para no parecer descortés.

El carruaje para de repente, se escuchan voces fuera.

- ¿Qué ocurre? - Alfonse parece algo nervioso, mientras la puerta se abre.

- Disculpadme. - El capitán Marduk se dirige a Alfonse- . Señor, lamento profundamente esta interrupción, pero hay una … situación. Lena, por favor, si puedes venir.

- ¡Voy! - Lena no sabe si sonreír por escaparse de Alfonse, o asustarse por que la requieran así- . Alfonse, agradezco mucho su visita, de verdad, y lamento no poder acompañarle más. Espero que disfrute de su estancia, seguro que encuentra compañía más… acorde a vos.

Se despide cortésmente y se baja del carruaje, mientras Marduk la coge del brazo, como cada vez que caminan juntos, y van dirección a un grupo de caballos donde esperan algunas personas y parte de su guardia.

- Siento tener que llevarte a esto - Marduk mira al frente- , ojalá fueses libre y pudieses seguir divirtiéndote con ese chico.

- ¿Divertirme? ¡Te besaría los pies por sacarme de ahí! - Sin mirar directamente a Marduk puede detectar su sonrisa, sonrisa que desaparece pronto al llegar al grupo de personas.

Un grupo muy alterado de personas de Trale (un pueblo cercano), retenido por miembros de la Guardia, está esperando. Junto a ellos está Gregor, uno de los científicos más expertos en luz y demonios, uno de los que ha desarrollado la tecnología para las farolas.

- ¡Señora!, Tenéis que ayudarnos, es… es horrible. - Una mujer, medio sollozando, la mira como un cordero mira antes de morir- . Nuestros hijos… están infectados, están perdidos.

Gregor mira a Lena con cara de preocupación.

- ¿Y a que estamos esperando? Salgamos ya. - El tono de Lena consigue que las personas que han venido a buscarla desde Trale, sientan algo de esperanza- . Y por favor, que alguien me traiga ropa cómoda…

En el camino al pueblo la ponen al día de algo espantoso: Hace unos días se detectaron casos de niños que se estaban transformando en demonios, y avanzaba rápido. Al ver que la cosa se contagiaba de unos a otros, un grupo se unió con un propósito, erradicar la amenaza de raíz. Y el pueblo se dividió en dos. Peleas, zanjadas ya con varios muertos, seguían dividiendo al pueblo. ¿Qué era lo correcto? Varias personas del pueblo, incluido el Alcalde, se habían atrincherado en el ayuntamiento con todos los niños que quedaban infectados. El dialogo se había agotado y los de fuera estaban amenazando ya con quemarlo todo, así que tenían que darse prisa. Lena fue con toda su guardia a la zona. Todos iban a caballo, pues un carruaje era lento.

Llegan de noche, y se pueden oír las voces desde lejos. Aldeanos con todo tipo de armas (espadas, azadas, rastrillos y otros) gritan desde fuera. Jaina va al lado de Lena, y desde bien lejos ya lo ve. Un hombre enorme, el más grande que había visto, aguanta solo en la puerta

- ¿Alguno más quiere intentar entrar? - Tres hombres yacen tumbados cerca de él, inconscientes o muertos, no se sabe.

- ¡No seas hipócrita, Gerd! - grita uno, con evidente miedo y sin acercarse a él- , hace poco tú estabas con nosotros, ahora que te ha tocado a ti ya no lo ves igual, ¿verdad?

- Si alguno quiere entrar a por mi hijo, ¡Tendrá que pasar por encima de mí! - Se ve que el hombre está fuera de sí, y saltaría, a la mínima, a por quien fuera.

- ¡Calmaos todos! - Lena grita según llega. La turba se calla, y la miran, asombrados, como si viesen un ángel. Baja de su caballo- . Esto es lo que quieren… esto es lo que buscan, ¿No os dais cuenta?

Algún miembro de la guardia quiere avanzar para ponerse entre ella y Gerd, pero ella se lo prohíbe con un gesto. Marduk conoce a Gerd del pasado, no por buenos motivos, y sabe que tener que enfrentarse físicamente a él, puede suponer un problema, así que tanto él, como Jaina, se mantienen atentos, pero permiten que Lena se ponga delante, mirándole directamente a los ojos, sin pestañear, sin inmutarse por su tamaño, por su aparente ira o por nada.

- Y ahora, déjame pasar.

Gerd parece muy cansado, es más que probable que lleve más de un día ahí, de pie, aguantando en la entrada. Sorprendido, y dejando evidente su cansancio, se hace a un lado. La mayoría de la guardia se queda fuera, y el resto entran al edificio.

Cuando entran en la sala principal donde estaban todos, se hace un enorme silencio. Seis eran los niños ya infectados. El ambiente es desolador, se puede respirar miedo y tristeza. Lena se acerca a una madre, que sostiene, llorando en silencio, a su hijo, cuya piel ya es completamente negra, y sus ojos completamente rojos. Él fue el primero. Lena se sienta al lado de la mujer, ella no soltaría a su hijo, no lo soltaría, nunca. Lena pone sus manos en ellos, no solo en el niño, en la madre también, y se concentra. De ella sale algo de luz, el niño se tranquiliza, y poco a poco, se duerme. Sus ojos se han tornado menos rojos, su piel algo menos oscura, y aunque no parece curarse del todo, es suficiente para que la madre estalle en un llanto de despresurización.

Lena se levanta, rompiendo el silencio.

- No sé cómo han conseguido llegar hasta aquí, pero sí sé cómo se ha extendido, sé cómo se ha contagiado. Se ha extendido por el miedo, por el odio. Estos niños no necesitan el odio que aquí se respira, ni el miedo que se les transmite. Necesitan lo que esta madre le está dando al suyo, amor incondicional, seguridad, y apoyo. Trasladarles a Cúpula, a una enfermería. Dejad de pelearos, dejad de cuestionarlos, dejad de hacerles sufrir, y sanarán, tardará, pero sanarán.

Lena trata al resto de niños, y después se van juntos a otra sala del edificio, para tener una conversación privada.

- Sabes que nunca se recuperarán del todo, ¿verdad? - Gregor habla en tono bajo para mantener la confidencialidad de la conversación que van a tener.

- No lo sé, no lo creo, pero, ¿Qué es lo mejor?, ¿Me puedes confirmar que no puedan llevar una vida normal?, ¿Es mejor matar a unos niños que intentarlo? A veces creo que no somos tan diferentes a ellos.

- No estoy enteramente de acuerdo contigo, pero no es decisión mía. - Gregor tiene la mirada distante, como si estuviera a la vez pensando en algo más.

- Lo que me preocupa es quien ha traído esto aquí. - Interrumpe Marduk- . Estamos bastante hacia el interior de la esfera, no puede haber llegado ningún demonio.

- Es evidente, tenemos ratas. - Ethan está apoyado en la pared, con los brazos cruzados. Es la mano derecha de Marduk, el miembro de la Guardia más capaz y respetado- . No entiendo como alguien puede colaborar con esos engendros.

- Hablaremos más de esto en Cúpula, habrá que ponerlo en conocimiento del ejército.

La noche pasa despacio, una caravana se prepara para llevar a todos los niños infectados y a sus familiares a Cúpula por la mañana. La guardia pasa la noche en Trale, Lena duerme en casa del Alcalde.

…….

¿Por qué sigues dormido?

Nieva, la temperatura no llega a los cero grados, pero Liam ya no siente frío, ya no siente dolor. No recuerda cuándo fue la última vez que comió. Y todo da igual, sigue adelante por inercia, no le importaría quedarse quieto, esperar, y que todo acabase, lo ha pensado tantas veces. Pero continúa hasta la puerta de la cabaña que ve en el bosque. Saca su pequeño hierro, y sin apenas esfuerzo, abre la cerradura. Lleva tanto tiempo vagando, que ha aprendido bastantes trucos, y se le dan bien. Pasa dentro, no parece haber nadie. Rebusca y encuentra un trozo de pan duro. Parece una casa de caza. La cama está hecha, pero hay suficiente polvo para indicar que hace más de un día que nadie viene. Coge la manta y se sienta en el suelo, no podría dormir en un colchón, nunca lo ha hecho. Cuando está quedándose dormido, escucha una voz ¡¿Quién demonios eres tú!?

……..

- ¡Liam!, despierta, te toca vigilancia. - Derek toca el hombro de Liam, sabe que para despertarle no hace falta mucho más. Abre los ojos, y ve a Derek, sonriendo.

- Es tarde, ¿Has hecho parte de mi turno? - Liam puede saber perfectamente la hora por la posición de las estrellas.

- Es para agradecerte que me salvaras el otro día, por dejarme la llave dentro de casa. Así es como entraste en la cabaña de mi padre, ¿Verdad?

- Tu no necesitas agradecerme nada. Descansa, voy ya a cubrir tu puesto, ésta te la devuelvo.

Derek y Liam se conocieron hace algunos años, y desde entonces han tenido una relación muy estrecha, casi de hermanos. La familia de Derek ha dado cobijo a Liam en Cúpula, hasta que ambos entraron en el ejército, y posteriormente en la guardia de la hija de la luz. Liam pasó las pruebas sobradamente, Derek por los pelos.

La noche es cálida, y silenciosa. Liam saluda a los dos guardias apostados en la puerta principal de la casa del Alcalde, y se dispone a hacer su guardia en la puerta de atrás, puerta que, al poco rato, se abre.

- ¿Vosotros cuándo dormís? - Lena sale, en pijama, y descalza. A Liam siempre se le hace tremendamente complicado pronunciar una sola palabra en presencia de Lena, se siente abrumado por ella. Es como si pensase que cualquier cosa que diga va a ser peor que estar callado, así que no habla- . No puedo dormir, quería dar una vuelta, ¿Me acompañas?

- Por supuesto. - Liam duda si avisar a los otros guardias, pero Lena ya está caminando, así que se va con ella.

Andan unos minutos en silencio, hasta la orilla de un río, donde ella mete sus pies descalzos. Lena necesita desahogarse, no quiere preocupar a los más cercanos, así que aprovecha la presencia de Liam.

- Si te cuento algo, ¿Me guardarías el secreto? - El agua le llega ya por las rodillas. Liam no sabe qué hacer en base a su responsabilidad como guardia, si meterse o si quedarse quieto. Mira con cara de asombro, así que solo contesta.

- Claro. - Se ata más fuerte la espada a la cintura, por si algo pasase, y tuviera que entrar al agua.

- A veces me gustaría desaparecer, ser otra persona. - Baja las manos para tocar el agua, haciendo círculos con sus dedos- . Lo pienso constantemente, y me siento terriblemente mal por ello. - Liam quiere contestar, quiere hablarle, pero le cuesta encontrar las palabras, hasta que Lena le fuerza-  ¿Tú crees que tengo un don, o una maldición?

- Un don para los demás, una maldición para ti. - Es la primera vez que Liam habla a solas con Lena, y le tiemblan las manos.

- Y aquí os tengo, a todos. - Lena sigue haciendo círculos con la mano en el agua, mirándolos como abstraída. Para, y se da la vuelta para mirar a Liam- . Teniendo que acompañarme a todos lados porque alguien piensa que es necesario. - Se encoge de hombros- . Estarías mucho mejor en otra parte o durmiendo, que aquí aguantándome.

-  No… no, para nada, me gusta estar cont… esto… aquí. - Una voz les interrumpe.

- ¡Lena! Ya decía yo que donde estabas. - Jaina aparece, colocándose al lado de Liam, y mirándole de reojo- . ¿Cómo la dejas venirse hasta aquí a estas horas?, ¿Y los otros guardias? - Mira de nuevo a Lena- . Te vas a acatarrar…

- Tu siempre tan divertida. - Lena vuelve a la orilla, y los tres regresan.

LOS PREPARATIVOS

Al día siguiente parten todos de vuelta, hay que preparar la peregrinación. Dada la demora por el incidente de Trale, tienen menos tiempo, así que se dividen en dos partes. Lena y quince miembros de la guardia dirigidos por Ethan saldrían, con la ayuda de Gregor, a buscar el fruto de luz, a dos días de camino, cerca de la frontera de luz. Marduk, con los demás, se llevarían el trabajo duro, preparar todo lo necesario para la peregrinación a las tres farolas, para partir inmediatamente una vez Lena dispusiera del fruto.

Así que dieciocho caballos parten al norte, a una zona deshabitada y de montaña, donde, en unas estructuras antiguas, recogerían el fruto de luz.

Derek y Liam cabalgan al lado de Gregor. Es un erudito de unos cuarenta años, le encanta contar cosas sobre lo descubierto acerca de la oscuridad y la luz. Aunque aburre a la mayoría, a ellos dos no les importa escucharle, sobre todo a Derek.

- No sabemos de donde salieron los frutos de luz, pero yo creo que fueron creados artificialmente, por alguien anterior a nosotros. - El tono de Gregor indica que está contando algo que pocos saben- . Hemos encontrado pocos, justos para las farolas que tenemos, aunque estoy convencido que fuera de las zonas seguras, hay más. Los pocos que hemos encontrado están siempre protegidos en unas estructuras a las que no se puede acceder antes de tiempo, y para acceder, hay que indicar una clave, que depende de cada ruina. - Gregor pone tono más serio, como dándose importancia- . Menos mal que contaban conmigo y pude descifrar hace tiempo esas claves.

- Pero el fruto de luz, ¿Cómo funciona? ¿Se come? - Derek es la compañía perfecta para Gregor, porque le encanta preguntar. Gregor casi se ahoga de la risa.

- ¡No!, no es un fruto como tal, aunque se le llame así, es un objeto, es un anillo de luz. Se crea de forma natural, no sabemos cómo, y está siete años cargándose. Si se desprende de su sitio original, comienza a debilitarse, hasta que se apaga totalmente. - Toma un trago de agua, que le hace desequilibrarse un poco en el caballo, se siente más cómodo en una mesa que en un caballo. Recupera el control- . Y ahí entran los portadores. Los que han nacido con el don de la luz, se fusionan con el fruto, ralentizando mucho su deterioro. Si un fruto no estuviese cerca de un portador en todo momento, no duraría ni veinticuatro horas, pero cerca de uno, aguanta bastantes días.  Así pueden llevarlo a las farolas correspondientes y cargarlas.

- Vaya, no tenía ni idea… - Derek se rasca la cabeza, no es demasiado listo, pero tiene una energía y motivación enorme, que contagia a los demás, así que todo el mundo se lleva bien con él- . ¿Se fusiona?, ¿Qué es eso?

- El fruto pasa a formar parte del portador, se incrusta en su piel, y no se desprende hasta que se apaga del todo, es su forma de mantenerse vivo, como un parásito. Es un proceso bastante doloroso… - Gregor toca su mochila, indicando que su contenido es importante- .  Pero vamos bien preparados para hacerle el trago a Lena algo más llevadero.

Los caballos paran. Un gran barranco está en frente de ellos, han llegado. Para pasar hay un puente de madera reformado hace poco, bastante largo y de paso individual, así que los caballos y el campamento tendrán que esperar en esta parte. El barranco sigue a ambos lados hasta que la vista se pierde. Al otro lado del puente hay una zona muy verde y montañosa, con un bosque interminable. Si se mira bien, se puede ver la esfera de luz terminando al otro lado, están cerca de la frontera, cerca de la oscuridad.

Algunos guardias comienzan a montar tiendas, pasarán la noche aquí. Jaina se encarga de preparar todo lo necesario en la tienda de Lena para su fusión con el fruto.

- No vamos bien de tiempo, así que saldremos ya. - Gregor lleva un calendario con todo apuntado- . Lena necesitará descansar después de la fusión para volver a primera hora de la mañana.

- Está bien. - Ethan llama a todos- . Vosotros cinco iréis con ellos, es aquí cerca, no deberíais tardar demasiado. Los demás terminaremos de montar el campamento y revisar esta zona antes de la noche.

A Liam y Derek les toca en el grupo que acompañará a Lena a por el fruto. Liam cruza el puente para comprobar que todo está en orden, avisando con la mano desde el otro lado para que pase el resto. Mientras Lena pasa al lado de Liam, le dice en bajito.

- Me alegra que te haya tocado venir. - Y le dedica una sonrisa. Liam se queda un poco bloqueado, interpreta que está siendo educada, pero nada más.

Avanzan subiendo por la ladera durante unos minutos hasta que llegan a una puerta de un material extraño, parecido al metal. La puerta no pega nada con su entorno, mide unos cinco metros de alto. En la parte frontal ostenta una frase, y numerosas pequeñas formas que parecen botones que se pueden presionar. Gregor y su gente necesitaron varios años para conseguir toda la información que les abrió la puerta. La humanidad retrocedió enormemente cuando fueron sometidos. Toda la documentación e información anterior fue eliminada o requisada por los demonios. Ahora cuentan con lo que han podido reunir los últimos veintiún años, pero es algo muy pequeño en comparación con la antigua sabiduría humana. Gregor se adelanta y realiza una combinación en las piedras, que, con un sonido de rozamiento enorme, se abren, dando paso a una pequeña cámara de unos cien metros cuadrados.

Cuando entran no pueden evitar ver que el techo, del mismo material que la puerta, tiene numerosos orificios de poco diámetro. Por algunos de ellos entra la luz solar

- Creo que es para que el fruto pueda cargarse, pero no lo sabemos con seguridad. - Aunque nadie lo pregunta, Gregor ve oportuno darles esa información.

Llegan a una especie de estructura del mismo material. Parece una especie de mesa, con la parte superior en diagonal. La estructura tiene un molde en forma circular, que se ha llenado de algo que tiene luz propia.

- Tú, ayúdame. - Gregor le da a Liam una mochila pequeña, con un recipiente. Usa unas pinzas para sacar el circulo de luz de la piedra (el fruto). En cuanto lo hace, el fruto deja de iluminarse, recuperando al poco algo de luz.

- Si Lena no estuviese cerca, se apagaría completamente, cuanto más cerca tienen a un portador, más se iluminan. - Gregor mueve con cuidado las pinzas- . Mucho cuidado de no tocarlo. - Indica a Liam que abra el recipiente- . Si cualquiera de los dos lo hacemos, se fusionaría con nosotros. - Lo introduce con muchísimo cuidado y lo cierra, y le da la mochila a Liam.

- ¿Por qué no lo coge directamente Lena? - Derek pregunta mientras comienzan a abandonar la cámara.

- Porque piensan que soy una floja y necesito ayuda para soportarlo. - Lena lo dice mirando de reojo con tono acusador a Gregor, que responde.

- Es mejor hacerlo en el campamento, allí tenemos todo dispuesto por si algo sale mal.

El grupo está llegando al comienzo del puente para pasar hacia el campamento cuando Liam se detiene en seco, tarda poco en darse cuenta que hay muchas figuras detrás de los árboles que tienen a ambos lados, así que desenvaina su espada.

- ¡Corred!, ¡Al puente!

Desde el otro lado Ethan los escucha, y empieza a correr hacia allá también, mientras llama a todos. Pero una explosión les para. El puente cae y ambas zonas del barranco quedan incomunicadas.

- ¡¡Lena!! ¡¡Está al otro lado!! -  Jaina empieza a mirar cómo hacer para llegar allí.

- Mierda. - Ethan hace exactamente lo mismo, pero no ve forma- . ¡¡¿Dónde está el paso más próximo?!!

- A una hora de aquí, hacia el norte. - Jaina está desesperada.

Mientras en el otro lado, unos treinta hombres enmascarados rodean al grupo. Los cinco guardias hacen de escudo de Lena, que ha sacado su propia arma.

- Solo la queremos a ella, los demás, podéis tiraros por el barranco.

Lena no tarda en responder.

- Bajad las armas, me iré con ellos.

- Eso ni hablar. - Derek habla por el resto de los guardas. Nunca dejarían que se la llevasen, es la primera vez que la desobedecerían.

Los asaltantes no esperan más, y atacan, de forma muy violenta. Gregor intenta huir, pero es agarrado y degollado por uno de ellos en pocos segundos. Los cinco guardias pelean de forma estructurada, estoica, y firme, consiguen acabar con alguno de sus rivales, pero poco a poco, van cayendo.

Si hubiesen sido más…

Una lanza atraviesa el pecho de Derek, que empieza a convulsionar en el suelo. Liam, el último guardia en pie, grita, acabando con el portador de la lanza, hasta que un mayal le alcanza por la espalda, y cae al suelo prácticamente inconsciente. Uno de ellos se dispone a rematarle.

- ¡Parad!, ¡Parad por favor! - Lena se pone en medio- . ¡Me iré con vosotros! - Es lo último que Liam escucha, antes de perder el sentido.

…….

¿Por qué no despiertas?

Solo tiene seis años, está en el suelo de lo que parece una habitación, o más bien, una celda. Se agarra sus piernas y se aprieta, eso le calma levemente el dolor de las contusiones que tiene por todo el cuerpo. Se pone a temblar al escuchar unos pasos que llegan y abren la puerta que estaba cerrada con llave. Le lanzan un trozo de comida.

- Con lo que he pagado por ti deberías esforzarte más. ¿No dicen que sois las criaturas más fuertes que existen? Quizás me han estafado. - El hombre escupe a un lado- . Esta noche no habrá agua para ti, tendrás que esforzarte más mañana.

La puerta se cierra. Come la poca comida que le han dejado. No llora, hace ya mucho tiempo que no lo hace.

…….

Liam despierta, no sabe cuánto tiempo lleva inconsciente, pero no debe de ser demasiado, pues Ethan y el resto aún no han llegado. Corre en busca de Derek, al llegar a su lado, comprueba que no hay nada que hacer, le cierra los ojos, ¿Por qué ha pasado esto?

Es el único que queda, ¿Qué puede hacer solo? Siempre ha fallado, hoy ha vuelto a fallar.

De entre todos sus fracasos, éste le supera, no soporta la idea de fallar a Lena. Y lo único a lo que no teme Liam, es a morir. Así que se levanta, dolorido, mareado, pero se levanta, y empieza a correr. ¿Por dónde habrán ido? Sigue avanzando por el bosque, hasta que llega a un camino que se divide en otros tres. Está desesperado, ¿Qué camino elegir? Se para, intentando recuperar el aliento, intentando soportar la impotencia. Entonces, se le ocurre una idea, recordando las palabras de Gregor, abre el recipiente de su mochila. Allí, con una luz muy tenue, está el fruto. Casi apagándose, parece lamentarse, parece pedir ayuda a Liam. Y no de forma figurada, Liam siente en su mente como si le hablasen, sin palabras, le piden ayuda. Casi de forma forzada, como dominado por algo, toca el fruto.

Y se fusionan.

El circulo de luz penetra en el brazo de Liam, quemándole, abrasándole. Liam se retuerce de dolor, intentando no hacer ruido. Casi vuelve a perder el conocimiento. Había soportado, muchas, muchas, muchas veces, todo tipo de dolor, y éste casi puede con él. ¿Cómo podían soportar esto los portadores? Al terminar el brazo izquierdo de Liam tiene numerosos puntos de luz que se iluminan muy tenuemente. Pero, aunque le ha dejado tremendamente agotado, ha funcionado. El fruto quiere llegar a Lena, el fruto puede sentir su presencia en la distancia, ahora sabe dónde dirigirse, y vuelve a correr, superando la frontera de la luz, entrando en la oscuridad.

Y Llega a un claro, donde ve en el centro a los hombres que previamente les habían atacado. Uno de ellos, el más alto, habla con un ser aterrador, incluso para ser demonio. De forma humanoide, tiene los brazos largos casi hasta el suelo, con dedos enormes y afilados. Su boca le ocupa media cara, y sus ojos, rojos profundos, parecen mirar a todos lados. Debe de ser un demonio mayor. Por la zona, y detrás, hay numerosos demonios menores, ¿Cuántas criaturas de esas habría en la oscuridad? Liam se da cuenta de que al lado de los hombres está parado un pequeño carruaje. El carruaje es completamente negro, no parece de madera. Tiene runas por todos lados, y parece rezumar energía. Salen golpes de una puerta, cerrada con un enorme candado.

- ¿Está bien cerrado? - Se nota que al demonio le cuesta pronunciar en lengua humana.

- Sí señor, déjela, que se canse, no podrá con esa puerta.

Liam ahora lo entendía. Lena es luz, y de un poder enorme, ningún demonio se podría acercar a ella de forma sencilla, sin morir. Así que la habían encerrado en una especie de caja estanca para transportarla, y habían usado humanos para lo que ellos no podían hacer.

- Buen trabajo, tendréis lo prometido, tendréis poder en lo que está por venir. - El demonio le da algo al hombre alto- . Ahora dirigíos al sitio acordado, y entregad esto.

Liam sigue observando, no sabe qué podría hacer en esta situación, así que espera. Los hombres abandonan el lugar. En cuanto lo hacen, se arriesga. Usa todo lo aprendido de los días que tenía que robar comida, de los que tenía que sobrevivir, y va despacio, silencioso. Ya está cerca del carruaje. Si la libera habría alguna oportunidad… pero algo le golpea por la espalda.

- Vaya… - El demonio mayor lanza a Liam contra un lado- . De dónde sales tú - En seguida los demonios menores empiezan a rodearle, relamiéndose. El grande les para.

- Éste es mío, es mi recompensa. -  La enorme boca muestra una sonrisa llena de dientes.

Liam se pone de pie, y se prepara para pelear. Intenta defenderse, consigue parar algún golpe. Pero entre la fuerza del demonio, y su estado actual, no tarda en caer. Primero le raja el brazo que sujetaba la espada, haciendo que la suelte. Liam no grita. No grita porque lo que más le duele es que todo acabe aquí, que haya fallado, otra vez, que nunca consiga estar a la altura. Después le disloca la rodilla. Liam tampoco grita. Eso enfurece al demonio. Le agarra de la cabeza, y empieza a consumirle. Toda la energía de Liam, la poca que le queda, alimenta al demonio, que antes de consumirle del todo, le golpea con violencia para seguir divirtiéndose con él. Liam vuela unos tres metros hasta caer enfrente de la puerta del carruaje.

- Se acabó. - Liam piensa para sí mismo- . Por fin, se acabó - Está más muerto que vivo, no tiene fuerzas, no puede hacer nada. Numerosas veces en el pasado había estado tentado de dejarse llevar, de acabar de una vez por todas. Una sensación de tranquilidad, libertad y liberación, le llena. Pero entonces ve la puerta frente a él. La puerta que retiene a Lena.

- Liam, ¿eres tú? - La voz de Lena se escucha de fondo, está ahí, está tan cerca… Así que como por inercia, y usando la puerta de apoyo, de forma torpe, empieza a levantarse de nuevo. Solo unos centímetros les separan. Desea hablarle, pedirle perdón, decirle lo que la admira, pero cada gramo de las únicas fuerzas que le quedan las usa para otro propósito, uno más importante. El demonio le vuelve a golpear, en dirección contraria.

- Ya está bien, acabemos con esto y continuemos. - El demonio quería que Liam le entendiese, que supiera que ya había llegado su fin. Según avanza hacia él empieza a escuchar algo, un leve sonido. Y entonces lo ve. Liam ríe- . Mira que me he cruzado con humanos, pero tú eres el más loco hasta la ahora. - El demonio se está divirtiendo, hasta que se da cuenta.

Entonces su gesto cambia. Cambia porque se da cuenta que ya es tarde, porque escucha de fondo como todos los demonios menores huyen, le están abandonando. Cambia porque ya se escuchan los pasos detrás, pasos firmes, suenan como las campanadas de su final. Su gesto cambia, cambia a pánico, cuando ve el candado en la mano de Liam. Ya podía sentir como su cuerpo ardía.

Lena ya casi está a su lado, con el rostro serio, casi irreconocible. La belleza inocente por la que se la reconoce se ha tornado en ira incontrolable, llena de lágrimas. De ella, brota una luz enorme, cada vez mayor

- Esta vez no. - Es lo único que dice.

Y entonces estalla.

El estallido de luz, que debe de ser visto desde bastante distancia, arrasa con todo demonio en kilómetros a la redonda. Este demonio podría haberlo soportado si no hubiese estado tan cerca de ella, pero no ha tenido nada que hacer, y su busto de piedra decorará la zona durante mucho tiempo. Al poco, la luz se apaga, y Lena cae al suelo, agotada, como una batería que ha sido consumida.

Se permite unos segundos de recuperación, antes de levantarse. No pueden quedarse ahí, otros vendrán, y ella ya ha agotado sus fuerzas. Liam se está muriendo, y entonces lo ve, el fruto en su brazo, así la había encontrado. Agarra, como puede, a Liam, y con un enorme esfuerzo, empiezan a avanzar.

- Vamos, tenemos que salir de aquí. - Lena intenta moverse a duras penas con él.

- Déjame, por favor… por favor, huye. - Si le quedasen fuerzas, la obligaría a ello, pero había sido consumido casi totalmente, su cuerpo es más el de un muñeco que el suyo propio. Intenta empujarla, sin fuerzas, sin éxito.

- Ni de coña, te tengo que seguir sacando por las noches a ver si te bañas en un río. -  Liam ríe levemente.

Consiguen entrar por el bosque, camino a la esfera de protección, pero avanzan demasiado lento.

- Por favor, Lena, no podría soportar que por mi culpa te pasase algo, por favor, hazme caso.

Lena no le contesta, solo tira de él, desesperada, como puede. Hasta que escuchan ruidos. Ya se pueden ver algunos ojos rojos en la oscuridad. Como perros, como lobos, acechan a sus presas. Los demonios menores son más animales que seres racionales, así que no van a atender a razones, solo quieren comer.

Lena deja a Liam, y se dispone a luchar. Liam quiere levantarse, pero no puede, su cuerpo no responde. Y desde el suelo la observa, de pie, sin miedo, dispuesta a todo, era normal que todo el mundo la admirase, es un ser excepcional, aunque no podrá con ellos, no sola. Lena consigue rechazar al primero que se le tira encima, y a duras penas, consigue crear algo de luz que hace de escudo para retenerlos un poco más, el tiempo se agota, la luz se apaga. Uno se le lanza por detrás, pero cae al suelo, abatido a flechazos.

Lena mira para atrás, puede ver a Jaina con su arco, y a Ethan y todos los demás avanzando, rápidos, letales, eficientes. Acaban con todos los de la zona.

- Gracias a que vimos luz. - Jaina no para de abrazar a Lena- . Tenemos que salir de aquí.

Todos vuelven hasta la esfera de luz. No están lejos, así que no les cuesta demasiado, consiguen ponerse a salvo. Lena no deja a Liam solo, no puede retener las lágrimas que caen por su mejilla, Liam ya ha perdido la consciencia. Se hace el silencio. Nadie habla, todos intentan recuperar el aliento, tendrán que procesar lo que había pasado.

Descansan lo que pueden y desmontan el campamento. Se improvisa una cama para Liam, para llevarle a Cúpula de vuelta. Hay mucho que decidir.

- Tendremos que dejarles aquí, pero volveremos a por ellos, lo prometo. - Ethan, mira al otro lado del barranco, y aprieta la mano con tanta fuerza, que le sale sangre. Jaina está a su lado, Ethan la mira- . Lo que más me está consumiendo, es haber estado a este lado. - Jaina no dice nada, pero siente exactamente lo mismo.
Y así vuelven, desanimados, tristes, casi en silencio, sabiendo que esto cambiará el curso de todo.

¡Deja algún comentario! 

Artículos relacionados