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Engaño

Alex recorría su oficina en penumbra como un loco, se metió en su despacho dándole un portazo a la puerta. Susana, su secretaria se asustó. No le dio tiempo a preguntarle qué le pasaba. A los segundos su teléfono privado sonó. Dígame señor... No quiero que me pasen llamadas, de ningún tipo. No estoy para nadie, ¿ha entendido?. Sí muy claro. Quiere que le traiga un café, dijo Susana, estaba nerviosa, como si supiera que algo iba muy mal. Cortó la comunicación. Eso le hizo pensar que su jefe tenía problemas.

- Mientras Alex, se acerco al ventanal de su despacho. Miraba pasar las nubes de medianoche. Sentía que tenía que tomar una determinación, y lo tenía que hacer inmediato.

- Se sentó en su sillón, pasó sus manos largas y de uñas perfectas por su pelo. Agachó la cabeza, y se dio cuenta que le resbalaban lágrimas. Se levantó, y sin poder contenerse, DIJO. MALDITA MALDITA. Me has engañado. Una y otra vez, estaba enloquecido, y su voz traspasaba la puerta de su despacho, Mientras su secretaria Susana apretaba sus manos y no sabía si recoger su bolso, y salir si decirle a su jefe nada. Opto por quedarse quieta esperando por si la necesitaba. Había oído las palabras MALDITA.

Y es cuando su mente reacciono. Wyna, ¿la mujer de su jefe?. No podía ser. Todo estaba confuso, pero hacía algunas semanas que no le pedía que le pasara llamadas de teléfono.

Alex, mientras tanto seguía pensando cómo había sido tan tonto. Su mujer, le rechaza por sentirse un poco indispuesta, un día y otro. Así que Alex la dejó tranquila. Hasta que al mediodía sin avisarle, se acercó a su casa, para ver cómo estaba y llevarla a almorzar. Iba a entrar en la entrada de su casa, cuando descubrió un coche que no le era conocido. Así que pasó de largo y aparcó unos metros de su casa.

Salio del coche, y mientras cerraba la puerta pensó... es una amiga. Su cabeza lo traicionaba, pero sabía que tenía que ser una amiga.

Mientras caminaba a su casa, se abrió la puerta y encontró a su amigo Frank, y a su esposo besándose sin ningún pudor. Se paró en seco y cuando ya salía Frank, se dio cuenta de que su amigo los había visto. Mientras Wyna, lo vio, lo que hizo fue cerrar la puerta y entrar en su casa.

- Alex, no sabía si pasar de su amigo, pegarle un puñetazo, y entrar en su casa y matar a su mujer.

Lo que sí hizo, fue salir en dirección a su coche, ponerlo en marcha y salir enfurecido para no hacer ninguna locura.

Mientras conducía, y sabía que iba muy acelerado. Sólo se le vino a su mente. MALDITA ME HAS ENGAÑADO.

 
Engaño.
 

Alicia

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