El Sonido del Nacimiento, relatos, relatos cortos, poemas, poesias, relatos breves, microrrelatos, chistes, refranes, historias, anecdotas, frases, citas, piropos,http://www.relatos-cortos.es/el-sonido-del-nacimiento

www.relatos-cortos.es 

  • Tamaño del texto

El Sonido del Nacimiento

Serpentea desde el techo torturándose,
dejando que las gotas de sangre confluyan
a la vez que el olor a óxido, que va evaporándose,
se mezcla con las sombras, esperando éstas a que se diluya.

Una tenue sombra permanece silenciosa
y detrás, el risueño coro de cigarras
teje suavemente una melodía pesarosa
que, por desgracia, le invita a beber de la jarra.

El néctar, que de sus labios sale despreocupado,
resbala verticalmente en las antiguas maderas
manchadas con la sangre de inocentes masacrados
y se revuelve mientras los pétalos rojos caen en sus caderas.

El cristal se rompe, el iris reacciona;
sin pensarlo, ni siquiera adivinarlo,
el sonido del nacimiento comienza a escucharse
los picotazos en la piel le emocionan
y su curiosidad acaba por desesperarlo,
pero el llanto lejano le tranquiliza y tiende a relajarse.

Sin embargo "nada queda sin castigo";
esa fue la enseñanza que recibió
y jamás la olvidará, ya que su promesa deberá mantener.
Un pacto que se juró con un crujido
de dientes que, sin duda, lamentó
profundamente; aunque, su espíritu, ese dolor logró vencer.

Yace negro de ira su corazón
y su mirada gris se retuerce;
pero justo cuando el filo brilla la quemazón
que sentía se alivia por el placer que el tañido ejerce.

Parecen brotar lágrimas; ni de alegría
ni, mucho menos, de melancolía.
Es el sosiego de la avenida lo que le calma
y lo que sus males, siempre tan apegados, espanta.

El pulso se tranquiliza, el gris torna a blanco;
ya no se desea atisbar muerte ni exasperación.
Únicamente el cuerpo se vuelve menos pesado
y acompaña al instante una distendida respiración.

He ahí su error, su mayor desacierto;
expresando una sonrisa insólitamente
la silueta se adentra al cuarto desierto
y blande la hoja mortal y virtuosamente.

Las venas se separan, el flujo carmesí emana sobre la superficie de la estancia,
y, mientras el impetuoso acero restalla,
la sangre salpica, llenando todo el espacio de ausencia.
Los huesos se quiebran, el equilibrio falla,
e inmiscuyéndose poco a poco en la inexistencia,
expira imperturbable por haber percibido ese dulce rumor que proviene de la distancia.

El sonido del nacimiento, que por dicha de la suerte
se anticipó a la angustia, al miedo, a la impaciencia,
al pesimismo, al reverso más cruel de la demencia
y, como si de una delicada tela de seda le envolviera, al de la Muerte.

¡Deja algún comentario! 

Artículos relacionados