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El Club Privado

Los tacones retumbaban por las calles del barrio de Palermo en Buenos Aires hasta que Evita se detuvo junto a una puerta de color marrón oscuro con una aldaba dorada en el centro de esta.

Evita llamo tres veces y a los pocos minutos apareció un hombre que tras comprobar su acreditación la acompaño hasta un salón en el que había varios comensales sentados en una larga mesa rectangular con unos candelabros tanto en el centro como en los extremos de esta.

Evita vestía con un vestido largo de color negro con mangas amplias, ceñido a la cintura y un gran escote muy pronunciado en pico, los zapatos hacían juego con el vestido al igual que las uñas y tenían doce centímetros de tacón.

Frente a Evita había un hombre sentado con un esmoquin negro y una camisa de vestir color salmón, este llevaba un antifaz plateado con el borde de color rojo y negro en cada lado.

Primero sirvieron una degustación de lengua a la vinagreta, empanadillas, chorizo, morcilla, provoleta y mollejas a la brasa acompañado de un sorbete de pera; de segundo un solomillo argentino con patatas paja y salsas a elegir y de postre una fondue de chocolate con frutas y bizcocho, todo ello acompañado con un Rioja de una de las mejores bodegas españolas.

Entre bocado y bocado Evita se descalzo y acaricio el miembro de su vecino con el pie, este siguió degustando la comida como si no pasase nada para que nadie notase lo que ocurría pero sin embargo notaba la excitación crecer dentro de él.

Cuando el solomillo fue servido Evita dejo caer uno de los cubiertos al suelo con sutileza metiéndose así bajo la mesa para recogerlo, así fue avanzando a gatas hasta su vecino al que con gran cuidado le desabrocho el pantalón  y saco su miembro duro que empezó a masajear con ambas manos y gran rapidez.  Andrés la agarro de la cabeza y sin apenas moverse le introduzco su miembro en la boca repetidas veces hasta dejarlo dentro de la boca de Evita la cual lo saboreaba con pasión.

Evita estaba tan concentrada en el miembro de Andrés que no se percató como el cuchillo que había dejado caer le rasgaba la tira del tanga y este caía al suelo, lo que si noto fue una lengua húmeda y traviesa recorriendo todo su s**o desde su clítoris hasta alcanzar su ano y degustarlo igualmente para volver a hacer el mismo recorrido pero en dirección contraria.

Evita no sabía con cuál de las dos cosas estaba disfrutando más pero la mezcla era un gozo que hacía tiempo que no probaba, la novedad llego cuando esa lengua de alguien desconocido empezó a dar vueltas alrededor de su ano; esa sensación le provoco un orgasmo muy placentero.

De repente vio como Andrés se levantaba y quien estaba detrás de ella la ayudaba a salir de debajo de la mesa; lo que la sorprendió es que fuese una mujer que llevaba un corpiño rojo con un tanga a juego y las uñas también del mismo color. Esta había sido su primera relación lésbica pero había disfrutado tanto o más como cualquiera otra vez con un hombre.

La mujer seguía detrás suya mientras observaba acercarse a Andrés desnudo al tiempo que sintió y escucho como la cremallera de su vestido se abría dejando así sus pechos al descubierto; Andrés la cogió a volandas y la tumbo sobre la mesa donde ya había subido su cómplice femenina la cual había sacado sus pechos por encima del corpiño para exhibirlos.

Todos los comensales formaban una bacanal en el cual Evita había sido la predecesora al meterse bajo la mesa, de repente habían aparecido cuerdas, látigos, mordazas y otros juguetes por la sala y Andrés se había hecho con una cuerda con la que ato los tobillos a unas sillas de gran peso y las separo lo máximo posible.

Sandy como se hacía llamar la cómplice de Andrés empezó a lamer los pezones de Evita alrededor de la aureola de forma circular como había hecho antes con el ano hasta alcanzar el propio pezón y empezarlo a mordisquear lentamente, tirando de él con los dientes y dejándole escapar para así repetirlo varias veces.

Andrés sin embargo empezó a p********a saliendo y entrando dentro de ella al igual que cuando Evita le estaba practicando la f******n, hasta el momento que la sujeto de la cadera con sacudidas pélvicas e intensas.

Evita empezó a gemir de placer, un gemido que cuanto más rápido se movía Andrés aumentaba en gritos de placer hasta que el s**o de Sandy le tapó la boca y su lengua empezó a jugar con la vagina de Sandy la cual miraba fijamente a Andrés mientras disfrutaba de la lengua de Evita.

Cuando Andrés sintió que su cuerpo iba a estallar sexualmente saco su miembro de dentro de Evita y lo introdujo en la boca de Sandy la cual empezó a mover la cabeza de tal manera que llego a la base del miembro, parecía que se iba a ahogar al tenerlo tan profundamente en la garganta cuando Andrés gimió y lo saco de la boca de Sandy.

Mientras Andrés desataba a Evita Sandy la beso en la boca dejando así derramar parte del s***n de Andrés en la boca de esta.

Miguel Ángel Sánchez

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