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El amazonas

Frank y Clara. Hace tiempo que llevan planeando un viaje al amazonas, Frank es Peruano de nacimiento pero criado en Barcelona España, Clara es catalana. Ambos son botánicos.

Han puesto un anuncio en internet pidiendo una pareja de entomólogos y otra de zoólogos, no importa si es solo uno de de cada pareja quien tenga la profesión. Motivo explorar el amazonas, para catalogar nuevas especies de animales, plantas e insectos. El viaje hasta el amazonas correrá a cargo de la pareja, como los distintos lugares para pasar la noche.

—es tas entusiasmada —le dice Frank acariciando su largo pelo mientras descansan viendo una película.

—ya lo creo siempre he deseado hacer este viaje.¿ Acaso tu no?. Si mas no recuerdo de ti salió la idea.

—naci muy cerca del amazonas. Desde niño me atraía la idea de descubrir ese lugar tan maravilloso —responde Frank.

—crees que se apuntara alguien a la expedición.

—no lo llamaría expedición, solo somos dos por ahora. No lo sé Clara, el amazonas es hermoso pero también sé ha cobrado vidas.

En el ordenador suena un aviso de mensaje. Carla es la primera en levantarse y mira la pantalla.

—hablando de Roma… tenemos un mensaje.

—léelo —pide Frank que sigue mirando la pantalla de televisión.

—nos apuntamos a ese viaje, somos zoólogos y nos apasionaría acompañarles, en cuanto a pagar nuestro viaje, no es necesario, es !!más!! si no les importa mi esposa y yo nos encargaremos del viaje, disponemos de un avión privado —Frank corre al lado de Clara.

—!!qué te parece un matrimonio de zoólogos y además ricos. ¿Qué les respondo?.

—ni lo pienses, di que si —sé apresura a decir Frank.

Clara escribe su mensaje.

—aceptamos vuestra oferta, cuando reunamos el equipo completo tendréis noticias.

—bien dicho amor.

Al otro lado.

—ok hasta pronto.

Dos días tan solo pasan y la ultima pareja contacta con Frank y Clara.

Los seis reunidos alrededor de una mesa de un restaurante cualquiera de Barcelona, se disponen a cenar y a conocerse. La pareja de zoólogos sé llama el Martin y ella Marisa y los entomólogos, bueno solo uno de ellos, la esposa sé llama Marta y su esposo que es el entomólogo Luis.

—¿porque el amazonas? —pregunta Martin.

—sé ha estudiado mucho ese lugar, pero saben aun creo que existen zonas no exploradas. No utilizaremos las rutas normales de entrada.

Mi esposa y yo hemos pensado entrar por barco hasta Manaos, desde hay cruzaremos parte del amazonas para terminar en Santa Cruz (Bolivia) —explica Frank.

—dices que no es una ruta normal… —añade Luis.

—hasta Manaos si, luego viajaremos a pie adentrándonos en la jungla, no escogeremos senda o camino alguno. Nos abriremos paso en la espesa vegetación. Tenemos un mapa —les dice Clara y lo saca para que lo puedan ver

Tras unos breves segundos Marcos pide explicación.

—!!un mapa!!. No sé ofendan pero eso es estúpido teniendo en cuenta que vamos a descubrir zonas inexploradas —añade Martin sonriente, mostrando una dentadura perfecta y blanca.

—cariño están emocionados por el viaje no sé lo fastidies —dice Marisa.

—no es mi intención. Perdonarme de veras, sepan que he viajo mucho, tengo mucha experiencia y mi esposa también. Está bien lo del mapa, nos hará falta, pero lo más importante serán las brújulas. Cada pareja tiene que llevar una.

Durante el resto de la velada y todos a una, deciden que sea Martin quien se encargue del equipo para una vez en el amazonas.

Cada pareja pagara de su propio bolsillo, los materiales necesarios. Cómo mochilas, cuerdas, linternas, brújulas etcétera.

Una vez en casa:

—¿qué te parece Martin cariño? —pregunta Frank.

—un poco chulo, normal, por su dinero y experiencia creo que nos vendrá muy bien alguien cómo él.

—¿lo dices por que el pagara los gastos?.

—cariño no hemos salido del invernadero dónde trabajamos, no tenemos experiencia en acampadas y menos en el amazonas.

—tienes razón, !!sabes!! no va a ser fácil.

—lo sé, !!no es emocionante!!.

Frank sé queda meditando, después niega con la cabeza y dice:

—no tengamos miedo. Hagámoslo.

Sé pone una fecha para el viaje. En España será invierno y en el amazonas verano.

Antes compraran el equipo.

Cómo ya dijo Martin en el mensaje , el viaje y la instancias en diferentes hoteles o residencias lo pagaría de su bolsillo.

Manaos:

—por nada del mundo sé separen. Vamos a ir juntos hasta al lavabo —les pide Martin.

En Manaos comen algo.

Los seis están preparados para partir.

Cada pareja dispone de un mapa en el que sé ha trabajo con las brújula marcando cada dirección a tomar, todos tienen la misma ruta, perderse sería imposible.

—amigos, vamos a dar los primeros pasos hacia la jungla —dice Marisa con mucha ilusión.

Cada uno con su mochila a cuesta, las cantimploras cargadas, los tres hombres aparte de sus propias mochilas llevan tres cantimploras extras cargadas de agua.

Comienzan la marcha.

—!!algunas palabras para este momento, Clara!! —dice Luis.

—no sé me ocurre alguna, pero sí que diré algo. Que tengamos éxito en este viaje y podamos descubrir algo nuevo.

—simple y sencillas palabras, muy bien Clara —añade Martin —descubramos este mundo —termina por decir.

Los seis sé adentran en la jungla. Cómo ya dijo Clara, no toman camino alguno, ni senda abierta.

Manaos queda lejos cuando los seis desaparecen literalmente entre la espesa jungla.

Por muchas horas caminan prestando atención a cuánto van viendo, para hacerlo sé determino que, al caminar un buen tramo, sé detendrían para explorar minuciosamente el lugar, intentando no pasar por alto alguna especie desconocida.

la pareja de entomólogos lo tienen más fácil siempre sé descubre especies nuevas de insectos. Luis va muy atento mirando todo bicho que vuela o sé mueve por el suelo o hojas de los árboles. No es fácil.

Las tres parejas tienen una cámara de video, van filmando sobre la marcha.

Los zoólogos Marisa y Martin, este siempre en cabeza del grupo es el que les guía por la jungla, terreno que posiblemente nunca ha sido explorado.

Encontrar animales nuevos es una lotería premiada con el gordo y eso no ocurre nunca.

Para Frank la pareja Martin Marisa, se comportan de manera extraña. Poco pendientes del paisaje y por lo tanto de poder observar algún animal. Buscan algo está seguro, aunque no sé imagina que puede ser, por eso no lo comparte con Clara.

No les quitara ojo.

Toca descansar. Montan las tiendas, comen algo en un claro abierto.

La noche cae y las tres parejas están rendidas, ha sido la primera jornada y están muy cansados.

Cada pareja en su tienda.

—¿cariño crees que podamos encontrar lo que andamos buscando?.

—no lo sé. La ruta es la indicada más o menos, quizás no encontremos nada —responde Martin.

—desaparecieron por esta zona.

—lo sé amor.

—hagámoslo —pide Luis.

—cariño estoy muy fatigada.

—nunca lo hemos hecho en una tienda, me seduce la idea.

—en otra ocasión. ¿no estás cansado?.

—sí, pero tú me atraes, está situación me tiene excitado.

—anda venga hagámoslo. Pero en silencio, no quiero que nos oigan.

—no has notado nada extraño en Martin y Marisa.

—no seas paranoico. Son una pareja maravillosa. Ricos y aventureros. Les encanta disfrutar de la naturaleza —Frank no quiere profundizar y lo deja pasar.

—¿crees que encontraremos alguna flor desconocida?.

—eso espero, sería maravilloso poder encontrar una que podamos estudiar y catalogar. !saldríamos en todas las revistas de flora!. Ya veo los titulares. Carla y Frank o Frank y Carla, descubren una nueva flor —mientras explica sus manos sé mueven dibujando en el aire el titular.

— tienes mucha imaginación.

—bésame y hagamos el amor… !!descubridor mío!!.

Al día siguiente los seis vuelven a invadir la selva. Las dificultades que sé van encontrando, les causa en algunas ocasiones desesperación, no es fácil moverse por la jungla, sobre todo por terreno que nadie ha pisado nunca.

En una ocasión que los seis están juntos y caminan en paralelo, algo les sucede. Sobre ellos un espacio abierto cómo pocos sé han encontrado, el calor es extremo, las mochilas les pesan una barbaridad, toda rozadura les molesta.

Frente a ellos, una zona muy oscura, miran la que tienen detrás y es diferente, pues tiene claros y el sol penetra por ellos. Pero lo que tienen delante es diferente.

Los seis sé han detenido.

Martin y Marisa, sé miran son cómplices y puede que por fin estén en el camino correcto.

—qué extraño. La vegetación parece cambiar en ese lugar —señala Marta.

—cariño puede que tengamos la primicia de descubrir una zona virgen en el amazonas.

—tú crees… —exclama Clara.

—amigos, eso que tenemos delante es nuevo. Por el bien de todos no sé separen por nada —pide Martin. Descansemos unas horas. Recuperemos fuerzas.

La pareja se aleja del resto.

—¿es ese el lugar verdad? —pregunta Marisa.

—creo que sí. Es diferente al resto de la jungla.

—!!Dios que sea cierto!!.

—cálmate Marisa no llamemos la atención, ocurra lo que ocurra, ellos no deben de saber porque estamos aquí.

—de acuerdo.

Todo el tiempo que han estado detenidos, descansando, sus miradas han estado puestas en esa zona que tienen delante. Les atrae mucho.

Por fin tienen un bosque nuevo. Quien sabe la de especies que pueden encontrar dentro, vegetal, animal o insectos. Están ilusionados y eso es lo que importa.

—me da algo de miedo Frank.

—ahora vas a temer…

—no debería, pero algo me dice que no deberíamos de entrar ahí.

—cariño, es lo que siempre hemos soñado.

—lo sé, lo sé. Es que no pensé que pudiéramos encontrar una zona sin explorar cómo esa.

Minutos después, Luis es el ultimo en entrar en la oscura y espesa vegetación. Detrás queda el sol, dentro la oscuridad.

Tienen que encender las linternas para poder moverse.

Clara abrazada a Frank inspecciona cada planta o flor que va apareciendo, todo es nuevo. El miedo de Clara desaparece, pues concentrada, filma y fotografía cada flor o planta, cogiendo muestras para analizar en cuanto tenga tiempo. Algunos animales extraños también son descubiertos por primera vez, insectos a montones.

—todo es te lugar es completamente nuevo para el mundo y nosotros seis somos los conquistadores —sé apresura a decir Luis.

Alegres, entusiasmados. Los científicos van trabajando a marchas forzadas pues son muchas las especies encontradas.

Pero algo sucede, algo que no pasa desapercibido.

—¿lo habéis notado?.

—sí, sí. Ha sido algo parecido a subir o bajar muy rápido en un cacharro de feria —explica Marisa.

—no os mováis —les pide Martin.

—¿qué ocurre? —pregunta Frank.

—no lo sé. Intentar volver sobre vuestros pasos —dice Martin.

Los seis juntos vuelven hacia atrás despacio.

Entonces algo les impide retroceder.

—!!qué es esto!! —dice en voz alta Clara. Tocando una barrera invisible.

Los seis tocan un muro invisible que se extiende de izquierda a derecha.

—!!Dios mío acaso estamos atrapados!!.

Después de intentar en vano encontrar una salida que les haga volver, se resignan.

—¿qué demonios puede ser? —pregunta Clara, cuyo temor se ha confirmado —te dije Frank que me daba miedo este lugar.

Al otro lado, sé han dejado dos cantimploras de agua.

—debemos de movernos, buscar otra salida —les pide Martin.

Rendidos ante la evidencia de que algo no va bien, deben de continuar, quedarse quietos no les va a sacar de aquí.

Durante horas caminan sin saber dónde ir. Las brújulas no funcionan.

Una luz extraña les permite ver por dónde caminan. Ya no les importan la fauna vegetal o animal. Quieren salir de aquí cuanto antes.

Los seis llegan a un claro pero sin rastro de sol. En el espacio abierto la extraña luz. Por todas partes rocas y algunos árboles dispersos.

Sé han detenido pues delante tiene un lago.

—este paisaje no es de este mundo. Fijaros en las rocas y árboles, nunca hemos visto semejante cosa —les indica Clara.

Todos examinan con ojos expertos las rocas y árboles, las rocas forman unos dibujos raros y los árboles tienen el tronco muy ancho y alto, las ramas y hojas son muy pequeñas, en comparación al tronco tan robusto.

En el lago algo se mueve, sus aguas son oscuras.

El suelo sé extrémese, tiembla, algo sé acerca.

—!!ocultémonos, deprisa!! —pide Martin.

Los seis corren hacia una gran roca. Ocultos esperan a ver venir que es lo que sé aproxima.

Detrás de la roca ven pelo gris por todas partes.

—que es este pelo adherido a la roca —dice en voz baja Marta.

—dios ahora entiendo los dibujos de las rocas —dice Martin.

—sé frotan en ellas los animales de este lugar —aclara Marisa.

El suelo ahora tiembla con fuerza, el sonido que sé escucha es parecido a grandes y poderosas pisadas, de algún animal.

Entonces el temblor sé detiene, el sonido también.

Frank sé asoma detrás de la roca. Lo ve, ve que hay delante a escasos cincuenta metros.

—tienen que ver eso —les pide.

Despacio los seis sé asoman para ver.

—!!!Dios mío!!! —exclama Clara.

—eso no puede ser real —dice Martin.

—¿esteremos soñando? —apuntala Marisa.

Clara está aterrada, no puede ser cierto lo que sus ojos están viendo.

—cariño hemos dado con un lugar completamente nuevo e inhóspito —puede expresar sintiendo una gran angustia.

Frente a ellos bebiendo agua del lago negro, ocho animales gigantescos disfrutan del agua. Algunos se han metido dentro.

—parecen avestruces, son enormes.

Detrás de los seis, otro sonido sé escucha. Las raras avestruces, levantan sus cabezas y los seis sé esconden rápido tras la roca para no ser vistos.

El sonido nuevo que escucharon sé detiene.

Los seis miran hacia esa dirección.

No ven nada.

Frank por estar en una posición adelantada al grupo, se asoma de nuevo para ver las gigantescas aves. Estas continúan disfrutando del agua.

De las aguas del lago emerge un animal acuático que atrapa en sus fauces a un avestruz. El animal emergió con mucha velocidad e espontaneidad.

El avestruz desaparece en las aguas y las demás salen en estampida.

El suelo vuelve a temblar y lo peor está por llegar. Con el sonido de las aves, no sé percatan los seis de la bestia que se aproxima a gran velocidad.

Cuando lo tienen encima lo logran ver. Este pasa de largo por el afán de atrapar las aves.

Todos lo han visto. Aterrados y sin poder entender cómo es posible, un tiranosaurio rex persigue a las aves. No lo vieron muy bien. Pues de haberlo hecho sé abrían dado cuenta que es diferente al rex.

Tiene dos poderosas patas traseras que son las que le permite mantenerse de pie y al contrario del rex, no tiene manos delanteras, si unas alas que al correr las tiene acopladas al cuerpo y una cola de ave plegada al verlo tan rápido no han podido ver la diferencias.

Las aves no son alcanzadas y el animal prehistórico vuelve sobre sus pasos.

Camina pesadamente, resoplando con fuerza.

Los seis aterrados, han de dar la vuelta por la roca si no quieren ser vistos por el rex.

El animal, pasa de la roca que oculta a los seis. Sé detiene y olfatea el aire.

Mira a la roca y es entonces cuando los seis escuchan una voz.

—!!!eeeh aquiii, bestia aquiii.

El rex ve el objetivo y sé abalanza tras su futura presa.

Unas horas después:

En una cabaña construida en la cima de un árbol.

—Dios mío Marisa. Nunca creí volverles a ver.

—hermano te hemos encontrado. Gracias a Dios —llora Marisa.

—era eso verdad, no has engañado Martin, todo este tiempo sabias de este lugar —dice Frank muy enfadado.

—no lo sabía. No conocía este sitio. Hace dos años que perdimos el rastro de Fernando. Encontremos sus cosas lejos de este lugar. Teníamos que buscarlo y lo hemos encontrado.

—!!!nos mentiste desde el principió!!!. Lo sabía, sabía que buscabas algo por eso te apuntaste a este viaje.

—!!!calmaros todos!!!. No podéis gritar así. Escuchar bien. Di con este lugar y no existe salida alguna. Llevo casi dos años, sobreviviendo, día y noche. Ahí fuera hay enormes bestias de todo tipo, no nos van a dar cuartel, algunos de nosotros morirá de eso estoy seguro. Éramos cinco los que encontremos este sitio., todos murieron solo he quedado yo.

—¿qué sabes del muro? —pregunta Luis.

—creo que no es humano, recorre miles de kilómetros a la redonda. El lugar por dónde entraron, es la única entrada, yo también la utilice, lo supe porque mi estomago noto una sacudida…

—semejante a una atracción de feria —sé anticipa Marisa.

—exacto hermana, eso mismo.

—¿que nos queda? —pregunta Frank.

—sobrevivir amigos, sobrevivir.

Una imagen 3D, sé puede ver sobre una mesa metálica, la imagen es de gran tamaño y ocupa toda la mesa.

La imagen no es otra que una esfera invisible que abarca un gran terreno colindante con Brasil, Perú, Venezuela, Colombia Ecuador y parte de Paraguay.

Una mano larga y delgada con tres dedos toca la cúspide de la cúpula.

La imagen a gran velocidad sé aproxima a las siete personas.

Enfocadas en el centro de la mesa, parecen estar discutiendo.

El alienígena los mira con atención. Sus enormes ojos negros no parpadean, una retina casi invisible sube y baja humedeciendo sus enormes pupilas.

Sé retira y ante pantalla digital escribe unas letras. En su idioma que viene a decir:

""nuevos intrusos en el zoo, hagan sus apuestas"".

 
Fin

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