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Decisión fatal

Ella seguía teniendo gustos caros y él se lo consentía. A pesar de que el dinero no les sobraba, compraba la ropa de las firmas más caras, siempre le decía que una mujer guapa no se puede vestir de harapos, que una mujer como ella se merecía lo mejor y el callaba y como el que calla otorga pues sucedió lo que tenía que suceder. Primero fueron pequeñas cantidades de dinero sustraídas de cuentas en las que no había movimientos, después las cantidades se fueron haciendo cada vez mayores y casi sin darse cuenta el descubierto llegaba alrededor de un millón de euros. Un agujero como este tarde o temprano le traería un disgusto. Aún así ella no tenía suficiente, ahora quería unas vacaciones en un gran hotel de Bali y entonces ocurrió la tragedia.... Aquella tarde se reunían el director general y todo el consejo. A Juan José le extrañó que no le llamaran a él, siendo como era uno de los ejecutivos. Esperó impaciente alguna señal que le diera alguna pista de lo que podía estar sucediendo.

Un presentimiento recorrió su mente y su cuerpo, estaba claro, habían descubierto el fraude y ahora estarían hablando de como quitarse este contratiempo de encima, porque para el banco aquella cantidad era pequeña minuta. Pero para él significaba el desprestigio, su ruina y quizá la cárcel. Después de dos horas y cuarenta y siete minutos que el contó con una gran ansiedad, su secretaria recibió una llamada de arriba: --Señor Roset es del consejo de dirección, quieren que suba. --Gracias Elisa, diles que voy enseguida. En ese momento Juanjo deseó estar a kilómetros de allí. Pero él era un hombre formal y honrado a pesar de todo, decidió hacer de tripas corazón y subir. --Supongo que imaginarás porqué te hemos ignorado en esta reunión. Yo creo que sobran las palabras. Para nosotros ha sido una gran decepción que uno de los nuestros con un futuro tan prometedor haya caído en un... llamémosle "descuido" tan grande. En fin iremos al grano: esto es lo que hemos decidido; al banco no le interesa ningún escándalo y creo que a ti tampoco. Nuestra propuesta es que presentes tu dimisión de forma instantánea e irrevocable. Segundo punto es que devuelvas el dinero con los intereses correspondientes, para eso te damos de plazo un año, si en ese tiempo nuestros intereses no han sido debidamente repuestos no tendremos otro remedio que dar curso a una denuncia. Tú mismo firmarás un documento en el que reconocerás la deuda contraída y el motivo por el cual presentas la dimisión. Ese documento nunca verá la luz a no ser que se incumpla. Eso es todo, antes de irte te diré que siento perder a un hombre tan inteligente y tan preparado.

Juanjo ni tan siquiera abrió la boca. Se sentía completamente avergonzado, firmó el documento recogió sus cosas y abandonó su despacho sin emitir ninguna palabra de despedida. Condujo durante varias horas sin un destino fijo. No sabia como decirle a su esposa lo sucedido, cómo ella iba a encajar la ruina y el escándalo, porque una cosa como esta en el entorno donde ellos se movían se sabría, la noticia iría de boca en boca entre todas sus amistades. Cuando se cansó de dar vueltas sin destino aparcó el coche en la Alameda y como un autómata caminó hacia Viveros, necesitaba un sitio para reflexionar. Seguramente en el parque encontraría un sitio apartado entre los árboles para pensar en cómo iba a ser su vida a partir de ahora. Juanjo pensó en sus propiedades: tenía el chalet de La Cañada y el piso de la calle Cisneros, heredados de sus padres. Por el chalet apenas le darían doscientos mil euros y el piso, aunque estaba en una calle céntrica de Valencia se encontraba en tan mal estado que como mucho podría venderlo por trescientos mil, con eso le alcanzaba tan solo para los intereses y poco más, tendrían que vender su vivienda de la calle Colón, eso era lo único con lo que podría hacer frente a la deuda, pero eso supondría dejar a sus hijos sin casa, además esa vivienda fue regalo de bodas de su suegro a su mujer, no sabia si ella estaría dispuesta. La verdad es que se encontraba ante un embolado de una gran magnitud y no tenía idea de como afrontarlo. La angustia que sentía le impedía respirar, cada vez se le hacia más difícil enfrentar el problema en casa. Pensó en sus padres que tan orgullosos estaba de él, si le vieran ahora en esta situación qué le dirían.

Por una vez se alegró de que estuvieran muertos y no vieran en lo que se había convertido. Después pensó en su suegro, un hombre que no se cansaba de decirle que él a su edad ya era rico, que había trabajado duro desde joven creando una empresa tras otra con éxito y sin embargo tú perdiendo el tiempo y energía trabajando para otros por un salario ridículo. Juanjo estaba orgulloso de haber declinado las ofertas de su suegro para que trabajará en sus empresas, no sentía empatía por un hombre que aprovechaba cualquier oportunidad para humillarlo incluso delante de su mujer y sus hijos. Sus hijos eran el motor de su vida, por ellos aguantaba todas las exigencias de su mujer, ellos eran lo único que los mantenía unidos y ahora, qué iba a ser de ellos. Pasaba el tiempo ya no podía demorar más el momento de encarar la situación. Estaba tan ensimismado que no se dio cuenta que tenía el coche aparcado y empezó a caminar hacia su casa. Cada paso era un suplicio y al salir del puente.... Las piernas le temblaban, apenas podían soportar su cuerpo, el corazón comenzó a palpitar de tal forma que pensó que iba a darle un infarto y en ese momento vio la solución, si, el seguro de vida que todos los ejecutivos del banco tenían, esa era la solución, sus hijos no tendrían que salir de su casa, ni él enfrentarse a su mujer.. Y lo vio todo claro: vio el camión que venia a una velocidad considerable, seria un accidente, si, y sin pensarlo más cruzo la calle. Al conductor le fue imposible frenar a tiempo, el golpe fue tan fuerte que impactó contra unos contenedores de basura y allí quedó con un hilo de vida.

Durante veintisiete días permaneció ingresado en la UVI en coma inducido. Cuando despertó lo primero que vio fue a su mujer que le sonreía. No parecía una mujer que había estado a punto de quedarse viuda, iba completamente maquillada y bien vestida, como siempre, a él le causó rechazo y a pesar de que se alegraba de estar vivo pensó que aún le quedaba pendiente esa conversación con ella.

A los pocos día le subieron a planta y decidió que ya era hora de tener esa charla.

- Tenemos que hablar-- le dijo--

- Lo sé todo. ¿Cómo has podido hacer semejante atrocidad, acaso no has pensado en los niños?

- ¿Y tú me lo dices? ¿cómo esperabas que pagará todas esas facturas? ¿De dónde pensabas que sacaba el dinero?

- Ah eso, no me refería a la deuda, al fin y al cabo eso tan solo es dinero. --Entonces...¿qué quieres decir?

- La pésima idea que tuviste con este intento de suicidio fallido. Has tenido suerte, podías haber quedado impedido. Matarse no es el solución.

- ¿No? ¿que otra cosa podía hacer para evitaros la ruina y la vergüenza?

- Los problemas que se pueden solucionar con dinero no son problema. En cambio lo que tú hicisteis es de cobardes.

- Qué fácil es para los ricos despreciar el dinero. ¿qué pretendes que haga?

- No sé quizá mi padre......

- ¡De eso nada! No le pediré a tu padre ni un euro.

- Vende el chalet de La Cañada, de todas formas nunca vamos.

- ¿Te crees que no lo he pensado? ¿Eres consciente de cuánto asciende la deuda?

- Pues claro, Alberto habló con papá y lo dijo.

- Entonces puede que entiendas que aunque me deshaga de todo lo que tengo no tendría suficiente para hacerle frente. En cambio si hubiera muerto el seguro de vida lo hubiera cubierto de sobra. ¿Entiendes ahora por qué lo hice?

- Ayyy querido no seas tan negativo. Siempre podemos vender nuestra casa, nunca me gusto demasiado. Podríamos quitarnos este marrón de encima y nos sobraría dinero para una entrada en una casa adosada que le tengo echado el ojo. Es preciosa y tiene un gran jardín. Creo que saldríamos ganando.

- ¿Si? Y, cómo piensa pagarlo, te recuerdo bonita que no tenemos ni dinero, ni trabajo y mi expediente antes impoluto tiene una mancha que hace difícil que pueda encontrar trabajo en esta ciudad.

- Siempre puedes trabajar en cualquier empresa de mi padre. Eres un gran economista, el número uno de tu promoción con master en dirección de empresa, mi padre estará encantado de contratarte.

Juanjo miró a su mujer y lo vio todo claro. Cómo podía haber sido tan pardillo, él que se creía inteligente, cómo pudo una mujer estúpida y superficial como la suya tenderle esa trampa, una trampa de la que nunca podría escapar, sospechaba que ella sola no podía haberlo hecho que ahí estaba la mano negra de su suegro, sus tentáculos lo habían ahogado de tal manera que sería imposible desasirse de ellos. Porque cualquier cosa que intentará él se lo impediría, si se iba perdería a sus hijos, contra su poder y su dinero no podía luchar. Cerró los ojos con rabia y desesperación pensando si no hubiera sido mejor no despertar nunca del coma.

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