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Pesadillas

Cerrar los ojos era entrar en su mundo. Dormir suponía una tortura cada noche pues llegaban las pesadillas. Él alimentaba tus peores temores y jugaba contigo, torturándote durante las horas que pertenecían a Morfeo. Había descubierto el secreto para arrebatar los inconscientes durante ese tiempo. La sociedad estaba sumida en el caos, las noches de pesadillas constantes habían alterado a todo el mundo y las sospechas y odios se iban instalando en los comportamientos diarios.

Una de esas mañanas Marcus no se despertó. Un ataque cerebral mientras dormía le había dejado en coma. Era un chico tímido e introvertido y había sido objeto de muchas burlas. Quizás era el motivo para esconderse bajo la protección de su madre. A pesar de ello era un chico muy inteligente, siempre interesado en los conocimientos ocultos, estudiando e investigando.

Aquel día notó que algo no iba bien. Todas las noches Marcus sufría la misma secuencia de pesadillas, justo cuando una sombra estaba a punto de asesinar a su madre la alarma sonaba y él volvía a la realidad, pero ese día no sonó el despertador. No volvió a la realidad.

Sin saber cómo interpretar este nuevo cambio, Marcus decidió correr hacia el Valle Siniestro, donde se iniciaba el ciclo de sus miedos. Y al llegar lo percibió, allí estaba él. El ladrón de sueños. Sin una forma humana, un humo, un vapor que se mueve por el mundo contaminando los pensamientos.

– Bienvenido Marcus. Bienvenido a tu propio circo de los horrores. Me temo que un coma te ha dejado en el limbo y como bien sabrás ahora soy yo quien tiene el poder aquí y no Morfeo, o su padre Hipnos. También quiero avisarte de que existe una forma de salir. Es tan sencillo como dejar de temer a tus miedos. - El comentario hizo que a Marcus se le helara la sangre, no tanto por el mensaje sino por el tono siniestro que podías sentir como el frío recorriéndote los huesos. Sacando el poco valor que le quedaba preguntó:

– ¿Cómo puede una persona dejar de temer a sus miedos?

– Había escuchado que eras muy listo… Las respuestas están en la mente pero los humano rara vez os molestáis en buscarlas, y los que lo hacen no siempre las encuentran.

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