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Ojo por Ojo

Jonathan King recibió aquella mañana una visita inesperada, una joven que venía dispuesta a deshacerse de aquello que destrozaría su vida. Médico de profesión, un trabajo que no compensaba sus caprichos lujosos y que le obligaba a realizar la más despreciable de las profesiones médicas. Ella se colocó sobre la silla de parto segura de sí mientras el desesperado Jonathan esterilizaba el material quirúrgico. —Tranquila, será rápido y te dolerá un poco, ¿trajiste el dinero?

Le ató las manos y pies, luego agarró el bisturí e hizo pequeño corte de dos centímetros en el cuello uterino, continuó con su cometido a pesar de los gritos de la joven y las negativas. —Ya estoy acabando— Dijo como si se tratara de pelar una manzana. Introdujo unas pinzas y comenzó a sacar al feto. La joven exhausta perdió el conocimiento o al menos eso creyó Jonathan. Tras diez largos minutos este decidió que era el momento de despertarla, pero he aquí que lo que parecía inconsciencia era un truncado fallecimiento. El mundo se le vino encima y asustado enterró a la joven en el jardín trasero de su gran y ostentosa casa.

Aquella noche una llamada le importunó —¡Sí!, ¿Quién es?— un silenció largo se hizo. —Ojo por ojo y diente por diente. — Respondió una voz gutural. El corazón le dio un vuelco y al instante recordó que su mujer también estaba embarazada de una pequeña. Corrió hacia el garaje en busca del coche, mientras su mujer se encontraba en uno de esos cursos de preparación para el parto a tan solo unos kilómetros. Se subió al coche, encendió las luces y frente a él, en la pared unas palabras escritas con sangre le volvieron loco “NO BUSQUES MÁS, YA ESTA MUERTA”, Jonathan gritó de dolor y tras golpear con los puños el volante, abrió la guantera, agarró una pistola, sin dudarlo la colocó bajo la barbilla para terminar apretando el gatillo. En un instante el techo se convirtió en un tapiz rojo.

Solo había pasado media hora de aquel trágico instante, cuando una mujer se acercó a la puerta de la casa con unas llaves en mano.

— ¡Cari ya llegué!, ¡traigo algo para cenar!

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